miércoles, 3 de julio de 2013

ANDI NACHÓN




Hospital de ojos


–Santa Lucía, déjanos ver.– Aquí donde esperamos todos
mientras afuera sigue febrero, su luz brillante y restan más
de cincuenta números antes, aquí, Santa
permítenos en la espera –a mí, a los otros– cierta dignidad en bordes
poco limpios inhóspitos
rincones éstos de la pública
salud y heridas

por trabajos varios, soldadoras o astilla
que es vidrio en tu ojo. Permítenos sí
ver claro cómo
esto alcanzaría para todos. A la espera con números
imposibles del cien al dos
diez cuánto
habrá más que esperar para ver? Alcanza con  el verde

pleno de febrero y alcanza para más
éste estar acá. Guardia
médica en filas iguales: mi orzuelo y el pañuelo
sangrante del hombre viejo. Son de fajina
sus pantalones y uniforme, aquí
donde también él
tendrá sus sueños cuando espera y vos
al lado le tendés otro pañuelo. –¿Es rojo

esto que veo? ¿Tiene el dolor
algún color?– “Santa Lucía, que estás aquí
hecha por nosotros –para nos– los que en fila
esperamos qué salvación: déjanos ver un probable
tiempo para todos
donde también este penar
tenga su sitio sin apostar al empuje
del otro para hacer lugar.” Y hay algo

definitivo de barco hundido aunque alcance
el gesto alcanza, decinos vos Lucía, para en el otro
ser nosotros y así
la luz completa de febrero
no se opaque ni se sostenga más
esa regla del pobre
para otro pobre aplastar. Acá, donde parches hablan miradas

cuando no estamos ahí
donde queríamos llegar. Qué, Santa Lucía, nos podrá ya
justificar. Lavandina más espadol, el alfajor que la nena
come inquieta en un rincón. Ciento
sesenta y ocho escrito en digitales rojos, suspiros
de la impaciencia al fastidio porque nada
logra a veces ligar en dolor, ni siquiera
cierta redención. –Pero estalla afuera esta mañana
única de febrero, cualquier posible
caminata al sol, el mismo aquí, en esa
clínica privada siempre aséptica y no
la salud no se paga
no debiera negociarse eso: nuestra debilidad ante los cielos.– Santa
Lucía Santa, recuérdanos que nosotros
y los otros igual moriremos. Y alcanza
con alcanzarnos unos a otros debiera, Lucía
ser suficiente aunque la madre
da un bofetón a la nena, en esta calma chicha
tan parecida a sala previa
del huracán que borre toda

espera pero no. Vos
aquí ayúdanos a ver, no el ojo emparchado de la nena
sino que a ver

vinimos aquí lucía: solamente a vernos, los unos
en los otros ya que éste
espacio alcanzaría para todos
cuando casi esa mano
del hombre herido sobre el hombro
blando de su chica alcanza
también estas entrañas, Lucía aquí
vos despierta con nosotros.


                                 De "Plaza Real", 2004, Ediciones La Bohemia


Andi Nachon (1970, Buenos Aires, Argentina)

DANIEL GARCÍA HELDER



Hombres sin porvenir

    Los árboles de La Invernada,
que perdieron sus hojas
torcidas por marzo, en abril,
antes que el viento tumbara
las frutas con gusanos,
podridas, y el cereal almacenado
en silos y galpones
fuera destinado a la exportación,
vistos desde la orilla opuesta
por la ventana
mientras me sirvo una taza de té,
se parecen, con sus ramas
en punta, peladas
a los hombres sin porvenir
que miran de otro modo el cielo.



Una bañista

    El aire que el Paraná reenvía,
esporádico, bajo la forma
de una ráfaga humectante
al banco de arena, desciende
sobre los cuerpos
expuestos a este sol,  cenital,
doblado por el agua
y los puestos de gaseosas.
   Hacia esa bañista,
que reposa sobre un rectángulo
de lona y mira a lo lejos,
en direción a
El Espinillo, no siento atracción
o repulsión; apenas
interrumpida por las piezas
del biquini, la superficie
de su piel cintilla aquí y allá,
difunde, como algo de bronce,
relumbrones que quiebran
la opacidad de la mirada.


                                  en "Diario de poesía N° 4, 1987


Daniel García Helder ( 1961, Rosario, Santa Fe, Argentina)

MARTÍN GARCÍA





todos los poetas gay


todos los poetas gay
sienten placer especial en mostrar que son muy gay

todos los poetas gay
quieren que alguien los desprecie y se queje
de cómo está el mundo y piense
trolos de mierda
para ellos reírse
y hacer como que no les importa porque son superiores
todos los poetas gay a veces quieren
que no se considere su poesía como poesía gay sino
como que tiene un gran valor universal para toda la humanidad
pero ningún poeta gay
puede resistir la tentación de seguir hablando todo el
tiempo como una loca
de hombres y de pijas en sus poemas

todos los poetas gay son reiterativos y aburridos
y no tienen ningún vuelo poético
porque cuando un poeta gay llega al punto máximo de lirismo
de cualquier poema que está escribiendo
su cabeza nada más piensa pijapijapijapijapija
y ningún poeta gay puede resistirse a incluir en sus poemas
las palabras que más disfruta
golosinas para las bocas de todos los poetas gay
hablar de la pija su pija que me rompe el orto su enorme verga
su impresionante banana o sus litros de leche caliente etc

todos los poetas gay se preguntan si sus poemas no olerán mal
como calzoncillos sucios para los que no comparten
su calentura gay

todos los poetas gay
escriben muchos poemas gay en invierno
para estar calientes
y en verano no escriben muchos poemas
porque están demasiado calientes todo el día como para escribir

muchos se preguntan por qué
todos los poetas gay
no se cojen entre ellos

todos los poetas gay se deleitan en ser guarangos y asquerosos
y se excitan escuchándose decir frente a la gente cosas como
rompeme el orrrto
haceme el culo
cogeme bien papá
haceme rebalsar el agujero de guasca
haceme caca en el ojo
etc

todos los poetas gay en el fondo creen
que una película porno es mejor que un poema
y que una buena cogida es siempre mejor que todo
y por eso siempre se preguntan
por qué miran películas
y por qué escriben poemas

todos los poetas gays
aspiran a ser cristos o santos
y algunos poetas gay lo lograron
como San Juan De La Cruz

todos los poetas gay
escribieron alguna vez un poema de amor a una mujer
generalmente
a su madre
todos los poetas gay
preferirían ser estrellas ricas y famosas
y bailar como madonna en vez de escribir poemas gay
aunque una cosa no quita la otra
todos los poetas gay
escriben poesías
para conseguir chicos
por eso cuanto más viejos son los poetas gay
más poemas necesitan escribir

todos los poetas gay
tienen otro oficio además de poetas gay
por ejemplo hay poeta gay médico
poeta gay novelista
poeta gay maestro
poeta gay empleado
los poetas gay
son como los pitufos
que además de ser pitufos son otra cosa
como el pitufo músico
el pitufo filósofo
o la pitufina

todos los poetas gay
eligieron la poesía
frente a otros géneros literarios como el teatro o la novela
porque la poesía
era más fácil

algunos dicen que existe una cierta sensibilidad gay especial
que se puede percibir en el cine y en las novelas y en la poesía gay
todos los poetas gay
tienen una sensibilidad especial
especialmente
en el culo

todos los poetas gay
saben que la homosexualidad es genética
como todos los poetas gay
saben que la poesía también es genética
pero igual
hasta los poetas gay se ponen tristes
alguna vez
y sienten culpa por ser poetas gay
en vez de ser poetas hétero
todos los poetas gay
llevan su vida personal a la poesía
porque es más fácil que llevar la poesía a su vida personal

a todos los poetas gay
les gusta leer poemas gay
por eso antes de leer un poema
se hacen los boludos y se fijan rápido si hay alguna palabra clave
para ver si es gay o no

en Estados Unidos hay miles de libros de poetas gay
y antologías de poesía gay y editoriales de poesía gay
la mitad de los americanos gay
deben ser poetas gay
y esa es otra razón por la que amo Estados Unidos
los mejores de todos los poetas gay que conozco son
Shakespeare Pasolini Whitman Kavafis Ginsberg Cernuda
Purdy Perlongher Tennessee Williams y Pablo Perez
y el peor de todos los poetas gay
es Federico García Lorca
también es muy bueno el poema de Gabriela
que se llama concurso de tortas ganadora Sonia
quizás a los que no son gay
les dan ganas de ser gay
cuando escuchan un buen poema gay
como a mí me dieron ganas de ser torta
cuando escuché el poema de Gabriela

a ningún poeta gay
se le ocurre escribir poesías pensando
que sus poesías sirven para reemplazar a los hijos que no van a tener
pero a algunas poetas lesbianas sí
como Marilina Ross

todos los poetas gay
tienen sobrinitos

todos los poetas gay
aspiran a leer o escribir alguna vez
un poema gay que dé placer físico instantáneo
como la comida las drogas o el sexo
pero no se puede





california (que el cielo existe)

                                                   a Alicia Silverstone


que el día sea clarísimo
que la comida sea sabrosa y abundante
que los amigos sean divertidos
que la cama sea blanda
que los espejos sean grandes
que haya blueberries y helado de postre
que el beso sea largo y mojado
que la billetera esté hinchada
que el agua y la sombra sean frescas
que alguien cuente algo que haga reír
que salgas de compras en países extranjeros
que la heladera esté colmada
que la piel sea suave oscura y olorosa
que el fin de semana haya una megafiesta
que esté él
que la ropa sea nueva y esté de moda
que tu cuerpo se vea espléndido al moverse
que sientas como siente un animal
que te guíes solamente por el tacto y por olfato
que goces como una perra
que seas profundamente triste y salvajemente alegre
extremadamente agitada y absolutamente tranquila
que haya música moderna cuando tengas ganas de bailar
que los desconocidos saluden y digan hola
que brillen las estrellas
que nada te preocupe
que no esperes nada
que vos des el primer paso
que solamente lo hagas
que no pienses en nada más que en eso
que no pienses en nada
que no pienses en nadie
ni en vos misma
que ya no tengas miedo a nada
que arrases con todo
                                                 

Esteban Martín García publicó en 1999 su libro todos putos (una 
bendición) por la Editorial Belleza y Felicidad. Además ha pu
blicado sus poemas en la revista Nunca Nunca quisiera irme a 
casaTambién en 1999 obtuvo una Mención en el Premio Siesta.