martes, 23 de julio de 2013

JAVIER GALARZA





arder (I)

padre no ves
que ardo?
la vigilia
me ha
defraudado
ardo
no tengo
en dios
mi carcelero
la más puta
de babel
es mi cautiva
no te tardes
que te espero
de tan alta vida
que no llegas
que me tardo
que me vengo
que muero
porque muero
porque
no


*no te tardes que te esperoes un verso de santa te-
resa quien también escribe vivo sin vivir en mí / y
tan alta vida espero / que muero porque no muero.


( diecisiete )



arder ( II)

ardo
padre no ves
que ardo?
ves—
la ves a ella
no la ves
estoy
prendido fuego
encendido
recaliente
como si dijera
como si
intentara como
si pudiera
preguntar / le:
cómo tocarte
con manos
de este mundo


*freud analiza un sueño donde un hombre, velando
el cadáver de su hijo, sueña que el cuerpo se incen-
dia con las velas y el chico se le presenta preguntán-
dole: padre, no ves que ardo?


( dieciocho )

                                                      De Refracción


blogrrador.blogspot.com.ar/

RODOLFO HÄSLER





La infancia acaba devorada por los lobos,
la infancia final con la piel hermosísima
y sin pausa hasta el agotamiento.

La pasión arranca hacia la muerte como las
semillas íntimas de una encina sacudida.

La muerte acaba devorada por los lobos
como roja sangre, como roja lumbre sin
extinción.

(de Tratado de licantropía, Editorial Endymión, Madrid, 1988)


         -------------------------------------------------


Como una actinia oscura, rojo púrpura,
ni hablo mi lengua ni habito en mi país,
soy, eso sí, el heredero de una inteligente familia fenicia.
Heme aquí el fenicio del célebre poema de Eliot
para seguir siendo el ahogado para siempre.
Como se sabe, los poetas no tienen vida propia,
mueren lacerados por el agua, ciervos sin dominio,
oteando los retirados predios que les sirven de morada,
esquivos como piezas de un viejo juego de ajedrez,
sin sangre para manchar el suelo de la alcoba.
El invierno es la estación idónea
para que las mujeres me cierren definitivamente los párpados,
y la intensidad con que un día descifré largos poemas griegos
convertida ya en nieve prodigiosa,
pierde, entre tanto, todo su calor.

(de Elleife, Editorial El Bardo, Barcelona, 1993)


Rodolfo Häsler(1958, Santiago de Cuba). Desde los diez años reside 
en BarcelonaAlgunos libros sonPoemas de arena (Barcelona, 1982)
Tratado de licantropía (Madrid, 1988), Elleife (Barcelona, 1993)De la 
belleza del puro pensamiento (Barcelona, 1997), Poemas de la rue de 
Zurich (Málaga, 2000)Es poeta, traductor y editor.

MARCOS CESARSKY




Mi cabeza es una radio


Colocado el ejemplar de espaldas en la mesa
se tapan las narices, el ano y la boca con algodón
con el fin de evitar la salida de sustancias
que mancharían el adentro y el afuera.

El látex se mezcla con los bordes espolvoreados de yeso
mientras las voces me van dando las indicaciones adecuadamente
saturadas de noticias la sustancia pastosa humea en su caldero.

El pelo que cubre el vientre ya esta afeitado para practicar
la incisión longitudinal y grito en un humo que no produce ningún
sonido, mientras los algodones flotantes de la resina que cubrirá el
ejemplar colocado de espaldas en la mesa humean

Las noticias siguen llegando y mi voz se dirige hacia todos los puntos
mezclando la resina con la piel desengrasada mientras
el producto amorfo hierve deseoso de entrar en contacto
con la naturaleza.

tengo que preparar el armazón de alambre

Las voces golpean humean, golpean humean
la resina hierve despidiendo su olor en espera

tengo que preparar el armazón de alambre

Apago la ollita en la que estoy calentando mi ámbar y hago una
pequeña prueba derramando el líquido que hierve sobre un hueso en el
que he dejado algunas adherencias musculosas y tendinares.
Las voces siguen llenando levemente entusiasmadas y es una dicha la
lucha que producen en su esfuerzo por infiltrarse en el humo que en
mi cabeza baila ensimismado.

El olor del ámbar humeante de mi ollita
me provoca una expansión que a lo mejor también podré derramar
por la perforación que he hecho sobre la frente

tengo que preparar el armazón de alambre


Los hilos de variados colores
se deslizarán sobre el esqueleto de hueso y metal
uniendo mi cabeza con esas voces que golpean.

El grito no puede salir entre el humo de los restos

pero son lindos los colores.


       De "Deberían filmar los velorios", edición Lamas medula, 2012


MC(Capital Federal, 1950). Es egresado de la Escuela Nacional de
Bellas Artes Manuel Belgrano. Colaboró en revistas subterráneas.
En ramona publicó parte de sus Memorias de Alberto Heredia. En
1998 y 2002 respectivamente estrenó en el teatro de la Ranchería y
con dirección de Daniel Di Cocco El otro canto de la poesía II (en
colaboración con Roberto Liñares) y la versión dramática de Mecel
mar. Publicó Mecelmar (fragmento III) en Eloísa Cartonera, 2004.
Su libro Deberían filmar los velorios (poemas) fue editado por
Lamas medula en 2012.




LILIANA CHÁVEZ




Cómo será
caer en el vacío
no tener un dios
que de esperanza

mirar alrededor
no ver a nadie
insistir con uno mismo.

*

Me pregunto madre
que te duele más.
si esa herida
en tu costado izquierdo
o esa oración que no llega
a oídos de Dios.

*

Dónde cavar,
cuándo cortar el gajo
en qué orilla.

No se detienen
los punteros del tiempo.

Se deshacen los moldes
en la curvatura de la vida
cuando se cree tener
todo
y de pronto,
nada.

*

Debajo de su silencio
hay uno mío más áspero todavía.

*

Han pasado
dos estaciones
y media.
Todo el frío y la sed.
Todos
los enjambres.

Es hora de volver a casa
aunque el dolor insiste
en alojar sus crías
en el cuerpo.

*

duelen
esas hojas que caen del árbol
en medio de la primavera.

*

El paisaje se llena de grietas.
Temo por el pequeño pie
de la esperanza.

*

El mayor desgaste
es este poner el cuerpo
levantar al otro
con los sentidos aflorando
ciegos
en medio de la tristeza.

                         De "Dos estaciones y media", 2013


Liliana Chavez(Deán Funes, Córdoba, 1956). Reside en 
Córdoba CapitalEs poeta, narradora, gestora cultural 
conductora de radio.


CONSTANTIN CAVAFIS




DOS JÓVENES, DE 23 A 24 AÑOS 


Desde las diez y media estaba en el café, 
y lo esperaba que dentro de poco apareciera. 
Llegó la medianoche -y lo esperaba todavía. 
Dieron la una y media; habíase vaciado 
casi del todo el café. 
Se aburrió de leer diarios 
maquinalmente. De sus pobres tres chelines 
sólo le quedaba uno: en tanto rato que esperaba 
gastó los otros en cafés y coñac. 
Todos sus cigarrillos se los fumó. 
Lo estaba agotando tanta espera. Porque 
solo como estaba por horas, comenzaron 
a apoderarse de él inoportunos pensamientos 
sobre su vida descarriada. 

Mas cuando vio entrar a su amigo -al punto 
el cansancio, el fastidio, los pensamientos disipáronse.
 
El amigo le llevó una noticia inesperada. 
Había ganado sesenta liras en el garito. 
Sus hermosos semblantes, su maravillosa juventud, 
el sensitivo amor que entre sí se tenían, 
se refrescaron, revivieron, se fortalecieron 
por las sesenta liras de la casa de juego.  

Y plenos de alegría y de vigor, de sensualidad y belleza
Se fueron -no a las casas de sus honorables familiares
(donde, por otra parte, ya no los querían):
a una casa de corrupción conocida de ellos,
y muy particular, se fueron y pidieron
un dormitorio, y licores costosos, y de nuevo bebieron.

Y cuando se acabaron los costosos licores,
y cuando ya se acercaban las cuatro
al amor se entregaron felices.

                       Trad. del griego al castellano: Miguel Castillo Didier


CC, poeta griego, nació, vivió y murió en Alejandría, Egipto.
Falleció el mismo día en que cumplía 70 años en 1933, en el
hospital griego de su ciudad. Mientras estuvo vivo publicaba
sus poemas sueltos, en hojas casi clandestinas. Su grandeza
poética fue reconocida posteriormente a su muerte.

AUGUST STRINDBERG

AUGUST STRINDBERG





¡Poetas!


¡Poetas!
¿Hasta cuándo canciones de cuna
y arrullos con el soniquete de los sonajeros?
¿Por qué aún biberones y chupetes?
¿No veis que intacta está la leche dulce y
tienen dientes los niños?

¡Poetas!
¿Hasta cuándo asustar a los pequeños
con espantajos cubiertos de jirones?
¡Recoged espadas y escudos herrumbrosos
y que alguien vaya a verlos por vez última
al Museo Nórdico!

¡Poetas!
¿Todavía llorando por ideales perdidos?
¡Tienen todas las épocas su idea propia del mundo,
la tenemos nosotros sobre la realidad!
¡Guarda fidelidad vosotros a las vuestras!
¡Con las nuestras seguimos!

¡Poetas!
¿Por qué nobles salmodias sobre tan nobles temas?
En la vida brindada lo sublime es la vida.
¿Por qué tenéis por cierta la belleza aparente?
Es fea la verdad si hermosa es la apariencia.
¡Lo feo es lo auténtico!

¡Poetas!
¡Callen las anhelantes serenatas a la luz de la luna!
Aunque la luz aún arda en la ventana
en tibias sábanas el ideal se acuesta.
Empieza a envejecer la bella de antaño,
¡busca pausa en la noche!

¡Poetas!
Si no os enronqueció todavía el relente,
y deseáis aprender nuevas baladas,
¡dejad que duerma la bella antaño!
¡entonaremos juntos un canto al nuevo día,
que el sol está aún en su cénit!

                              Traducción de Carmen Montes Cano


AS(Estocolmo, 1849-1912). Escritor, pintor y fotógrafo

JORGE LEÓNIDAS ESCUDERO





Mi anciano hijo


Mi hijo es viejo y tiene eso raro
de sentarse nun banco la plaza
y estarse solitario hasta el amanecer.
No es por insomnio, me dijo,
sino en cómo hacer para dejar de pensar
y entrar directamente en el saber.
Algunos dirán que es estúpido
eso de dejar que el tiempo transcurra lúcido
por fuera del pensamiento propio;
pero allá él, mi hijo es así.

Tiene un impulso que lo alienta a correr
detrás de lo difícil,
pero como le falta agilidad en los pies
se siente en un banco de la plaza.

Para colmo aspira a ser alquimista
y quiere fabricar oro con la mente.
Tampoco entiende por qué se le corren los mocos
sin estar refriado y le brotan lágrimas
sin estar triste.

Le aconsejo m´hijito acuestesé,
descanse ´n la cama, ya todo está hecho;
pero él no me escucha,
va a la plaza y se amanece.

                   De "Endeveras", Ediciones en Danza, 2004.



CARLOS SURGHI


 


Ungüento para bambis


Cuando me duermo en las reposeras
y el sol me besa demasiado



sueño con todos los muertos…



y acaso eso sea
el principio que resuelve
volver a ser feliz



en los laureles de Diótima
el arco de Diana
o los dieciocho años
de la señorita Fanny Brawne…



así una chica
que tiene tu rostro
y también tu nombre
-pero no sos vos-
me habla al oído,
me despierta al otro extremo
de la siesta de febrero



deja a mi lado
un aparato mágico
con su combustible
para válvulas y bujías
que al usarlo sin querer
aprieta mis sienes
obligándome a decir






¿cómo habré llegado
al ritmo de otra forma
sonámbula o innecesaria
en la cual poder hablarte,
siguiendo qué o a quiénes
arrodillado ante toda
la nueva música de ese idioma? 



y al encenderlo cruzo,



como las loritas fluorescentes de los árboles
la armadura de las langostas en las hojas
el aguijón juguetón de las abejas,



los pasos
las sombras
el agua siempre quieta
que separa



la planta alta
el azul de las piletas…



y fumo
adentro de una pequeña vasija
donde el liquido explota sus mil chispas



ruidos por aquí
ruidos por allá



en la escalera de metal
que baja a las cocheras
y mira hacia el oeste…




¿no es extraño vivir tan cerca
para hablarnos con los hilos de un fantasma?



y es la inmovilidad
o la concentración mecánica
que dicta presurosa
el tono de esta fábula  



donde Menón, con flores y acertijos para enamorarnos
también quería escribirlo…



esa voz que me llamaba
lo que no le hacía lugar
a la sombra de todas tus palabras,
o la canción dormida
que inventé para las noches



cuando algo de lo que más querés
en la superficie del plasma
tintinea sus
gotitas de sorpresa…



mientras



los peluqueros
los albañiles
los enamorados
que habían arreglado mi cabello
para la consagración del día
también fumaban,
despacio y con estilo
por la tarde
al encontrar
el color verde que marea
cuando yo pensaba en atrapar
eso que supongo entenderías…


¿por qué llevabas unas guirnaldas
para adornar un sueño
y mantenerlo vivo
siquiera por
creer en todo lo dicho entre el silencio?



¿qué vas a hacer con ésto
cómo es posible que te guste
sin llegar a entenderlo,
y si el engaño
se pareciese al nombre
y si el ensueño
se deshilara en dudas?



vivir pendiente del enojo
que puede rifar la verdad
desgasta el mecanismo del corazón
imanta el consuelo que trae
engañarlos por amor…



sentada junto a la ventana
enamorada de vivir
besando con tus pies
la frescura de los pisos de parqué



con tu ropita a la moda
ola vanidosa del verano



creí que aún
podías quedarte…



¡Oh sí qué simpática
dulce y graciosa,
acaso la impunidad que da
querer morir a los dieciocho!



y tener algo
que yo jamás
voy a volver a tener
pero que vos,
ponto lo vas a perder…



¿podría llamarse tesoro
metáforas del vacío 
escalofríos de la sensación
incandescencia nocturna



o simplemente



ungüento para bambis



en lo frágil que adormece
las locuras abrigadas del corazón?



para mi son los dientes apretados
que no usamos
tan sólo al escribir



y es que…



hay una musiquita
en la punta de la lengua
resonando en tus orejas



con la cual llamás



pronto y con más deseo

al genio diminuto
que agita entre los dos
todo este cansancio…



yo que la busco
la envidio
sólo porque me pregunto



¿con cuánto apremio
mereciendo su artificio
o su carburante ecológico
me haría dueño de ella?



¡Oh sí, tan sólo se trata de una celebración
una coreografía de máscaras para la lluvia
en la cual lo único que cuenta 
son los días y más días consagrados al deporte!



o las cositas escritas
para darle un nombre al próximo dolor
entre horas muertas que nos dicen



“El amor puede hablar
de otro amor
si es preciso…”



como ahora que estás sola
con las guirnaldas quemadas a tus pies
soñando el otro lado
en la intimida que anima
el pulso de las cosas…



y así a veinte minutos de distancia
ya tan pronto
hay que darse vuelta,

reiterar la aplicación
es el sinónimo
que acariciar la piel cansada,



las dermatólogas recomiendan
para parte posterior



también esta serie de cuidados



caros lubricantes del amor…



¿pero de qué sirve lo escrito
si sólo es eso que gané
al tiempo que esperamos
por algo que nos queme
como una insolación?



la concentración que merecemos
para aguardar por el deseo
entre esto y aquello que pensamos
es el peso específico de ese aceite,



como dicen en sus confidencias de oficina
las empleadas públicas infieles:



protege y a la vez broncea



del eco o reflejo



simpática ventolina
radiación enamorada…

y vas a ver que sí, ahí
como un inyector que todo lo impulsa
la poesía
ese fantasma entre las hojas
que lo hecha a perder o lo justifica,
es más que algo
resuelto y magnífico
por la magia de la tecnología



dura la revelación
que tardan los muertos
en dictar su brisa a los oídos
por los movimientos
de su última canción…



¿es acaso la dulce humillación
que trae por la tarde
la fauna ensoñada
de un último verano



o para decirlo de otro modo



por qué escribiremos los dos
en la libertad de estos papeles
sobre los oficios veraniegos
sin mostrarnos o decirnos
esas cosas borroneadas?



los años mal vividos
la tonta equivocación de Eros
se redimen en los libros,



cuando los leas y lo aprendas
a mi máquina le quedará
el recelo de los otros…



¿y quién
podría explicar
lo que vuelve
del primer estado de enamoramiento
como si las estrellas químicas hablasen de ello
sin recuerdo
o cualquier exageración perdonada
y nada
otorgase tiempo a conceder
ventajas y reproches
tan sólo por lo dicho?



¡Oh sí, nada más hermoso
que el ungüento para bambis
con el cual poder mover
todos los vapores de deseo

que animan este sueño!


Carlos Surghi(Villa María, 1979). Poeta, ensayista, crítico 
literario y Licenciado en Letras por la Universidad Nacional 
de Córdoba; ha publicado en diversas revistas del país y del 
extranjero.
Mujeres enamoradas (Ediciones Recovecos, 2006) es su primer 
libro de poesía por el cual recibió el Premio Estimulo 2005 de 
la Agencia Córdoba Cultura. Podemos agregar el libro de ensa
yos titulado La intimidad y dos libros de poemas: Temporada 
de verano y Regalo de bodas.