jueves, 20 de junio de 2013

LILIAN NORDIO




Lloró en sueños

Lloró en sueños
Al despertar
estaba húmedo el jardín
El perro
abandonado su letargo
comía restos de su corazón
Está blanda la tierra
ligero el viento
Día ideal para el transplante
Puede esperar la muerte
para ella
cualquier clima es propicio


        de Al amor su lugar, lugar de uno, Ediciones Argos, 2007


LN(Chucul, Córdoba). Obras: "metamorfosis del erizo " " desalmada"
" amor su lugar/ lugar de uno".

Obra: L'Homme au Chapeau Melon, Magritte

AFFONSO ROMANO DE SANT'ANNA




El amor mantiene ligados los objetos.
Cada uno en su luz,
en su restricto o voluminoso
                                            modo de ser.


El amor, y solo el amor, edifica
paredes dobles, vigas maestras, tragaluces,
conductos y puertas, sumando
a la luz íntima el sol externo.


Cuando hay amor, los objetos
se tornan suaves. No hay asperezas
en sus formas y frases.


Como un gato, el cuerpo
pasea entre aristas y no se hiere.
Nada le es hostil.
Nada es obstáculo.
Nada está perdido
en el trajín de la casa.


Es como si el cuerpo, más allá de frutas y flores,
aún inmóvil, creara alas.


De ahí cierta displicencia de los objetos
                                                             en la mesa
                                                  en el estante
                                                               en el piso
como cuerpos tendidos en los tapetes
                                                              o en la cama,
pues es ésta la forma de permanecer
cuando se ama.
Lo que no sea así, no es amor.
Es orden exterior a las cosas.


Pues cuando amamos, los objetos nos miran
sin envidia. Por el contrario, secretas glorias
afloran de sus formas
como del cuerpo afloran los labios
y en la poltrona el pelo de su fauna aflora.


Las casas tienen raíces
                                   cuando hay amor.
Aun ratones, cucarachas y caballos,
amén de plantas y pájaros
emiten vibraciones en los subterráneos
de la casa de quien ama.


El cuerpo rezuma aromas luego del baño,
almizcle fluye de los sexos, lavanda
baña los gestos. Enrollados en sus toallas
los cuerpos como olas
se deshacen en orgasmos en la sábana de la tarde.


Los objetos entienden a los hombres, cuando hay amor.
Van a las fiestas y a las guerras, y si acaso
se suicidan cayendo de los anaqueles
son capaces de ostentar su vida
aun como naturalezas muertas.


El amor no somete, el amor arraiga
cada cosa en su lugar y, como el Sol,
pasea iluminando las espirales de oro y plata
que adornan nuestros cuerpos.


No hay límite entre la casa y el mundo, cuando hay amor.
Los amantes invaden todo a toda hora
y el paisaje del mundo al paisaje de la casa
se incorpora.

                                        Traducción de John Casanova


Affonso Romano de Sant'Anna (Belo Horizonte, Brasil, 1937)

ANTONIO SILVA




Los Maricas

                   “El andrógino es considerado superior a ambos sexos
                   Porque encarna la totalidad y por lo tanto la perfección”

                                                                     Mircea Eliade


Cruzados en un parque
En el filamento de las sombras
Entre destierro y farol
Hacen su entrada coja los maricas
Las bestias de ágata, torcidos e inmundos
Tronchando con sus gestos
El decorado siempre bastardo de una ciudad felina
Los maricas y sus citas
De párpado en párpado, su lenguaje binario

Como polillas siempre atentos a una nueva antorcha
que surja en el vergel nocturno
Uno es la otra la otra es ella en mi y en el otro
Sus pequeños y violentos actos
Paridos en estertor de un circo pobre
En una luminaria se emborrachan los maricas
Y relatan siempre una misma historia
Despatriados los maricas levantan una bandera; un pañolete izado
en la fetidez de la muelas
De la mano van los invertidos
Al encuentro de matarifes, lumpenaje y soldados
Al encuentro de mi canto
Al encuentro de un plumaje abanical
Locos y tristes los maricas
Condenadamente alegres
Indeciblemente bellos, bellos.


My She

Jamás necesité cantata de sirenas
jamás pedí asilo en las piernas de Dios
sólo me contenté con obreros de alcohol valiente
que cada noche al regresar al pueblo desojaban mi
peluca

A veces me golpearon; es el precio de MY SHE
A veces me besaron; azul intenso penetró el corazón.

                                                              de Matria

CLAUDIO DANIEL




LETRA NEGRA (frag.)


I

escucho oscuro-sombras sordas-
en el espacio espeso
lodo torvo
de un tiempo esquivo
en que comienzo y recomienzo
el pugilato
conmigo mismo
lucha o luto
que me ciega y sigue
como tiniebla o traba
al viento curvo.


II

verde es el secreto
verde es el silencio

escrito en cicatriz
escrito en anti-flor de lis

-para la necesaria
abolición de mí-


III

estoy muerto y no muerto
vértebras al inverso
letras mareadas
de un nombre incierto
vocablo equívoco
deshecho en agua
- para la necesaria
abolición de mí –
escucho espeso-sombras mudas-
en lo oscuro oscuro.


IV

nada me aquieta
entre espectros
de palabras-cosas:

anémonas transitan
pensamientos rotos,
roídos hasta el mucus

- he aquí la era desolada
de cortes y recortes
tiempo cuchillo

en el espacio lacerado
piel de luna violada
por lenguas-gárgulas

luna-esfinge-macerada
por caninos cerberos:
tiempo nigromante

- cuervo cuervo cuervo
recrocitando escarnios.


CD, poeta, traductor y periodista(São Paulo, Brasil, 1962) ha publi
cado los libros Sutra (1992), Yumê (1999), A sombra do leopardo 
(2001), vencedor del premio Redescoberta da Literatura Brasileira
y Figuras Metálicas (2005), y los cuentos de Romanceiro de Dona 
Virgo (2004).