sábado, 29 de junio de 2013

RON SILLIMAN






La prosa de los poetas


La prosa de los poetas es una gloriosa e incomprendida mescolanza. El género (o géneros) puede ser rastreado a través de Burroughs, Stein y Joyce y, por lo menos, hasta Baudelaire y Aloysius Bertrand. Yo invocaría Moby Dick the Melville no sólo como un caso ulterior, sino también como un excelso ejemplo de las maneras en que la narrativa de los poetas invariablemente va más allá de las angostas restricciones de lo que normativamente es considerado Lo Ficticio (que se remonta, por lo menos en Estados Unidos, hasta Twain). Déjemese hacer un mapa de lo que considero seis formas de este fenómeno.

Primero está el poema en prosa mismo. Éste tiene diferentes manifestaciones. Una es el poema en prosa cerrado, de una página o menos y que proviene de Max Jacob, pero que en los Estados Unidos viene principalmente de la perniciosa influencia de las revistas The Fifties y The Sixties de Robert Bly, instigada por Kayak de George Hitchcock y los numerosos libros de Russel Edson.

El segundo modo, mucho más interesante que el primero, es la prosa extensa de los poetas que permanece como claramente poética, que comienza en el inglés estadunidense con Stein y luego Kora in Hell de Williams, pero que realmente despega después de Three Poems de Ashbery, “Wheaters” de Clark Coolidge y Mabel de Robert Creeley. Esta tendencia tiene importantes primos franceses en la obra de St.-John Perse y Francis Ponge. Aquí es donde yo colocaría My Life the Lyn Hejinian, A Reading de Beverly Dahlen e incluso Heads of the Town Up to the Aether de Jack Spicer. Los cuestionamienos acerca del poema serial y de la época eventualmente expanderían esta categoría aún más.

Después del poema en prosa sigue un modo de ficción poética que incluiria la maravillosa Touch of the Whip de Warsh, mucha de la escritura de Carla Harryman, los relatos de Creeley, la narrativa breve de Gil Ott y la de Bobbie Louise Hawkins. Y Samuel Beckett más que todos.

Estos son escritores claramente interesadaos en las tradiciones y mecanismos de la ficción misma, pero escrita con un sentido del valor literario propio de los poetas. En estos textos hay pocos o ningún momento en que, digamos, el personaje o la trama, (que puede, de hecho, estar presente o ser pertinente) sea más importante en que los placeres y la problemática de las palabras que el lector enfrenta en la página. Creo que estas obras son las más difíciles de asimilar, ya que realmente trascienden cualquiera de los géneros de que provienen. Si creo que mi propia obra puede ser vista como poesía y, digamos, la de Paul Auster como ficción, estos escritores, claramente tienen su propio campo. Esta puede ser la más arriesgada prosa de todas.

Un primo cercano de esta prosa intergenérica es lo que yo verdaderamente llamaría la ficción de los poetas; obras escritas por poetas que genuinamente aspiran a los fines de la ficción, pero que muchas veces emplean los mecanismos (y los placeres) de la poesía: Gilbert Sorrentino y Toby Olson serían buenos ejemplos. También casi toda la escritura de la llamada New Narrative: Dodie Bellamy, Kevin Killian, Robert Gluck, Bruce Boone, Michael Amnasan. También situaría a Harry Mathews aquí, aunque colocaria la mayoría de la narrativa de Oulipo en la siguiente categoría.

Esta quinta categoría estaría compuesta de aquellos narradores que se identifican inequívocamente como tales, pero que escriben como si sus lectores fuesen, si no poetas per se, sí, por lo menos, los lectores de poesía. Aquí es donde caben Burroughs y Kerouac (y Melville en sus mejores páginas). Kathy Acker, Walter Abish, Lydia Davis, Sarah Schulman, Samuel R. Delany, Julio Cortázar, Italo Calvino, Joyce, por supuesto. También se podría argumentar que W.G. Sebald, así como Carole Maso.

Finalmente hay ciertos poetas que escriben hacia una transición hacia los valores de la ficción —la problemática de una narrativa centrada en la trama, por ejemplo— pero cuya prosa aún permanece ligada en la superficie a su pasado como poetas. Auster entra aquí, como creo que también la obra tardía de Michael Ondaatje (aunque sus primeras obras pertenecen más claramente a la categoría de la ficción de los poetas).

Hay, por supuesto, otros tipos de prosa creativa y ficción. Estas seis categorías son meramente los tipos que tocan a la poesía como género y tradición. Nada de esto tiene que ver con la calidad en sí misma, pero creo que sí tiene que ver con ciertas cuestiones de juicio literario. Es un error, por ejemplo, comparar la prosa de Lewis Warsh con las novelas, digamos, de Paul Auster, o con la poesía de Clark Coolidge. Sospecho, más bien, que con el paso del tiempo, con el incremento de los lectores, autores y obras en cada una de estas categorías por excelencia, eventualmente tendremos una partición de estas categorías mucho más definida de lo que está hoy. En el 2002 es posible denominar a Russell Edson y Lyn Hejinian poetas en prosa, y a Carla Harryman y Michael Ondaatje narradores. Dentro de cincuenta años, tales agrupaciones sencillamente serán absurdas.


                                                                  Trad. H-Yépez

FRANK O'HARA




Escultura herorica

Volvemos a la animalidad
no cuando cogemos
o cagamos
no cuando la lágrima cae

sino cuando
mirando fijamente hacia la luz
pensamos


                           Trad. Heriberto Yépez


FO(Baltimore, 1926 - Long Island, 1966) Poeta y dramaturgo
Entre 1944 y 1946 sirvió en la armada de su país y luego estudió 
en Harvard y Michigan, aunque la mayor parte de su vida y su 
intensa carrera creativa transcurrieron en Nueva York. Trabajó 
unos años en el Museo de Arte Moderno, puesto al que renunció 
en 1955 para dedicar más tiempo a la literatura.

GABRIEL A. RIOBÓ




La aceituna


En 1987 American Airlines ahorró 40.000 dólares
eliminando una aceituna de cada ensalada
que sirvió en primera clase.


Contra el vidrio
en la cabina de mandos
a la velocidad de la muerte
se rebela
la aceituna.
Por el altavoz, la azafata, anuncia:
Atención Atención
la aceituna verde no se deja atrapar.
Absorbidos por la ira
                                   los pasajeros
                                                       se precipitan:
“aceituna verde
aceituna verde y aterrada
aceituna verde y condenada
aceituna del mal
a c é r c a t e “
Por el mismo altavoz, el piloto, desahoga:
Atención Atención
motor en llamas, motor en llamas.
Y todos a la vez
agachan sus cabezas.
Cabezas de ira. Cabezas blancas de ira. Cabezas de fuego en el final.
Y dirán las pericias
que fue un accidente
que la aceituna, de primera, no fue devorada
que a esa altura, el milagro, ya había ocurrido:
la ira de los otros
ahora
es su ira.
Aceituna negra, llena de ira.

El sol se derrama
y el avión se estrella.

Acaba la ira.

En la caja negra
                           da vueltas
                                            la aceituna.



Perro viejo

Perro viejo bajo el puente, perro abandonado a la suerte de seguir siendo perro. Ladra su sombra al lado de una botella descompuesta. Perro viejo bajo el puente, piensa: el mundo es una pulga difícil de rascar.



Mercados y tendencias

El agua dejará de asimilarte:
Coca-Cola dominará los mares, la lluvia y tu ducha,
al igual que Santa Claus
serás exclusivo de su marca registrada,
y brindarás en Navidades por nuevas autopistas
y por juguetes de Greenpeace para tus hijos.
Seguirás perteneciendo al simulacro de tu ambiente:
Las grandes fábricas serán a penas
un atado de cenizas ante los aires de Marlboro,
el vicio detendrá tu marcha
corazones obsoletos
latirán
como carruajes sobre el empedrado.
Tus venas y tu cuello también corren peligro:
Gillette está apoyando la ola de suicidios.
  

cerveza-gratis.blogspot.com.ar/2010/05/gabriel-riobo-poesia.html