domingo, 13 de octubre de 2013

JAVIER ALVARADO





Pudridero y más pudridero

                   A la criatura angélica que me precede
                   no por génesis sino por finalidad.

                   ¿Escucháis madurar los duraznos a la hora del estío,
                   a la venida del sol, mientras un príncipe danza
                   en víspera de su coronación?
                   Yo pienso en el gusano.

                                            Venus en el Pudridero, Eduardo Anguita


Pudridero y más pudridero
Parece decir Anguita asoleando su espejo
Y decapitando la marioneta engominada a los relojes
El príncipe azul que no halló el fuego antes de
su coronación
Y salió a comer melocotones
En la furia de lo místico, sin la capa real
Y el destello de eso que nos decapita como un verano
Sin estrellas, poniendo luego ángeles en la piel
Y un arquero de metal que sepa de memoria las vocales
Y las fábulas en mapuche, para luego deletrear
Cada vendimia y cada trazo que se adormiló por
los viñedos.
Quizás no sabes pronunciar el nombre
Pero pensamos en gusano,
En ese que se arrastra llevando las cadenas de la
eternidad
Tintineando como un tejo que muerde
La luna y se amamanta de la leche
Calentada por los elfos; un Sísifo baboso
Que no sabe hallar las posturas de animales que
descifran las nubes
O el número acuático de los destierros,
El acorde de carbonero
Que nos hace saltar desde nuestras propias raíces,
Al paraíso tallado en los diamantes.
Si existo en la hermosura, por la criatura angélica
Que me ha de cerrar los párpados en la finalidad
Y al abrirlos todo será génesis y, más génesis,
Pero en cada viaje y en cada vuelta ahí estará
La edad llamándome
De eso que nos llega como un destello o un ladrar
De arrugas en la nieve. En hielo envejecemos
Y volvemos a entrar al Pudridero.


Javier Alvarado(Panamá). Poeta y Licenciado en Letras.