viernes, 18 de octubre de 2013

RAÚL O. ARTOLA


aaa


Parábola de la puerta de calle


                        a la memoria de Carl Gustav Jung



Un maestro me cuenta
cómo averigua quiénes serán
sus discípulos.
Pregunta a sus aspirantes:
¿para qué sirve
la puerta de tu casa?
¿Para entrar o para salir?
Los débiles de espíritu
dice el maestro
se dejan fascinar
por el falso dilema
y optan por una
de las dos.
Los prácticos y sensatos
responden rápido
y sin dudar:
para las dos cosas.
Hay una clase de inscriptos
que se deliran
con posibilidades insólitas:
para esconderme,
para saludar a la lluvia,
para recibir al cartero
y vulgaridades parecidas.
Una minoría
contesta: para pasar.
Ellos son los interesantes,
afirma el maestro,
con ellos me gusta trabajar.



                                   (inédito, 2012)