miércoles, 26 de junio de 2013

PHILIP LEVINE




Qué es el trabajo


Hacemos una larga cola bajo la lluvia
esperando en Ford Highland Park. Por trabajo.
Ustes saben qué es el trabajo —si son
lo suficientemente grandes para leer saben
qué es el trabajo, aún si no lo hacen.
Olvídense de ustedes. Hablamos de esperar,
cambiando una y otra vez el pie de apoyo.
Sintiendo la lluvia ligera como bruma
en el pelo, nublándote la visión
hasta que te parece ver a tu hermano
delante tuyo, quizás diez lugares.
Te frotás los anteojos con los dedos,
y es por supuesto otro hermano,
con hombros más pequeños que
el tuyo pero igual de cansados, la sonrisa
que no oculta el empecinamiento,
la triste convicción de no entregarse
a la lluvia, a las horas de tiempo perdido,
a la certeza de que allá adelante
espera un hombre que dirá: “No,
hoy no estamos contratando”, por una
razón cualquiera. Amás a tu hermano,
ahora se te hace casi intolerable el amor
que de pronto te inunda por tu hermano,
que no está a tu lado ni está detrás
ni tampoco adelante porque está en casa
reponiéndose del miserable turno nocturno
en Cadillac para después poder levantarse
antes del mediodía a estudiar alemán.
Trabaja ocho horas por noche para cantar
Wagner, la ópera que vos más odiás,
la peor música jamás inventada.
¿Cuánto hace ya que le dijiste
que lo querías, le agarraste los hombros,
abriste bien los ojos y soltaste esas palabras,
y lo besaste tal vez en la mejilla? Nunca
habías hecho algo tan simple, tan obvio,
no porque fueras demasiado joven o tonto,
no porque fueras celoso o aun mezquino
o incapaz de llorar en
la presencia de otro hombre, no,
sólo porque no sabés qué es el trabajo.






PhL(Detroit, 1928) editó en La mirada creadora, la primera 
colección importante y amplia de sus poemas bajo el título Una 
verdad sencilla y otros poemas. Ya anteriormente, la colección 
cántabra “Ultramar” había editado en 2006 algunos de estos poe
mas bajo el título Cuatro poemas. Ha publicado Levine dieciséis 
títulos de poesía, el más reciente Breath, en 2004. Entre los reco
nocimientos figura el Premio Nacional de poesía en 1979 por Ashes 
y en 1992 por What work is, obteniendo en 1995 el Premio Pulitzer 
por The simple truth.

W.S. MERWIN


W. S. MERWIN.


Salmo: nuestros padres


Soy el hijo del júbilo pero acaso él me conoce
Soy el hijo de la esperanza pero ella asciende al cielo
Soy el hijo de una paz que no me amamantó
Soy el hijo del dolor luego de la pérdida de un hermano pero
abrí un ojo a la vida donde se hallaba el que vivió
Soy el hijo de la sombra y cierro las persianas con delicadeza
pero me aferro inseguro a la luz
Soy el hijo del amor pero dónde está mi hogar y dónde la negra
pila bautismal y los aterrados ojos que regresarán a los
nombres que les di
Soy el hijo de la tribu de Apher el que instaló tiendas vanas
para acampar en un sitio que las guareciera para ser
recordado pero me doy cuenta de que lo desconocido
no necesita custodia
Soy el hijo de la tentación de las rocas pero algo en ellas
cambió
Soy el hijo del temor pero inquiero por mí mismo
Soy el hijo del primer pez que tocó playa pero esta verdad no
existe para mis intestinos
Soy el hijo de tres flores, la rosada, la rosa y la otra y sus efigies
tatuadas para las que no tengo nombre y me estremezco
ante lo marchito aunque ellas me sobrevivirán
Soy el hijo del futuro pero ella me muestra su luctuoso velo
Soy el hijo del futuro pero soy mi propio padre
Soy el hijo del futuro pero dónde están mi casa y la negra pila
bautismal y la voz que me habla desde los arbustos bajo
el pretil de la cocina diciendo que ellos no son mis padres.

                              
                          Del libro Salmos. Versión de Jeannette L. Clariond.


William Stanley Merwin (Nueva York, 1927). Es uno de
los poetas estadounidenses más influyentes del siglo XX.
Merwin se hizo de un nombre como poeta pacifista durante
los años 60. Más tarde, evolucionaría hacia temas mitológicos
y desarrollaría una prosodia única caracterizada por el relato
indirecto y la ausencia de la puntuación.

JOSEPH BRODSKY




MCMXCIV


Tiempos de miseria: nada que robar y nadie para recordar.
Las legiones regresan de sus apartadas incursiones con las manos vacías.
Una sibila, como si fuese un árbol, confunde el pasado con el futuro.
Los actores, que nadie aplaude, olvidaron sus mejores líneas.
Sin embargo, el olvido es la madre de los clásicos.
Con el tiempo también estos años serán vistos
como una placa de mármol con una red de capilares
(el acueducto, el sistema tributario, las catacumbas, los
chismes)
y un manojo de hierbas creciendo entre sus grietas.
Fueron estos tiempos de pobreza y aburrimiento
donde no había nada para comprar o robar,
para no hablar de regalar algo.
La culpa no es del César, que sufre más que los demás
por la ausencia de lujos. Tampoco debemos culpar a los astros,
pues el cielo encapotado exime a los planetas de responsabilidad
ante medios más seguros: una ausencia
no puede influir en una presencia. Y es aquí donde
comienza la placa de mármol, porque lo plano
es enemigo de la perspectiva. Tal vez se trate, simplemente,
de que las cosas, más rápidas que los hombres,
han perdido el deseo de multiplicarse. En este cautiverio blanco.

                                               Traducción: Alejandro Oliveros (Venezuela)


Joseph Brodsky (Rusia-USA)

ADAM ZAGAJEWSKI





Caras

Al atardecer se iluminaron en la plaza las caras de la gente
que no conocía. Miraba con avidez
las caras humanas: cada una era diferente,
cada una decía algo, quería convencer,
se reía, sufría.

Pensé que las ciudades no las construyen las casas,
ni las plazas o las avenidas, los parques, las anchas calles,
sólo las caras que se iluminan como lámparas,
igual que los sopletes de los soldadores que por la noche
reparan el hierro entre nubes de chispas.

                                             de Mano invisible (Acantilado)

traducido por Xavier Farré


Adam Zagajewski (Lvov, 1945). Es poeta y ensayista, una de las
voces más representativas de la poesía polaca contemporánea.
Desde 1982 se exilió en París y posteriormente en Estados Unidos,
donde ha sido profesor universitario en Houston. Según Zagajewski,
los buenos escritores envuelven lo desconocido en lo conocido. Los
malos dan en la superficie lo desconocido”.

W.S. MERWIN


WS Merwin con su Chow, Peá



Canción nómada


Mi cuna
fue un zapato



Economía


Para qué romper el espejo.
Aquí está la cara rota
buena para siete años de tristeza.


                     Trad. Homero Aridjis















Unknown Bird

Out of the dry days
through the dusty leaves
far across the valley
those few notes never
heard here before

one fluted phrase
floating over its
wandering secret
all at once wells up
somewhere else

and is gone before it
goes on fallen into
its own echo leaving
a hollow through the air
that is dry as before

where is it from
hardly anyone
seems to have noticed it
so far but who now
would have been listening

it is not native here
that may be the one
thing we are sure of
it came from somewhere
else perhaps alone

so keeps on calling for
no one who is here
hoping to be heard
by another of its own
unlikely origin

trying once more the same few
notes that began the song
of an oriole last heard
years ago in another
existence there

it goes again tell
no one it is here
foreign as we are
who are filling the days

with a sound of our own









Por qué algunas personas no leen poesía


Porque ya saben que significa
detenerse y sin detenerse saben que
más allá de detenerse va a significar escuchar
escuchar sin oír y tal vez
entonces oír sin oír y qué
escucharían entonces qué bien les haría
como un animalito que cruza el camino
ahí de pronto pero incapaz de moverse
de noche y van tarde y puede que estén
en el camino equivocado pasando la montaña
mientras todos los demás duermen sin tomarlo
entonces como olvidándolo otra vez

                                          Traductor iván Viñas











W.S. Merwin (NY. 1927)


MICHAEL HELLER


 

 

Michael Heller lectura en la torre
Michael Heller Lectura en Morden Tower





















Nacido en Brooklyn y criado en Miami Beach, Michael Heller
fue educado como ingeniero en el Instituto Politécnico Rensse
laer. Vivió y publicó en España.
Ha publicado más de veinte libros de poesía, ensayos, memorias 
y ficción.

JAMES FENTON





LO QUE SE NECESITA PARA LA POESÍA


Lo que se necesita para la poesía es un
cuerpo y una voz. No tiene que ser un gran
cuerpo o una gran voz. Pero idealmente
debe ser tu cuerpo, y debe ser tu voz.

El padre ayuda al niño a descubrir lo que
puede hacer con sus labios y sus miembros.
Esa es la primera poesía.

Cae entonces una suerte de noche
-una piedad melancólica- tras la cual la
iniciación es misteriosamente olvidada.
Esa es la borradura primigenia.

El resto de nuestras vidas se pasa
recapturando ese sentimiento de
descubrimiento inicial. Esa es la segunda
Poesía.

Pero la sabiduría de la edad nos ha
prohibido el uso de nuestros labios y
miembros. Esta sabiduría es la enemiga de
la poesía.

                                    Trad. M. Rosenberg y D. Samoilovich


JF(Lincoln, Inglaterra, 1949). Poeta, profesor, crítico
Teatral, periodista, etc. Su poesía ha sido recogida en dos
Volúmenes: Children in exile, 1968-1984; Out of danger,
1994.



James Fenton 2011, Óleo
James Fenton, óleo, 2011, de Jemma Phipps

LAWRENCE FERLINGHETTI

Lawrence Ferlinghetti


Las olas rompen (poema-elegía a Allen Gisberg)


Allen Ginsberg se está muriendo
dicen los periódicos
los noticieros
Un gran poeta está muriendo
Pero su voz
no morirá Su voz está en la tierra
En Lower Manhattan
en su propia cama
está muriendo
No podemos
hacer nada
Está muriendo la muerte que todos mueren
Está muriendo la muerte que mueren los poetas
tiene un teléfono en la mano
y desde su cama en Lower Manhattan
llama a todos
Tarde en la noche
en todos los lugares del mundo
el teléfono suena
“Habla Allen”
dice la voz
“Habla Allen Ginsberg” Cuántas veces han escuchado esa voz
en todos estos grandes años
No tendría que decir “Ginsberg” En todo el mundo
en el mundo de los poetas
solamente hay un Allen
“Quería decirte” dice
Les dice lo que sucede
lo que se le viene
encima
La muerte la amante oscura
se le viene encima
Su voz viaja vía satélite
sobre la tierra
sobre el mar de Japón
donde un día él se alzó desnudo
tridente en mano
un hombre joven de barba negra
como un joven Neptuno
de pie en una playa de piedras
Hay marea alta y las aves marinas lloran
Las olas rompen contra él
y las aves marinas lloran
en la costa de San Francisco
Sopla un viento fuerte
hay olas enormes
azotando el Embarcadero
Allen está en el teléfono
su voz está en las olas
Yo leo un libro de poesía griega
en donde está el mar
y los caballos lloran
donde los caballos de Aquiles
lloran
aquí junto al mar
en San Francisco
donde las olas lloran
Hacen un sonido sibilante
profético
Allen
susurran
Allen


                                     Trad. Juvenal Acosta


LF(Nueva York, 1919), vive en San Francisco. Es el máximo represen
tante del movimiento poético de San Franciscoque no sólo engloba 
a los beat , sino a una gran cantidad de poetas de diferentes tendencias 
a los que apoyó o apoya a través de su librería “The City Lights” , de la 
revista que creó “City Lights magazine” y de los recitales poéticos. Al 
estilo de su amigo Kenneth Rexroth es un anarquista que utiliza su obra 
impregnada de todo tipo de influencias literarias , de Dante a Lorca, 
para utilizarla como arma , para hacer proselitismo en busca de un mun
do diferente y, si no es posible, mostrar los errores y los horrores que él 
ve.

JOHN OLIVER SIMON




En todas partes


Dice Don que hay poemas en todas partes,
casi da vergüenza, y asiento
sin entusiasmo, rumbo al centro
de Oakland, pensando sí, esas palomas
sobre el letrero azul HOTEL MORO
en lo que es poema pordría caerse
entre verbo y vuelo, o la palabra Moro
hacia atrás hasta la reconquista de España
y el hemisferio sangrante que termina aquí
es esta cuadra que no quiero ver de nuevo.

Dice Don que podría parar a cualquiera
y mirarlo en la cara, todos son tan bellos
y profundos. Digo yo que lo interesante
son las historias que cargan
más extrañas que ficción, más fuertes que verdad;
toda esta gente esperando cruzar la calle,
cada uno olvida a los tatarabuelos
cada uno olvida contarles a los nietos,
y no soy novelista. No sé desplazar
a un personaje de la puerta a la ventena
mucho menos a dos tipos para que almuercen
platillos vietnamitas en la calle Webster.
Encima de fideos traslúcidos y algo de carne
dice Don que siempre sentía que los demás poetas
eran muchachos grandes, y los nombres famosos
de sus pares, los que ya sesentean,
se han convertido en artefactos acojinados
de las propias carreras, mientras la oscuridad
de Don le mantiene fresco y dulce, y dice Don
que ama sus tumores, el grande que le muerde
la cadera, el que martilla el cráneao
con escaso pelo bajo gorra de béisbol
y aunque la propia muerte le de la verdad
estoy atorado sin palabras en el corazón
mientras poemas en vietnamita revoltean
por las mesas de ristorante alrededor
escapándose hascia tanta luz vacía


(Trad. Sandro Cohen, 1997; revisado por J.O.S., 2012)

TENNESSEE WILLIAMS




Jóvenes noctámbulos
lucen tejanos pegados a las ingles y los muslos,
gozando en Union Square,
allí donde los yonquis esparcen flores,
perdidos en sus sueños, el torso descubierto,
jóvenes como tú, viejos como yo…
lanzan un grito… silenciosamente.

(Del poema ‘Cruissing’, en Androgyne, mon amour)

JOHN OLIVER SIMON





Hombrecito

Con mi hombrecito en mano
orino ríos infatigables.
Chapotean en un nudo, en un nido,
en un puñado de montañas, a todos lados,
Cauca, Magdalena, San Juan.
Me paro en la colina como hombre de piedra.
El viejo hotel duerme.
Toco mi flauta de aguas.

                                  Pasto, Colombia,  20-21/1/1996




TLAHUIZCALPANTECUHTLI:
EL SEÑOR DE LA CASA DEL ALBA

El hombre que camina a las 5 a.m.
por los balcones interiores del hotel
apagando las luces eléctricas
es el señor de la casa del alba:
hace palidecer el cielo,
hace girar la tierra,
separa a a los amantes,
manda a a los a la escuela
y a los presos al paredón;
aparece en sueños
como un padre o un abuelo
o un amigo olvidado.
Apaga las estrellas.
No se le puede remunerar bastante
por el ejercicio de su profesión.
Un ritmo persigue sus pisadas:
El ruido de los apagadores.


                                           Trad. Elsa Cross



JOS(Nueva York, 1942). Reside en la zona de la Bahía de
San Francisco, California. Entre sus libros: Roads to Dawn
Lake, 1968. Rattlesnake Grass, 1976. Lord of the House of
Dawn, 1991. Son caminos, Hotel Ambosmundos, México,
1997, es su primer libro escrito en castellano.