sábado, 13 de julio de 2013

OSÍAS STUTMAN





LOS SOLDADORES


No se puede soldar
el hierro cuando truena.
No se puede soldar
frente a una mujer.

El hierro no responde,
nada se pega cuando truena.
Fierro gris cuando ella entra.
Los soldadores no pueden

ignorar esos signos. Ella
entra y los soldadores comen,
el hierro rojo espera.

Ella se va sin saludar
y el cielo truena, truena.
Hoy ya no se puede soldar.

Mañana puede ser,
si ella no viene. Y van a soldar
felices y serios, soldaduras eternas.

  
           Publicado en  la revista EL POETA Y SU TRABAJO Nº 3.
           México, 2001.




EL ESCRITOR EN EL SIGLO XX


¿Qué soy cuando escribo (poesía)?
¿Un espejo? ¿Un soñador? ¿Gogol
en Petesburgo? ¿La amistad
desgarrada en la noche? ¿El amigo
que me doblaba la edad? Eso pregunto,
yo que tendría que saberlo ahora,

a esta edad. Tan viejo como Dante
si hubiera vivido sus dos mitades del camino.
Ser Dante o Virgilio* es difícil
decisión y nadie nos permite ya
ser los dos. Y no nos creen
ni nos escuchan. “Fui Dante

y Virgilio” digo y nada pasa. Es
como el único ladrido que oí en
el desierto, de noche, hace años
en un lugar que ya no se puede visitar,
sembrado de minas explosivas.
Sonido sorprendente, inusitado. Sonido

que quita el sueño y produce ese hormigueo
que hace escribir urgente. Pero todo esto
es irrepetible Y por lo tanto no hay nada
que comprender. Es olor de cebolla
bajo las uñas y dura días.
Es enredo conceptual molesto,

interminable y que sólo desfallece
sin mejorar ni empeorar.
Es la sofisticación literaria de pensar
como hablar, funciones tan distintas,
que es imposible saber cómo podemos
leer lo escrito y pensar en escribirlo.


* Lo de “Dante y Virgilio” proviene del “Yo no soy Dante ni Virgilio eres” de Carlos Edmundo de Ory (Noches Dantescas, El Toro de Barro 155, Cuenca, 2000, pág.21).
                                                          
         Publicado en el Nº 9 de la revista LA POESÍA, SEÑOR 
         HIDALGO Barcelona, 2005.



LOS ENCUENTROS CASUALES


A veces parece imposible que la otra
(o el otro) no note mi ebullición.
Los sonoros obstáculos son triviales,
y el resto es blanca ceguera. Los ojos no ven.
Pienso que soy el humo en el disparo
del fusil, el mundo vegetal volando
por los aires. Busco a alguien llamado
Ada, perdida en lejana casa de reposo
junto a un lago. Su cuello es suave,
“velvet” es la palabra de terciopelo
que describe su forma y su voz.
Buscar agota, esperar cansa, recordar
alivia sin curar, el frío se calienta
y la patria desaparece hasta de la memoria.


        Publicado en la revista “CARAVANSARI”, Nº 1.
        Barcelona, 2006

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6.

Detrás de cada cosa aparente
no hay ninguna expresión material
y es como Heráclito que dice osa
en vez de norte cuando quiere decir cielo.


40.

Amando, temiendo, partiendo, leyendo,
van llenando el mundo de acciones pendientes.
Digo “habiendo estado” sin llegar ni volver.
Espero muertos llegar que no llegan nunca.


42.

Hay fulgor cuando habla. Ser poeta
es ser sorpresa, dice. Siempre pierdo
lo que encuentro y siempre lo vuelvo
a encontrar. Como el silencio roto.


44.

Digo “tres” o “siete” y eso sí
se entiende. Tendría que haber
escrito todos los poemas así. Tan
simples. Pero ya no es posible.

                              De “44 Cuartetas”. Barcelona, 2008




TEXTO

No trobo la foscor en la paraula nit (O.Stutman)*


Tejo textil texto
con trama de adverbios
y siento ser mi jefe carpintero
de lápiz azul, señor de tinciones

y colores sordos como el tejido
del texto que antes tejí.
Pero esta pasión no emociona.
El lector mira el tejido

y dice: - Esto sólo arde
en el fuego del incendio
y no quema alma ni

recuerdo de otros fuegos.
Quemar al lector no es difícil.
Pero escribir no es fácil.

Escribir es difícil. Quemar
o tejer es creer que se escribe
porque la trama urde su existencia.


* en castellano: No encuentro la oscuridad en la palabra noche.
  

Osías Stutman (Buenos Aires, 1933)

LAWRENCE DURRELL





Solange(frag.)

I

Solange Bequille n. 1915 supuestamente
Lejos de París alrededor de algún momento de abril,
Familiar del familiar distrito XIV
Cuatro pasos arriba
Cuatro pasos abajo
Dos tres cuatro cinco
Donde las cloacas descargan
Por la torreta de un urinal
Seis siete ocho
Ductos de acero orinado
En la sombra y fuera del viento...
Relativamente imposible pese a tanta práctica
Es parodiar con palabras el paso equivalente, pero más fácil
Copiar para el lente un impermeable azúl pálido, boina,
Broche cigarra, ceñida y estrecha cintura de avispa,
Mudos e insolentes zapatos de regimiento, anillos brillantes,
Todo congelado en ámbar a través de veinte inviernos,
Cargado en torno al globo en maletas húmedas,
El fardo de mercancía visionaria de algún buhonero como
Sus anillos de agua vulgar reflejando
Negros testículos de boyas
Arrastrando en el Sena
Amantes en ataúdes plomizos
Arrojando a los muertos con costras
Las prohibiciones de la soledad
Siendo veintidós con una guerra
Colgando sobre ellos, su vientre duro,
Recordando el orgasmo de Hegel
Definiendo toda muerte como "el
Colapso en la inmediatez".
Ah, peligrosas salientes de la juventud,
Amando en un mes crucial.

                                        Trad. Santiago Bullard C.




Solo Tres Cosas

Hay solo tres cosas a hacer con una mujer.
Amarla,
Sufrir por ella,
O convertirla en literatura.