jueves, 3 de octubre de 2013

MARCOS ANA




Autobiografía


Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
ya muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra de arcángel
vengador en mis venas:
España es sólo el grito
de mi dolor que sueña




File:Marcos Ana (Feria del Libro de Madrid, 6 de junio de 2009).jpg


Marcos Ana: “Hay que calentar las plazas y las calles; si nos dejamos, nos arrancan la piel”

                                                       por Rafa Ruiz

Franco le tuvo preso 23 años por sus ideas. Desde 1961, se convirtió en una referencia de la izquierda, de la oposición a las ideas totalitarias. Y así sigue a sus 93 años. Hoy su batalla guarda el mismo sentido. Por eso acaba de publicar el libro ‘Vale la pena luchar‘ (Espasa).

“Me llamo Marcos Ana, aunque nací con otro nombre, Fernando Macarro. Pero Marcos era mi padre y Ana mi madre, y pensé que así los llevaría siempre conmigo. Los dos desaparecieron en circunstancias especiales. A mi padre lo mató la aviación durante la Guerra Civil y mi madre murió en el año 1943, cuando yo estaba aún en prisión, tras haberme seguido de cárcel en cárcel y sin haber podido abrazarme en libertad”. “Durante varios años estuve condenado a muerte. Soy un hijo de la solidaridad. No es solo una palabra hermosa; es una actitud ante la injusticia, que sigue siendo necesaria. A ella le debo mi libertad y mi vida”. “Cuando, después de 23 años, salí de la cárcel -soy el preso político que más tiempo permaneció cautivo durante el franquismo- los compañeros que allí dejé me pidieron algo: “No nos olvides”. Y nunca lo he hecho. ¿Cómo olvidar, sobre todo, a los cientos y cientos de compañeros a quienes abracé, conteniendo las lágrimas, cuando iban a enfrentarse a la última madrugada de su vida?”.







DECIDME COMO ES UN ÁRBOL


Decidme como es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o solo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.








Voy soñando


Soñar; siempre soñar,
con banderas y besos,
la libertad y el aire
soplando en mi cabello.

Campo y aire sin fin
-oh luz-, sin otro cerco
que el amor de unos brazos
enlazando mi cuello.

Soñar; siempre soñar
con los ojos sin sueño,
que soy un hombre vivo...
siendo tan solo un preso.

Hay árboles y un río
fijos en mi recuerdo;
una infancia salvaje,
un dulce amor ingenuo,
y dos nombres grabados
en el chopo más viejo.

(El cielo aquella tarde
era como un espejo.
El choperal tendía,
para el amor, senderos.
Todo era luz. La gloria
de mayo iba en mi pecho.

Un vilano de plata
se enredó en sus cabellos,
acudí tembloroso
y con mis dedos trémulos.
Sus ojos me invadieron
de aroma y sol.
El viento,
inmóvil, nos miraba:
fué aquel mi primer beso).

Soñar; siempre soñar
que vuelvo a todo aquello,
lo que dejé y ya nunca
encontraré al regreso.





05-01 03


Marcos Ana, poeta y militante antifranquista, lucha con la palabra 
contra la injusticia que le llevó, como a tantos otros, a dar con sus 
huesos en la cárcel por motivos políticos. Tras ser detenido cuando 
tenía 19 años, no volvió a la libertad, "a la vida" como dice él, hasta 
noviembre de 1961Fueron 23 años que lo convierten en el recluso 
que más tiempo permaneció en cárceles de la dictadura
Fue condenado por el franquismo por tres asesinatos.