sábado, 30 de noviembre de 2013

STEPHEN SPENDER





PENSAMIENTOS DURANTE UN ATAQUE AÉREO

Naturalmente, el esfuerzo entero estriba en situarme
fuera del alcance habitual
de lo que se denomina estadísticas. Un centenar muere
en los barrios de las afueras. Bueno, bueno, yo sigo adelante.
Siempre y cuando el gran "yo" esté recostado sobre
los travesaños de esta cama que más parece un coche fúnebre,
en la habitación de hotel con papel floreado
que asciende en volutas hacia el techo, puedo no hacer caso de
la presión de esos nombres bajo mis dedos
negros e intensos mientras hago crujir el papel,
el gemido de la radio en el margen del salón.
Sin embargo, ¿y si una bomba atravesara
con su morro esta misma cama, conmigo encima?
El pensamiento es obsceno. Aun así, hay muchos
para quienes mi muerte no sería más que un nombre,
una cifra en una columna. Lo esencial es
que todos los "yoes" siguieran siendo individuales
recostados bajo flores, y nadie sufriera
por su prójimo. Entonces el horror se pospone
para todos hasta que se decide por aquel
y lo arrastra a ese dolor incomunicable
que es todo misterio o nada.



MARIO GOLOBOFF





Y, sobre todo, sin abandonar ni un instante su estilo…


Me pareció que todo lo compendiaba,
mi admiración incluida.
Luego, su sueño en paz,
el improbable despertar,
su partida dejando alguna huella,
los besos que nos dimos
u olvidamos,
el futuro que ya es presente
(y no por ello menos fugaz),
y la entera deslumbrante vida
irradiando, irradiando, irradiando,
envuelta en su pelo de luna.

                                   18/10/2011



MG ha publicado poesía, cuentos, novelas y ensayos. Enseñó
literatura en universidades francesas y actualmente es Profesor
Extraordinario en la categoría de Consulto en la Universidad
Nacional de La Plata. Entre sus novelas más conocidas, figuran
Criador de palomas, La luna que cae y Comuna Verdad. Su primer
libro de poemas fue Entre la diáspora y octubre; su último es El
ciervo (Ed. El Suri porfiado).

ENRIQUE BUENAVENTURA








HELIAMPHORA NUTANS


Mujer hermosa,
verde desde los pies
hasta el escote rojo
que se abre en cáliz,
en ánfora y en labios
duros, cerúleos y arteriales.

Princesa de los tepayes,
en la aridez estableces
tu precario reino,
guardas en tu capucha
roja un ácido sabor a hormiga
y a miel para atrapar
insectos. De sus extravíos
y tentaciones vives, reina,
de sus diminutos cadáveres
te nutres, devoradora,
milagro del desierto,
pájaro quieto que sembró
su vuelo, copa de mieles
traicioneras, corola de marfiles
irrigadas por redes de sangre.

Te inventó la vida
por divertirse quizás,
por gozar tu coqueta altanería
por puro gusto levantó
tu peligrosa y frágil existencia
que se mece amenazante
en un viento de insectos
y de polen y semillas.








VOZ Y PALABRA

Miro desde lejos
a los niños lobos
aullando en cuatro
patas y a los autistas

hundidos en una
cárcel de silencio
y a los tímidos
que esconden cada

palabra como la
última moneda
y oigo la algarabía
enloquecida de la radio

y oigo a los políticos
de gastadas y volátiles
palabras y escucho
el silencio húmedo

y leve de la niebla
y escojo cada palabra
como escoge el joyero
cada piedra preciosa

y lanzo la palabra
al viento y la oigo
vibrar y cantar como
un ave del paraíso
y dejo caer la palabra
en el estanque para
que sus ondas lleguen
lentas a los confines
del universo.











viernes, 29 de noviembre de 2013

RICARDO HALAC





Escribir Teatro


Todas las obras que (William) Shakespeare escribió tienen cinco actos y, si no me equivoco (no me puse a examinarlas), el último que habla en cada escena termina haciéndolo con dos versos rimados. Por ejemplo, abro al azar, escenas uno, dos y tres de Hamlet, tercer acto: "so" y "go"; "shent" y "consent"; "below" y "go". ¡Qué lejos estamos de eso! En nuestra época no hay paz. "El que escribe una obra, al desarrollar su contenido, tiene que ir descubriendo una forma".
   
Arthur Miller intentó, en Todos eran mis hijos, de revitalizar el espacio que hay delante de la fachada de una casa, pensando en los griegos, que ubicaban la acción delante de un palacio. También lo hizo en Panorama desde el puente, donde igualmente trató de expresar en verso escenas apasionadas de los personajes, aunque en versiones posteriores de la obra eliminó este recurso. Tennesse Williams también sacó la acción afuera en Un tranvía llamado deseo, para romper el encierro de las obras realistas. Jean Paul Sartre en Las moscas y Jean Anouilh en Medea probaron decir lo que pensaban de su momento político usando los mitos griegos; como nuestro Sergio De Cecco, en El reñidero, que ubicó la tragedia de los Atridas en la provincia de Buenos Aires, en la década infame. Leer más



MARIO GOLOBOFF





Biografía


El campo innumerable donde creces.
La ciudad diagonal en la que amas.
La hospitalaria Francia donde exilias.
La Buenos Aires que te trae y mece.
La fuerte vida donde compadeces.

22/5/2013




Bella ciao


“Alla mattina appena alzata…”
Hojeando reproducciones de Il Caravaggio
con ese aire de Madonna popular florentina,
hecha en cofradías piadosas
y adorada en los barrios obreros,
cuya piel traslúcida y aún tibia
respondía desganadamente a mis besos,
mientras le servía café y la observaba
en la mañana de otra despedida sin nombre,
creí entender lo que es un cielo imposible,
creí nacer estos versos
que aún no sé si merece.

28/12/2011








Una mujer


Que te hace mirar de nuevo el cielo
te baña en el mar
te besa en el aire
y
además
pide le leas el Génesis,
infunde en vos
el mismo aliento
que el Creador a Adam
para que fuera.

14/12/2011






Gratitud


A todas las mujeres del mundo
debe uno algo,
pero de ella
que es la que más importa
prefiero recordar
que separaba el chocolate en triangulitos
y daba así un perfume
a las cuestiones del amor,
que yo
ferviente del cacao
aún no conocía.








Herido


Herido,
quedaste herido,
no de muerte,
quizás,
pero sí de esa mano,
que a veces
dilata el corazón
ardiendo.

21/2/2012





                              ACÁ

OSCAR STEIMBERG





General


1

General, “el estaño
Bolívar
tiene un fulgor Bolívar”.
Pero no me deslumbro,
salvo
cuando lo miro con el rabillo del ojo.

General,
a usted
le hablo.
Y me pasmo
cuando creo
recordar que usted se conjuga con la misma forma verbal
que él,
al que,
naturalmente,
no hablo.
De él
-tercera,
ausentada persona-
más bien
se habla. Hay un poeta en Buenos Aires
que podría hablar hasta morir
de semejante tema. Yo
nada
sé;
y usted,
con razón,
se refugia en Plutarco.
Vidas
paralelas:
mi no saber guarda un necesario componente de pedantería,
ínsito
en toda innecesaria cita de un clásico.
Y ahora usted
(salve
general)
me mira con el rabillo del ojo.
El ojo
glauco.



2

Vidas
paralelas.

Nada sabe
él, que mal-lee
discursos de los que nunca debería conocerse el emisor
del emplazamiento real de esas rectas
destinadas a cortarse
-esto es
escatología, o
política-
en el centro
de la tierra.
En un país en definitiva insular,
esas vecindades
tienen una inexistencia concreta!
Se dialoga
como pueden hacerlo entre sí, hasta el infinito, las
vías del tren.
Y eso es lo bueno:
la fantasía de una geografía terminal
se superpone al imaginario de una mirada atenta:
para hablar de la geografía se necesita un código:
las paralelas solo tienen acceso al código del rabillo.



5

¡Discurso
de fronteras!
La elocuencia
debe producir la imagen interna de un ritmo sabedor:
la mujer del General debe parecérsele
(pero no, debe ser pequeña
y distinta!),
los interlocutores civiles deben compartir su pensamiento
             en otra coloración
(falso, entonces no habría Grandezas ni Miserias
             Militares),
el Tiempo Libre debe ser el del Reposo del Guerrero
(si así fuera no seríamos hombres, solo máquinas de
             guerrear,
el pensamiento de Clausewitz es un pensamiento de la
             contradicción,
un militar latinoamericano no es la versión tostada de
             un húsar astrohúngaro).



6

Un militar latinoamericano no viene de ninguna parte.
Señorita, le ruego que no me moleste,
voy a seguir las huellas de ese coronel
que soy yo
y que comparte
Su proyecto con Su pueblo:
pebeta de mi pueblo,
este Sol Jefe brilla m’hija para los dos.



7

Fui fascista forjista honesto socialista empírico del
         poder filósofo de la paz

de los palos
gerente
dentista
de una ínsula al Sur
vacía
su jefe era una estrella de mar
me colgaron del cuello con un sambenito de anciano perverso
empecé a gozar con ciertas caries de cuello en dientes
           de leche.


  
8

fui fascista
forjista
pero las maneras son mías hay rangos no las aprendí
filósofo de la paz
de los palos
mi gobierno también tuvo su origen
su Puerto de Palos
ni a palos usté le va a hacer aprender al que es bruto
cuídese del que es bruto sobre todo si es trabajador
tantas líneas, Señor, ya son
un trabajo,
soy bruto no puedo expresarme,
cuando quise hacerlo me tutearon finamente: General,
más que bruto
tú eres
un travesti
brutal! Contesteles:
amigo,
si existes no me leerás.

                                                         (de Majestad, etc)


Oscar Steimberg(Buenos Aires, 1936). 


RICHARD BRAUTIGAN





El poema hermoso


Voy a dormir en Los Ángeles
       pensando en ti.
Meando hace un momento
miré hacia abajo, cariñosamente,
       a mi pene

Saber que ha estado dentro de ti
hoy, un par de veces, me hace
               sentir hermoso.




Botiquín de reparación del karma: Artículos 1-4


1. Ten suficiente comida,
cómela.
2. Encuentra un lugar tranquilo para dormir,
duerme.
3. Reduce los ruidos intelectuales y emocionales
hasta alcanzar el silencio de ti mismo,
escúchalo.
4.



Golosina XEROX

        Bah,
sólo eres una copia
de todas las golosinas
que he comido.



Boo, por siempre

Rondando como fantasma
en la base
                de una cima.
Hechizado por todo
el espacio que tendré
             sin ti.


                                     Trad. Óscar Muciño