sábado, 5 de octubre de 2013

FRANK BÁEZ


Frank Báez con Thurston Moore 



Bailo como Rimbaud


Soy el de pies planos.
Un Fred Astaire de los trópicos.
El bailarín que le propinan un sillazo.
El que no tiene nada que perder.
Bailo como el trapecista que se deja caer
de los trapecios por joder.
Doy más vueltas que un abanico.
Bailo peor que Emily Dickinson.
Con esos pies con los que Jesucristo
caminó sobre las aguas yo doy mis pasitos
de salsa en las pistas todos los domingos.
Soy un derviche en el desierto girando.
Un perro que intenta morderse el rabo.
Una silla de ruedas que cae por las escaleras.
Bailo como Rimbaud colgando
guirnaldas de estrella a estrella.
Mi cabeza estalla como una piñata.
Mi coreografía es en cámara lenta.
Soy Jonás bailando en el estómago de la ballena.
Los pistoleros me disparan
a los pies para que baile.
Soy el último stripper de Zaire.
El espíritu de Elvis Presley
se apodera de mi cuerpo.
Artes marciales. Caos. Bachatas mentales.
Coreografías de zombis
en una terraza de Bonao.
En una velada en Nueva York
me prohibieron ciertos pasos.
Soy Iris Chacón saliéndose
de la pantalla del televisor.
Soy Cristo que bota whiskie por los oídos.
La vaca que los obreros alzan
en una grúa para lanzarla al vacío.
Soy Johnny come vidrio.
Rimbaud con gafas oscuras bailando el perrito.
Uno de los robots de Daft Punk.
Bailarín sustituto de Wilfrido.
En Londres un vampiro dijo
que llevo bailando varios siglos.
Acto seguido, se convirtió en murciélago
y rompió la ventana en dirección a una fiesta
donde hubiese más vino.


Báez, Frank.  Jarrón y otros poemas (2004). Reedición de Cielo Naranja.