viernes, 6 de diciembre de 2013

JORGE ARIEL MADRAZO




En esta noche que aún no existe
(acaso vaya a suceder mañana)
desde
el callejón malamente iluminado
por una única
jadeante
intranquila

luz

desde un hueco del tiempo
tapizado
de truenos

avanzan uno a
uno
lerdos distrayéndose
por cualquier bobada
parecidos a
párvulos:

tus muertos.

Créense, tus muertitos,
tan vivientes
¿Cómo avisarles
del error?

Tía Teresa, anciana, enciende
dorado velador de opalina,
radio vecina esparce su
espectral teatro del aire y
Madre niña empeñada en bordar
aquella erguida, alerta garza en
punto cruz.
“Jorge, pequeño,
alcanzále su guiso
al mendigo
que hace su buen rato araña
la puerta”

Y estará al caer, con la balanza
que llamabas “romana”
el turco, gran visir de vidrios y
botellas.

Y Padre aún no regresó
de ese enigma:
la “oficina”

Vuelven a la carrera Maya,
Selva, compañeras
15 años abrazándote en ideal en
amor en rojas llamaradas en
el ejército del Ebro que
una tarde el río cruzó
ay Carmela y ay y
el cantar sube la cuesta

Pero ¿por qué
está de pronto todo
tan silencioso
hoy? ¿Tan
borrosa la consabida
huella?

¿Y nadie te responde?
¿Y todos los mayores
faltaron hoy
a clase, en esta
rara noche que
(quién sabe)
ocurrirá mañana?

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Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 1931). Poeta, narrador,
ensayista.