viernes, 25 de octubre de 2013

JACOBO RAUSKIN


Jacobo Rauskin lanza un nuevo poemario



Tareas tan inútiles como la poesía


El río crece, el tiempo no ayuda.
Rema, rema la luz bajo la lluvia.
Que me perdone quien se sienta herido,
los inundados son del río, de nadie más.
Clavan techitos de multiflex,
de flexiplor, paredes
de un más que servicial cartón
o se dan por entero a otras tareas
que de por sí tampoco arreglan nada.
Y justo cuando nada se arregla,
cuando la noche habla de tregua
y enciende su esperanza, su lámpara
de veinticinco vatios gratuitos
en un barcito de morondanga,
se vive un apagón, se oculta el río,
se oculta la ciudad que ocupa el río.


Jacobo Rauskin








NUESTRO TIEMPO

                                        a Juan José Folguerà


Casas grises, azules, aledañas
al cielo vecinal de una mirada.
Por la siesta, cuando volvía
lentamente el carrito del aguatero,
cuando el carro del carbonero
era más negro,
cuando el sol buscaba un árbol en la calle
para dorar en él una fruta,
entonces, por ahí,
pasaba el joven ayudante de un sastre.
¿Vive todavía? ¿Trabaja?
¿No es hoy un veterano de la aguja?
¿Y qué fue de la tuerta
y dónde está la jorobada?
El áspero rabel,
en busca de audiencia en la plaza,
pregunta por gente de ayer.
Sin embargo, no es el ayer nuestro tiempo.
El presente irreal de algunos versos
bien puede ser el nuestro.
Cualquier calle, si no es muy mezquina,
nos deja donde ayer es hoy en un recuerdo.
Y siempre hay una casa en medio de un baldío.
Y siempre hay un silencio entre dos goles.
Y siempre hay una historia pasional,
un confuso episodio
ya sólo para historiadores.