lunes, 16 de septiembre de 2013

ITSVÁN ÖRKÉNY








Hogar

La niña tenía cuatro años, de manera que con seguridad sus recuerdos eran confusos. Su madre, para hacerla consciente del inminente cambio, la llevó hasta la cerca de alambre de púas y, de lejos, le mostró el tren.

- ¿No te alegras? Ese tren nos llevará a casa.
- Y entonces ¿qué va a pasar?
- Entonces estaremos en nuestro hogar.
- ¿Qué es un hogar? – preguntó la niña.
- Donde vivíamos antes.
- Y allí ¿qué hay?
- ¿Te acuerdas todavía de tu osito? Quizás también estén allí tus muñecas.
- Mamá – preguntó la niña -, ¿en casa también hay guardias?
- No, allí no hay.
- Entonces – preguntó la niña -, de allí ¿podremos escapar?

      de Cuentos en un minuto (Trad. Judit Gerendas, Editorial Thule, 2006)











De cómo estoy

—Buenos días.
—Buenos días.
—¿Cómo está?
—Bien, gracias
—Y de salud, cómo se encuentra?
—No tengo motivos para quejarme.
—Pero, ¿por qué arrastra esa cuerda tras de sí?
—¿Cuerda? —preguntó, echando una mirada hacia atrás—. Son mis intestinos.


   de Cuentos de un minuto (Thule Ediciones, Barcelona, 2006 página 147).








Örkény en compañía de su segunda mujer, Angéla Nagy