miércoles, 6 de febrero de 2013

EUGENIO MANDRINI


Foto: Pasa que tenemos poetas extraordinarios y no debemos olvidarlos!!!! EUGENIO MANDRINI

EUGENIO MANDRINI (Buenos Aires 1936)

ESE

Ese que elige la noche
y lee un poema
.....................(esas palabras que borran las paredes
.....................esas aves peladas que canturrean)
y no siente
...........el amor o la demencia paralizando el aire
...........ni lleva el asombro a darle descanso contra un muro
...........ni se da vuelta a mirar qué es esa sombra o selva
..........................................................que viene por él
..........ni intuye que la lluvia, desde ahora, será lo mas parecido
.................................................al rocío melancólico del sexo de un ángel
..........ni se atreve a cruzar aquel puente un tanto brumoso
.................................................que antes nunca estuvo allí
..........ni abre la mano de pronto como si hubiera empuñado
..................................................un bastón mojado en llamas
..........ni siquiera imagina –ciego como un eclipse-
..................................................que el poema, pájaro de ceniza, volará
..................................................sobre el mundo aún después del mundo
ese
.........nunca ha padecido un saqueo en la sangre
.........nunca un temblor en el párpado
.........nunca un silencio que cruje
.........nunca nada

o quién sabe ha leído una hoja en blanco
o quién sabe está soñando que duerme
o quién sabe está perdido
.....................................................como yo
si envuelvo en estas palabras mi corazón
..................................................o mi sombra
y lo arrojo sobre ustedes –sus mareas-
y nadie responde en este país turbador e inasible
donde algo de pronto se pierde, brumoso, mar adentro
como el buque fantasma
...........................o un pedazo de caos
............................................que no ardió.


EL MAGO


Soy el truco.
Soy lo imposible.

Soy un trébol que detiene el salto del tigre.
Un fósforo del que brota un jardín por cada sombra rota.
Un ahogado que sale del mar y danza triunfal sobre el oleaje.
Una ventana por donde pasa una visión del paraíso
        cuyo fulgor no cabe en el sueño.
Un espejo donde la sorpresa admira sus dilatados ojos.
Una luz, en fin, en el ceniciento hastío.

Soy el truco.

Puedo llegar a engañar el tacto de ciegos
esconder la botella del pavor que sorbe la muerte
hacer parpadear un ojo de Dios o conmover su cama inmutable.

Soy lo imposible, ya lo dije.

Como el viento que viene de las hendijas de la antigüedad
                            y cruza sin opacar el aire,
como el estallido de un hombre y una mujer
             entre las herrumbres de la noche,
o los deseos alcanzados y en una ráfaga perdidos,
soy también un instante.

Soy el truco.

Ahora, de pronto, fui.

Pero volveré a ser.



EUGENIO MANDRINI(Buenos Aires 1936)


Gracias Concepción Bertone

FRIEDRICH HÖLDERLIN


Hölderlin, Friedrich [Credit: Courtesy of the Schiller-Nationalmuseum, Marbach, Germany]


AQUILES

Espléndido hijo de los dioses, cuando privado de tu amada
fuiste a la orilla del mar y le lloraste al oleaje,
quejoso ansiaba ir tu corazón al abismo bendito,
al silencio, lejos del ruido de los barcos,
lejos y hondo bajo las olas, donde mora en gruta gozosa
la bella Tetis, la que te protegía, la diosa del mar.
Ella, poderosa diosa que tiernamente amamantó
al niño en la costa rocosa de su isla, era la madre
del joven y lo crió para héroe,
con la canción bravía de las olas y el baño vigorizante.
Y la madre acogió la queja del joven,
afligida ascendió del fondo del mar como una nubecilla,
aplacó con tiernas caricias los dolores de su querido,
y este oyó cómo ella cariñosa prometía ayudarle.
¡Vástago divino! Si yo fuera como tú, podría confiar
a uno de los celestiales la queja por mi secreto padecer.
Pero no veré tal cosa, y habré de soportar la afrenta como si
no fuera nada para aquella que me recuerda entre lágrimas.
pero, dioses benévolos, vosotros escucháis cada súplica humana,
y yo, oh bendita luz, te amo profunda y devotamente,
desde que vivo, y a ti tierra, y a tus fuentes y bosques,
y a ti padre éter, a quien mi corazón añora con deseo puro,
aplacad, oh benévolos, mi sufrimiento,
para que mi alma no enmudezca, ay, demasiado pronto,
para que viva y os dé gracias, sumas potencias celestiales,
con un canto piadoso en el día que huye,
gracias por el bien pasado, por la alegría de la juventud ida,
y acoged benignos al solitario.


POEMAS. Friedrich Hölderlin (Edición bilingüe). Trad.: Eduardo Gil Bera. Lumen, Barcelona.

ELENA ANNIBALI





en el fuego de la cocina calenté un ladrillo


lo llevé a la cama, del lado
donde yo no duermo

le dije: amor mío
cuánto te parecés al anterior
la misma mudez, la misma
carencia de ideas,
el mismo virgen corazón
de no haber sentido, nunca,
nada

                 ***

atrás de la puerta no hay
la cruz
el lobo
el chorreado damasco de la gloria

hay un patio donde corren
los caballos
la niebla baja del sur

es de noche y
se mueve, con el viento, el farolito

parpadea el angel de la muerte
una rosa se abre
se cierra
y yo respiro aquí mi pobre
pedazo de eternidad


               ***

muchas veces fuimos pobres
no había dinero para ropa o música, pero
el taladro magnífico de dios
caía contra la mañana

las palomas se desbandaban
como si vieran
la comadreja o el halcón

un pedazo de mí entraba en la amargura
como en el pozo del molino
donde la serpiente infectaba
el agua de beber

yo tenía pocos años y ya era
rigurosamente anciana

sabía que el altísimo podía aplastarme la cabeza
enfermar nuestras ovejas
quitarnos el verano, la poca dicha

pero igual miraba siempre para arriba
y bajito decía
que sí, señor, venga a mí la destrucción
lo que deba venir
soy tu surco, señor,
soy tu surco


                   ***


                     1

¿alguien fue por la mañana?
¿alguien abrió su cuerpo
a la venida de la paloma?

estamos en la noche
y en la noche pasta
la torpe bestia
ocurre
su sedoso trance

va y viene por la casa

su aliento
empaña los vidrios
los ojos

algo azul viene por nosotros
y no es el ángel


                   2

nos cruza el látigo de la sombra

aquí y allá los hombres encienden la radio
intentan el sueño, orillan
la casa prohibida, dicen
el nombre del monstruo


                3

en mi cuarto, de noche
respira un animal

abre su fosfórica boca
al hambre de mi corazón

a veces la sangre corre y yo no sé
dónde
porqué

ambos crecemos en el odio
crecemos en la flor del odio
en los rumores dulces
de esta primavera invertida


                   ***


metí la mano en la olla de la vida:

estaba la carne oscura del cordero
su sangre entre alambrados
y más grande el pueblo que prodiga
en el agua su veneno

estaba el padre enfermo, el hongo
que pudre y alucina al árbol joven

no estaba mi pureza, pero encontré el asco
la rabia
el tristísimo oro de la rabia
su luz entre tinieblas



                      ***


como lázaro, el de betania, estuve o estoy
dormida
muerta

en esta cueva umbría cultivo la orquídea salvaje
y, en la húmeda pared, la palabra que cuenta
los días que faltan
los que han pasado

él debe venir: quizá me lo anuncie
su tacto robusto tocando la piedra
o la voz, el estigma

hace mucho que espero

este pueblo es lejos: hay
médanos al norte
niebla al sur
caballos ciegos en la llanura
trigos amargos

puede que hayan perdido el camino
o que el camino haya sido una ilusión

quizá la palabra ya fue pronunciada
pero no la escuché, era distinta
a la esperada
o fue corrompida en el camino
de la vida hacia la muerte

no hubo milagro, o ya se produjo
y es esta suave penumbra
este tremendo paraíso


EA(Oncativo, Pcia. Córdoba). Poeta.



LUCAS TEJERINA

vuelvo  a  vivir  vuelvo  a  cantar


Cuarteto bolche

Paso las tardes tirando
los boomerang del sustento
en un baldío cercano a la cama donde duermo.
Ahora duermo, duermo y duermo,
practico el futuro, desbarranco proyectos,
me acostumbro a la muerte.

Estoy enamorado de todo lo que se mantiene
a perfecta distancia
haciendo equilibrio entre el Bien y el Mal.
De todo lo intocable.
Para volverme un intocado.
Estoy enamorado de todo lo que me vuelve,
me ronda, me convierte en un tipo peligroso.

Enamorado de la página 98 del libro
" Escritos de un Salvaje " de Paul Gauguin.

Escuchando a Chébere, en el R-18,
asumiendo lo extraordinario, el sacrifico, la maravilla,
sabiendo que sólo ante lo extraordinario, el sacrifico, la maravilla,
tendré paz, daré amor, seré pleno,
atravesando barrios hasta llegar a la Colón,
manejo llorando un R – 18,
- voy a devolverle el auto a mi hermano -.

Voy cantando el tema “ Velocidad ”,
le invento letra, le agrego data:
“ cuando llovizna de noche
y cuando añoro sus ojos tan tiernos
su frágil pecho pegado a mi cuerpo
acelerando el 18 en silencio
voy por las calles y recuerdo…*

Los estoy esperando,
pausado pero no remoto,
tranquilo pero no evacuado,
con un mañana repleto de tajos,
solo, enamorado,
volando arcaico sobre mis propios huesos,
mal iluminado, algo enfebrecido,
elevado a la décima potencia de mis ancestros,
evaluando el tamaño de la cobardía
de mis contemporáneos,
asumiendo una estatura,
una extensión,
un diámetro de huella,
una intensidad en el grito,

- orgulloso del amor que te prodigo
que no forzaste ni me impuse -,

esperando, no el milagro,
sino la ratificación del camino tomado
más allá de la duda de si fue el elegido,
enmierdado,
sí, de barro y yuyo y odio mineral,
proto - criminal, cuasi - analfabeto, algo suicida,
advertido y advirtiente,
la corriente de sangre creadora
de luz y de mar,
la cometa de semen dadora
de amor y de espanto,

- soy lo que aún no soy,
pero lo soy porque me sé capaz de serlo -,

el inter-oceánico parado en la esquina de los talones
de la que se fue, volvió y volvió a irse sin volver
y ahora: ¿ volverá ? ¿ será millones ?,
¿ tendré paz, daré amor, seré pleno ?,
el cordón perpetuo que atraviesa y enhebra
a la niña en mujer, en fin:
flaca,
lo que necesites,
en el lenguaje que sea,
a la hora que sea.

Los estoy esperando… y no llegan,
carajo !,
a estas alturas del año salir a buscarlos…
Dichoso porque los aventajo
en mi falta de propósito,
de título, reinado,
maquinaria y esperanza.

Dichoso porque tengo delante de mí
el perfecto reflejo de las cosas que dejo:
una mujer devenida en sombras
con la que no pudimos dejar de querernos,
la hija de mi hermano que me tiende sus brazos,
y un par de escritos que esperan
un final de rencor o de felicidad.

Dichoso porque nada dejo.

Ya soy genial.
Ya vienen a mí, por mí, alegres demonios.
Hasta la próxima alegría, entonces.

Já !.

La dicha sea conmigo.




Oficio

Ejerzo mi oficio de hombre
sin ganas,
sin apariencia alguna,
sin actitud humana.

Me desmonto de mi boca
y sumerjo mi cuerpo en la balanza,
el tiempo en que tarda en crecerme la uña
pesa más que la conciencia de su raza.

No aprendo el oficio de hombre
soy ignorante de la ignorancia.

Pero hoy es un estado de asma,
de soplo húmedo, de viudas campanas,
de un charco en duelo
por la matanza de varias ranas.

Me aprieta del ser humano
una existencia que no me abarca.

Olores de otras almas
mi carne emana.

Por eso
ejerzo el oficio de hombre
bajo el salario de la desgana.


LT(Bell Ville, 1974), poeta y viajero.