domingo, 10 de marzo de 2013

LAURA MASSOLO





REVELADA

Tal vez fue una espiral o salió de las palabras
resulta que la tela se incendió de flores
que hubo una erupción de jardín en el pecho
y arrugó superficies
y pintó de rojo
y derritió
y licuó

Tal vez fue una ola tejida en las arterias

Resulta que la cara fue máscara de vidrio

y se le vio la luna

como úlcera en la boca


       
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CIEGA

Ciega
entre murciélagos ciegos
fue con el viento a una ciudad de vientos.
Imprudente,
desnuda y sola.
La conciencia quedó como madera,
consumiéndose.

Hizo el amor con el dolor sobre las ruinas
hasta que la sed quiso cambiar por el hastío.

Ahora la llaman al rincón las penitencias.
Y va.
Agita los dedos
para desenredar
tantas
tantas
mariposas ciegas.

                                      de Vocabulario Enfermo /
                                               Ruinas circulares(2011)


NICOLÁS PINKUS




Icaro

A punto de caer en mi habitual puna, retórica de cactos,
la primera impresión es neutra,
porque esto no puede estar pasando
otra vez
esta desolación del Ser que riega un semicírculo de malvas y el púrpura
confunde la visión serena con la serenidad en si; no hay
tal cosa
se interrumpe la caída
por fugaces instantes donde un viento de recuerdo aliviana
la certeza de estar más lejos del reaseguro

que de esta conmoción, ¿se puede amar en tal estado?
¿se puede decirle al Otro, “te hice una casa confortable para que vivamos
juntos toda la vida”?

¡Y que sabemos del Otro,
de la Vida, de la Casa Confortable! A punto del cisma,
el pronóstico fragmentario de arrancarse
el cuerpo del sueño contra el piso de la angustia
parece inevitable,
y sin embargo,
la gravedad cesa: el sistema de objetos vuelve a su soliloquio
de funciones maquínicas
y servidumbres técnicas: la coffee-maker hace espresso,
la tostadora lanza las tajadas al aire como si fuesen cheer-leaders de pan…

y yo quiero que sepas
que nunca vas a entender mi Dolor;
que ni lo intentes, no estás para eso
yo estoy para eso

vos tenés que saber
lo que ya sabés:
que soy un tipo extraordinario, lleno de placeres y conquistas vitales
y que me río mucho
y que, a pesar de las gangrenas del alma,
disfruto un montón
y que amarte es una bendición
y un paracaídas que no necesito
y un avión,
para planearle al mundo desde el cielo nocturno…

y cuando bajemos con el sol de la mañana,

tendrás que mirarme atrapar el pan en el aire y planificarle un colmo de jalea
de higos con arándanos
maduros;

servidos en un plato Celeste,

para que te despiertes de a poquito
y sin noticias de posibles
catástrofes aéreas…


NP(Buenos Aires, 1969). Es profesor e investigador universitario 
en Comunicación Visual. Como poeta, ha publicado: Postmortem 
daguerreotypes (Tsé-tsé/ 2002), Los formalistas rusos (Tsé-tsé/ '03), 
Affidávit (Gog y Magog / '04), Ersatz (Huesos de Jibia, '07) y Mayorías 
de uno (Zindo&Gafuri). Co-dirige la editorial Zindo&Gafuri. El poema 
pertenece a su libro Tándem para un animal pink.