domingo, 25 de agosto de 2013

YUKIO MISHIMA






icaro

¿Acaso pertenezco al cielo?
¿Por qué de ser así
el Cielo me ha determinado
con su incesante mirada azul,
Induciéndome a avanzar y
elevando mi mente
hasta las cúspides,
me ha lanzado
a las últimas alturas
por encima de lo humano?
¿Por qué si el equilibrio
y el vuelo han sido estrictamente calculados
con la mejor razón,
de tal modo que por imperio de
lo correcto
desaparezca lo aberrante
Por qué, no obstante, la vehemencia
por el ascenso
parece tan cercana a la locura?
Nada me satisface. La novedad
terrena muere pronto
Pero yo soy impulsado más alto y
más alto, en la inestabilidad, hasta
llegar al resplandor del sol
¿Por qué esos rayos de la razón
me queman, me destruyen?
La poblaciones
y los arroyos serpentinos,
allá abajo
son tolerables
mientras más nos alejamos.
¿Por qué quieren persuadirme
me ruegan, me argumentan
para que ame a los humanos
si son tan insignificantes
desde lejos, si el amor
nunca será la meta
ni lo ha sido. ¿Podría entonces
yo pertenecer al Cielo?
No envidio la libertad del ave
Ni ansío la cómoda naturaleza,
tampoco busco en la nada
la salvación
ante la extraña aflicción
por las alturas; antes bien
mientras más me elevo
entro a las inmensas profundidades
del Cielo azul.
Desprecio todas las joyas naturales
porque están muy lejanas
del supremo placer.
Me deslumbra el vértigo
incandescente
de las alas de cera
¿O acaso, después de todo
pertenezco a la tierra?
¿Y por qué, si fuera así
la Tierra se afana
en hacerme caer y
no me deja pensar ni sentir?
¿Por qué la Tierra, indolente y
blanda, me llama con golpes
de platillos de acero?:
¿Para mostrarme que soy blando?
La naturaleza pertenece
a las cosas ordinarias.
¿Qué es más genuino, desde lo alto,
que mi pasión imponderable?
¿El azul del Cielo
es nada más que un sueño?
¿La Tierra a la que pertenecí.
tramó a nombre de lo efímero,
la intoxicación blanca y caliente
que acaba en un solo momento
con las alas de cera?
El Cielo me castigó
por no haber creído en mí,
o por haber creído
demasiado; me comió el ansia
por encontrar la lealtad o por
soberbia creí saberlo todo.
¿Y sólo porque he querido volar
a los confines
de los mundos conocido y
desconocido? Mundos
que se hacen uno
en el fragmento azul
de una idea.

                                         Último fragmento de " El sol y el acero"


Yukio Mishima (1925 -1970)