viernes, 25 de octubre de 2013

JACOBO RAUSKIN





Ella


El aire, el aire dulce,
el aire que la ciñe como a tallo.
Flor entreabierta, flor de blusa blanca,
flor de pies momentáneamente descalzos.
El cielo suelta estrellas, el viento sigue su camino
y, como siempre, rueda la luna en busca de un
      poeta.
Si pregunta por mí, alguien tendrá que decirle
que no estoy, que soy feliz en un encantamiento
que tiene el nombre de la mujer amada.
Sus ojos dicen lo que sus labios callan,
su cabellera se derrama en mi mano
y un beso encuentra su lugar
en el pequeño cuenco que hace el cuello cerca de
      la oreja.




El torbellino

                   A manera de glosa para
                   Venhase perder nesse turbilhao


Soy un vate sin vaticinio.
A ratos, consejero sentimental.
Eso, eso es lo que soy.
Y la gente, generalmente,
no sigue los consejos de alguien como yo.
No sé si los desprecian, no los siguen.
Y usted, que oye mi programa
o no lo oye porque ya tiene
apagada la radio a medianoche,
evite caer en tan común error.
No lo conozco, pero, venga, lo invito
a perderse en ese torbellino
del que hablábamos hace un instante.
Mire que el amor es cosa seria.
Mire que a cualquiera lo deja medio muerto,
casi vivo, tonto y medio.
Si usted no se pierde en ese torbellino,
irá a parar a un médico.
El torbellino salva, créame,
a quien en él se pierde.
Lo salva de perderse afuera,
donde no pasa nada,
donde no hay una sola mujer que valga,
donde las horas, si no son cadavéricas,
son nadaquevéricas. Oiga,
la contradicción es sólo aparente.
El torbellino salva, el remolino también.

                  
Jacobo Rauskin. Paraguay, Villarrica, 1941. Ha publicado más
de una veintena de libros de poemas entre ellos "La noche del 
viaje"(1988, Premio La República de 1989) y "La canción anda
riega" (1991, Premio El Lector). Sus poemas han aparecido en 
revistas y antológías paraguayas y extranjeras. Ha recibido el 
Premio Nacional de Literatura 2007, en Paraguay, y la conde
coración Orden del Poder Popular, en Venezuela, en 2010.