viernes, 25 de octubre de 2013

RODRIGO COLMÁN LLANO


Literatura reflejo del país del pasado_124124



entrevista con Rodrigo Colmán Llano   



–En cuanto a la narrativa, ¿quiénes son los principales exponentes?   

–Dentro del largo recorrido de la narración desde 1920 a 2010 se jalonan textos y autores relevantes de acuerdo con la hora en que vieron la luz o produjeron, respectivamente.

Dentro de este panorama general no puede dejar de citarse a dos autores que hacen que la literatura paraguaya irrumpa en el territorio de la narración contemporánea.   

¿Quiénes son.   

–Gabriel Casaccia y Augusto Roa Bastos. Casaccia es el primero en presentar una temática moderna (de personaje colectivo en lugar de personaje principal, de la relación entre los ámbitos urbano y rural) y el alejamiento de las formas nacionalistas, costumbristas o idealizantes. Su modo de narrar es crítico y sus textos semejan en su representación espejos, a veces deformantes, siempre portadores de imágenes lacerantes. Sus obras más representativas son "La babosa" y "Los herederos".   
  
¿Y Roa Bastos?  

–Roa Bastos es la potenciación de las capacidades de decir, hacer ficción; tanto en el ámbito de la expresión como en el de contenido. Sus textos se caracterizan por una riqueza conceptual en que se relacionan tradición judeocristiana y cosmovisión guaraní, lengua escrita (castellano) y lengua oral (guaraní), historia oficial e intrahistoria, historia y mito.

No pueden dejar de mencionarse entre sus textos clave su volumen de cuentos "El trueno entre las hojas" y sus excepcionales novelas "Hijo de Hombre" y "Yo el Supremo".   
  
–¿Y otros autores?  

–En nuestra gestión de historiar también se mencionan, y cuando hay ocasión se analizan, textos de otros narradores excepcionales: Rubén Bareiro Saguier, Carlos Villagra Marsal, Renée Ferrer, Helio Vera, por citar solo algunos.

También cruzan las líneas del estudio que se presentará el próximo domingo relatos o novelas escritas en guaraní, o correspondientes a autoras que vertebran una poética femenina en sus narraciones, etc.

Todo dentro del marco de enfoque enciclopedista, que muchas veces se acerca más, como señala Josefina Plá sobre este trabajo de historiar la cultura, al esquema que al recuento; y, añadimos, al análisis concienzudo.   
  
¿La poesía paraguaya  ha evolucionado y de qué forma?   

–La ruta de expresión de la poesía más que lineal o ascendente es, muchas veces, laberíntica, múltiple. No se puede hablar, necesariamente, de avance (o retroceso), ya que cambian la temática, la perspectiva poética, el acento de la voz. No obstante, sí se puede señalar que los poetas que han merecido los mayores elogios de la crítica especializada y de algunos de los mejores escritores latinoamericanos pertenecen al grupo del 40 y a las promociones del 50, 60 y 70.

Ello equivale a hablar de valoraciones de los volúmenes de poemas de Elvio Romero, Josefina Plá, Ramiro Domínguez, Jacobo Rauskin, José Luis Appleyard, Miguel Angel Fernández, por citar solo algunos.   
  
–Se ha publicado mucho en poesía, ¿no?  

–Conviene aclarar que merece atención la relación, existente o no, entre cantidad de textos poéticos publicados y calidad de lo publicado en las últimas décadas.

Porque es notable, particularmente en el género lírico, el aumento de los textos publicados desde la década del 80 (década en que se resquebraja y cae la dictadura más larga de Latinoamérica) hasta la fecha. Sería interesante plantearse las siguientes preguntas: ¿a qué se debe el aumento de caudal de publicación de textos líricos?; ¿se relaciona esto con la consolidación de la libertad de expresión que sucedió a la mordaza dictatorial que silenció vidas y alegrías?; ¿corren parejas la cantidad de publicaciones con la calidad que informan las mismas?; ¿riman libertad y cualidad lírica de expresión?

–En el exilio se produjo mucho. ¿Cómo ve este fenómeno?  

–Esto merece un estudio más atento. Recordemos que Casaccia publica sus mejores textos en la Argentina, y que Roa Bastos y Romero publican sus textos de mayor calidad tras el exilio del 47 en el vecino país.

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