jueves, 13 de junio de 2013

DAVID WAPNER





3/

Esto es lo que queda


Nota:

no hace mucho tiempo, hablamos de menos de diez horas atrás,
había nacido un impulso elegíaco, que iba amontonando, una
sobre otra, una selección de palabras intensas, con bastante carga
de angustia, que se consumían en una ansiedad por concluir.
La sensación de borrachera tuvo su pico, y luego su crisis, y lue
go el sueño, la modorra, fueron haciendo dormir la idea. Esto es
lo que queda, yo no se si hago bien en presentar este despojo:


ojalá que todo
ojalá que toda la parte aquella
ojalá que toda la parte aquella
de sufrimiento que era continuo
ojalá que la parte aquella
ojalá que la parte aquella de sufrimiento continuo
se quede dura
ojalá que se quede dura
la parte aquella
la parte aquella que divide en dos
en cuatro en ocho en dieciséis
que divide el sufrimiento
en treinta y dos y sesenta y cuatro
y lo hace omnipresente
ojalá que la parte aquella
que la electricidad que según parece
es más antigua que el pararrayos
ojalá que la carga eléctrica
de cada partícula de cada una
de cada una de las partes invisibles
del sufrimiento/todopoderoso
ojalá que la luz que de ello surja
ojalá que aquella luz letal
y con Bisso extendiendo sus guantes negros
y con Bisso abrazado una bola incandescente



Nota:

tras el sueño, un sueño que no se define por su carga o falta de ella,
el despertar con un resabio que conviene enjuagar, junto con el resto
de los fermentos que bulleron en la boca, porque es uno más de ellos.
La mente fresca, que en realidad es confusión con aire, comienza de
nuevo
una combustión, que no por lenta se detiene. Aquí se puede hablar de
renacimiento, o recomposición de una materia incierta, que reclama,
parece que reclama algo, una herencia, algo, un aire que la relaciona
con el impulso elegíaco que, cómo podemos decirlo sin caer en expresión
vulgar, fue arruinado, o disgregado --ya se entiende--, por el exceso,
o, mejor dicho, por la falta de oído, escasa intuición, para encontrar
el punto en donde la borrachera se encuentra en su apoteosis, momentun
entre ascenso y caída, o impulso y patinada: un aire que llega con
retraso. Está escrito así:


¿dónde está?
¿y dónde está?
¿dónde es que está?
¿dónde, dónde?

¿dónde fue?
¿dónde es que se metió, adónde?
¿Adónde va,
dónde es?
¿dónde es que está?

¿y qué?
¿y qué pasa?
¿y qué es que pasa?
¿y por qué?
¿por qué sucede?
¿por qué fue?
¿por qué?
¿por qué?
¿por qué Bisso quedó manco?
¿y por qué le cortaron la otra?



Nota:

es para agarrarse de los pelos o, al menos, palmearse la frente dos
veces, algún gesto por el estilo. Controlar tales sentimientos equivale
a morderse los labios, rascarse la planta del pie sin moderación,
asfixiarse con aire. Por allí no va el camino. Pero tiene que salir por
alguna parte, el impulso, o lo que fuere, ya está en movimiento: ¿dónde
está el atajo? Qué pregunta, ¡qué pregunta!, está en cualquier parte,
por cualquier parte se sale, en donde sea se hace un agujero.


oh el día en que
el día en que un ave
oh el día en que un ave
o reptil o batracio
desoven en aquel
en aquel desoven que no está
en aquel que no está
en aquel que no supo
no supo conservar su metro cuadrado
en el centro de la banda
de la banda el centro era
era la banda de Bisso
eran cinco de Bisso
cinco dedos eran de Bisso
los otros no eran suyos

érase uno obligado
era uno obligado
a estarse allí de pie
parado en medio de cinco
de pie en fondo blanco
parado en medio de nada
a mitad de nada imaginada
de la imaginación más ciega
de pie sobre un pozo ciego
porque así alguien disponía
así disponía un cierto cerebro
que pensaba pensaba
y el aire huía por los ojos
la boca los oídos
llevándose consigo todo
todo lo posible llevaba
consigo cargaba cargaba consigo
todo lo imaginable
todo lo imaginable llevaba
el aire el aire que huía
y Bisso se abría la camisa
abría ventanas abría las puertas
para respirar abría
ahí, Bisso respiraba



Nota:

hay algo de maldad en la obligación que se le impone a aquel que sólo
tiene habilidad de narrar y se le empuja, se le molesta y ofende para
que "suelte el rollo" y diga y diga como, disculpen, disculpen,
disculpen, como se expulsa una bilis no querida, una saliva verde o los
restos del almuerzo en la encía: luego se ven las consecuencias, así son
los mundos creados, así desgraciadas criaturas;


así oh así
qué lengua es esa
qué lengua era
qué cosas decía
qué decía
qué hablaba esa lengua
qué era esa lengua de negro
qué era esa lengua con guantes
qué decía y qué quería decir
qué cosas quería decir esa lengua
vistos todos desde arriba
todos desde arriba con Bisso
vistos con Bisso al medio
cinco enanos en la pantalla
cinco enanos eran con Bisso

partidos al medio/cinco enanos

                                          (En "Las manos atadas")