viernes, 6 de diciembre de 2013

WILLIAM STAFFORD


 


Viajando a través de la oscuridad


Viajando a través de la oscuridad encontré un ciervo
muerto a la orilla del camino hacia el río Wilson.
Generalmente es mejor arrastrarlos hasta el cañón:
ese camino es estrecho; hacerse a un lado puede ocasionar más muertes.
Al resplandor de la luz trasera a tropezones fui a la parte de atrás del auto
y me paré junto al bulto, una gama, una muerte reciente;
ya se había puesto tiesa, estaba casi fría.
La saqué del camino arrastrándola; tenía la barriga grande.
Mis dedos que tocaron sus flancos me dieron la explicación
su flanco estaba caliente; su cervatillo estaba allí esperando,
vivo, quieto, para nunca nacer.
Junto al camino de la montaña vacilé.
El auto avanzó con sus luces de estacionar bajas;
bajo el capó ronroneaba la segura máquina.
Me quedé junto al fulgor del tubo de escape caliente que se ponía rojo;
alrededor de nuestro grupo podía oír la foresta.
Pensé mucho por todos —mi único viraje brusco—
luego la empujé por el borde al río.

                                         Trad. Oscar Aguilera


             de «Traveling Through the Dark», copyright 1960 
             por William Stafford, Harper & Row, editores.