jueves, 11 de abril de 2013

OLIVERIO GIRONDO




El Puro No


El no
el no inóvulo
el no nonato
el noo
el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan
y nooan
y plurimono noan al morbo amorfo noo
no démono
no deo
sin son sin sexo ni órbita
el yerto inóseo noo en unisolo amódulo
sin poros ya sin nódulo
ni yo ni fosa ni hoyo
el macro no ni polvo
el no más nada todo
el puro no
sin no




SOPLOSORBOS


Costas
rompientes del entonces
resacas
subvivencias que arenan el ahora
calas
caries del tiempo

Cuanto conjuro lacio
cepotedio
soborra
concubinada
soplosorbo del cero
vacío
vacío ya vaciado en apócrifos moldes sin acople
Qué han de bastar los crótalos
las figuras los pasos de la sangre
el veneno de almendras que se expande al destapar un seno
o las manos de viaje

Dónde un índice totem
una amarra que alcance
una verdad un gesto un camino sin muerte
alguna cripta madre que incube la esperanza

Sólo tumbos
retumbos lentas leznas acerbas
ambivalentes menos
poros secos
desbastes
fofo hartazgo termita y asco verde
exapoyos
maltrueques

Sólo esperas que lepran la espera del no tiempo


Oliverio Girondo, poeta nacido en Buenos Aires, Argentina,
en 1891 y fallecido en la misma ciudad en 1967.
algunos de sus libros son "Veinte poemas para leer en el
tranvía", "Persuasión de los días" y "En la masmédula". 

EUGENIA CABRAL





TABACO


La rabia dura lo que el cigarrillo.
Luego el humo y la ceniza esparcen
la desmerecida forma de lo que ha sido.
Arder. Arder como la brasa ambigua
que no es llamarada ni es ceniza;
entre secuencias de orden y desorden
arder; arder cual perfume de maderas;
cual ocaso –furia postrer del día-
arder; en pausas de la informática,
detrás de los envases descartables,
con un sexo torpe entre torpes manos,
arder. Como sólo el fuego puede arder.
Como pasión y soledad pueden arder.
Astro perdido en la jungla del cielo
tornando a una casa y a unos padres,
arder. Solícitamente, en honor de un amante,
arder. Ofrecer la transparencia y pretenderla
cada vez con menos fuerza y eficacia.
Arder. En el templo de los bárbaros.
Arder, tan tenue como sea posible,
ante la fatiga de la mirada. Encender
los rubíes de la culpa entre el lodo funeral
y las arenas donde el hedor de lo muerto
sobrevive (¿para qué?) sin condena ni justicia.

En el horno de los bronquios se caldean
la sinrazón de existir abominando
y el humo: símbolo de olvido e impotencia
de querer retener lo que se esfuma
-antes eterno, ahora fugitivo-,
breve danza de amor entre los dedos,
ocaso que arrastra el cuerpo del día
-iluminado de amor- a oscura gruta,
para escandir las formas de la noche
cual sílabas de un poema revelado.


EC(Córdoba, 1954). Poeta. Publicó El Buscador de Soles(1986);
Iras y Fuegos – Al margen de los tiempos. Poemas en prosa
(1996); La Almohada que no duerme. Relatos(1999); Cielos y 
barbaries.(2004); Tabaco(2009).

ALFREDO VEIRAVÉ






CURRICULUM VITAE


En el circo romano he corrido a pie sintiendo la arena
entre los dedos,
o en carro de caballos olfateando el olor de contrincantes
más veloces,  y algunas veces he conseguido premios
que ennoblecen la carrera del porvenir.
He obtenido por esas razones Fajas de Honor,
Órdenes al mérito civil;
he sido finalista de concursos bienales
premios en Rosario del Tala de cursos de poesía,
(inevitables pergaminos de ceniza)
y ahora que estoy en este nicho donde me doy vueltas
con insomnios, lo único que siento/
es el ruido de esas hojas que mueve el viento
de la noche del invierno.

                                           De Radar en la tormenta, 1985


AV(Gualeguay, Entre Ríos, 1928- Resistencia, Chaco, 1991)     
Poeta y profesor especializado en literatura hispanoamericana,
sobre la que dictó cursos en nuestro país y en el exterior. Es
autor, entre otras obras, de "El alba, el río y tu presencia";
"Después del alba, el ángel"; "El ángel y las redes" y
"Destrucciones y un jardín de la memoria”.