miércoles, 31 de julio de 2013

ALEJANDRA PIZARNIK





habla al gran espacio vacío
en donde corre una niña
que ya no reconoces

sólo deseo no tener nada con nada


--------------------------------


querer quedarse queriendo irse


--------------------------------


La noche y yo hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo


                       Septiembre de 1972

martes, 30 de julio de 2013

EUGENIO DANERI




Autorretrato, 1946

Autorretrato con sombrero blanco



Eugenio Daneri


              
                Autorretrato con bufanda


Daneri. Autorretrato
                  Autorretrato, s/d, óleo


Daneri. Autorretrato
               Autorretrato, 1944, óleo s/tela



              Autorretrato (óleo s/ tela, 1955)


                Autorretrato, 1955, óleo s/tabla


          El jubilado (autorretrato), 1950,
                      óleo sobre tabla



OSÍAS STUTMAN





LOS PENSAMIENTOS

Hay que pensar cosas nuevas
sobre el limpio mundo. Figuras
regulares y definiciones,
nos dicen los copérnicos, ignorando
lo que ordenan todas las reinas
orgullosas o modestas (en Escocia y más allá).

¿Quién es el padre? ¿Quién es el hijo?
Eso preguntan los niños soldados mudos
del imperio, y sólo una mujer morada
escucha mis cantos. Gira. Vive cubierta
por la sombrilla oriental. Cuando la madre
le arranca el vestido, deja de girar.

Es mujer sesgada, de gran mentón
soberbio que nunca sintió lágrimas.
Una línea divide sus cabellos,
negros como las alas, es memoria
de ilusiones, lluvia de guantes
y otras intimidades próximas al cuerpo.

Es la Desaparecida, la que oscila
entre el ahora y el después. Desnuda
con el lujoso sombrero oscuro, marabú
y terciopelo, velour, estilete con perla,
su mano es color del marfil viejo.
Ella nunca vuelve de donde va. Aplasta la uva,

salpica su lenguaje de miradas, Entra y sale de
un cuadro (de Cranach, Lucas, el viejo) armada
de la maldad de esas tres húngaras pintadas. Se adueña
de mi memoria y mi futuro, me maneja, me opera y
me esgrime, me maniobra. Pero es ella una imagen tan
ajena que no puedo pensarla en ningún idioma.



LOS CELOS
                    
                                    A Antonio Gamoneda

Cincelar línea a línea
(el poema) como una visión.
Ópera desmesurada en su silencio,
con inmovilidad y blanco orden
en cada hoja. Eso es pensar
y no escribir. Es un pensar desterrado.

Los celos me impiden escribir
página a página como en las novelas
sonoras, invadidas de actores
y estratagemas entretenidas.
La populosa novela no es pensar
ni escribir ni escultura rasa. Es relato aparente,

engañoso. Describe momentos efímeros,
horas libres y noches claras, sin celos
cuando huye la mujer de guantes negros
y ojos en forma de trébol y la perla bajo la lengua.
Perdida la memoria la vemos ir y venir,
pero la tentación de llorar su ausencia es grande.



THE REAL THING O LA COSA REAL

La verdad tiene senos verdes
y boca que solo puede decir scream
que es grito y lamento fuerte que chilla
y aturde los sentidos.
Una mujer sin cintura me acosa.
Y la que busco, la de las largas
piernas, me huye, discreta.
Clavo mis ojos en sus rodillas
y aún así se escapa como un pez
de plata.

Un susto: Un par de blancas manos
salen de un sombrero que llevo puesto.
Mi viejo sombrero de Panamá de Guayaquil.
Veo una mujer mulata de ojos azules,
respiro aliviado pero es
una tigresa de las frutas. Un verdadero
demonio con alma de zorro, dueña
de torbellinos, habitante de las altas
nieves. Me sacude como si yo fuera
su ropa privada, puesta al fresco.

Pero la Joven Bella sigue siendo
la reina del mundo, es asoladora.
Y este teatro de sombras imita al tiempo
pues así es también con las secas cosas
reales. Las misteriosas barricadas del pensar
me acunan con cariño maternal.



UN VOCABULARIO PRETENCIOSO

Ninguna palabra existe antes de ser leída.
El texto de palabras no vive.

Este texto no existe como tal, no es ni aire,
necesita los ávidos ojos de lector.

Pero ese lector no es suficiente para que el texto exista,
que no es ni de aire.

El texto miente, miente y aclara pero no describe nada
de lo que vive en este mundo.

Describir no es ver, ni oler, ni sentir, ni escuchar la razón
palpitante y su quebrado conocimiento.

Todo es prestado, menos la manera de decirlo
o el callar.

               De  "La vida galante y otros poemas”.
               Editorial Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2008.


Osías Stutman (Buenos Aires, 1933)

EDGARDO RUSSO





Naturaleza muerta N° 5


En ramo, la flor de caña se abre por sobre el tapial.
En ramo quieto, ahora que no sopla viento...
Jacarandá, Lapacho en el parque dos veces florecido,
"victoria regia" en mi plato...
Es junio ahora, estación de las lluvias,
y la ventana que enmarca el ramo no me deja ver...

Todo como antes, una vez más, una vez más...
El hielo tintinea en el vaso, la mesa tiembla,
pueden golpear a la puerta una vez más...
Hay guerra, y yo sé que este ramo vivo
es como el que acuna muerto la florista,
o como el jazmín ahogado que se abre
muy cerca Estela, en tu taza de té.

                    De Reconstrucción del hecho, 1988




Modula en canto gregoriano
sobre el eje de la palabra papa.
Pero su bisilábico es otro.

Carece de aliento para lo que no sea
repetición de una palabra falaz.
Su sabiduría consiste en no decirla,
derivarla.
Su error: afilar el pico en un alambre,
lastimar su lengua.

No puede hacer otra cosa:
tríos cantábiles con violín y piano
o acompasar sus contrarios a la manera de Schubert:

conmovedores cuartetos, quintetos.

Jamás sonará en "La Trucha".


Edgardo Russo (Santa Fe, 1949) es también poeta y narrador.
Publicó, entre otros libros, Reconstrucción del hecho y Guerra
conyugal

miércoles, 24 de julio de 2013

BOHUMIL HRABAL





“[...] estaba tendido desnudo y miraba el techo, la rubia acostada a mi lado, miraba igualmente el techo, y de buenas a primeras me levanté y saqué del florero una peonía y quitándole los pétalos, cubrí el vientre de la señorita, todo él, aquello era tan hermoso que me sorprendí y la señorita se levantaba y miraba también su propio vientre, pero las peonías se caían, así que la volví a acostar tiernamente, para que quedase tendida, y fui a coger un espejo colgado de una escarpia y lo puse de tal manera que la señorita pudiese ver qué hermoso era su vientre decorado con los pétalos de peonías, le dije que sería hermoso, que siempre que viniese y hubiera flores a mano, le cubriría la tripita con ellas, y ella dijo que esto aún no le había sucedido nunca, semejante honor a su belleza, y me dijo también que se había enamorado de mí por aquellas flores y yo le dije que sería hermoso que, cuando en Navidades cortase ramitas de abeto, le cubriese la tripita con aquellas ramitas, y ella dijo que sería más hermoso si le decorase el vientre con muérdago, pero que lo mejor de todo sería, y esto lo tenía que encargar, que hubiese un espejo colgado desde el techo justo sobre el canapé, para que nos viésemos acostados, sobre todo ella, para que pudiera contemplar qué hermosa es cuando está desnuda con la corona de flores en torno al conejito, corona de flores que variaría según las estaciones del año y las flores típicas de cada mes, qué hermoso sería cuando más adelante la cubriera con margaritas y lagrimitas de la Virgen María, crisantemos y dalias y también con hojas de colores otoñales… y entonces yo me levanté y la abracé y me sentía grande [...] comprendí que con dinero no sólo puede adquirirse una bella muchacha, sino que con dinero también es posible comprar poesía.”


                               De "Yo que he servido al rey de Inglaterra"


                                                      Traducción de Monika Zgustová


Bohumil Hrabal nace en 1914  en Moravia  quien, con el tiempo, 
se convertiría en un reconocido novelista gracias a obras como 
“Trenes rigurosamente vigilados”, “Yo que he servido al rey de 
Inglaterra” y “Una soledad demasiado ruidosa”.
Bohumil Hrabal falleció en Praga el 3 de febrero de 1997 en el mar
co de una circunstancia poco clara que dio lugar a dudas acerca de
si su caídafue accidental o si se trató de un suicidio.

OSKAR MILOSZ





El puente


Las hojas secas caen en el aire dormido.
Mira, corazón mío, lo que el otoño le ha hecho a tu isla querida:
¡Qué pálida está! ¡Qué huérfana de corazón tranquilo!
Suenan las campanas, suenan en San Luis de la Isla
Para la fucsia muerta del ama de la barcaza.

Con la cabeza gacha dos viejos caballos muy humildes, soñolientos toman
          su último baño.
Un perrazo negro ladra y amenaza de lejos.
En el puente sólo estamos yo y mi niña:
Vestido desteñido, hombros endebles, rostro blanco,
Un ramo de flores en las manos

¡Oh mi niña! ¡Ese tiempo que viene!
¡Para ellos! ¡Para nosotros! ¡Oh mi niña!
¡Ese tiempo que viene!


              (Traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán)          


Oskar Milosz (1877-1939). Czeraia, Lituania. Poeta, Narrador
y Ensayista.  En 1931 se convierte en ciudadano francés.
Poemarios: El poema de la decadencia, 1899. Las Soledades de
septiembre, 1906. Los elementos, 1911. Poemas, 1915. Los
Árcanos, 1927. Primo de Czeslaw Milosz, quien se reconoce
como: "su discípulo obediente", en su discurso de aceptación
del Premio Nobel de Literatura en 1980.


BOHUMIL HRABAL






«Y ya que leo mucho, cito muchas cosas, y ya que cito muchas cosas, 
olvido su fuente. De hecho soy un ladrón de cadáveres, un profanador 
de nobles sarcófagos. Ése es mi carácter, y en este campo soy un inno
vador y un experimentador, no hago más que permanecer al acecho 
para atisbar mi presa, entre escritores y pintores, muertos o vivos, 
para luego, como una zorra, barrer con la cola las huellas que 
conducen al lugar del crimen.» 
 
                                                                 de “Quién soy yo”



"Hace treinta y cinco años que trabajo con papel viejo y ésta es mi 
love story. Hace treinta y cinco años que prenso libros y papel viejo, 
treinta y cinco años que me embadurno con letras, hasta el punto de 
parecer una enciclopedia, una más entre las muchas de las cuales, 
durante todo este tiempo, habré comprimido alrededor de treinta 
toneladas. 

Soy una jarra llena de agua viva y agua muerta, basta que me incline 

un poco para que me rebosen los más bellos pensamientos, 
soy culto a pesar de mí mismo y ya no sé qué ideas son mías, 
surgidas propiamente de mí, y cuáles he adquirido leyendo, y es que 
durante estos treinta y cinco años me he amalgamado con el mundo 
que me rodea porque yo, cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo 
una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como 
una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve 
en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no sólo penetrando 
mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces 
mismas de los vasos sanguíneos. 

Por regla general, prenso unas dos toneladas por mes, y para tener 

fuerzas para este bendito trabajo, durante treinta y cinco años 
he bebido tanta cerveza que con ella se podría llenar una piscina 
olímpica o una buena cantidad de viveros de carpas navideñas. 
De esta manera, a pesar de mí mismo, me he vuelto sabio y ahora me 
doy cuenta de que mi cerebro es un fajo de pensamientos prensados en 
la prensa mecánica, mi cabeza calva es la nuez de Cenicienta, y sé bien 
que los tiempos en los que el pensamiento estaba inscrito en la 
memoria humana tenían que ser mucho más hermosos;"

                                        De “Una soledad demasiado ruidosa”


                                                       Traducciones de Monika Zgustová

                    
En 1914 nace en Moravia Bohumil Hrabal quien, con el tiempo, 
se convertiría en un reconocido novelista gracias a obras como 
“Trenes rigurosamente vigilados”, “Yo que he servido al rey de 
Inglaterra” y “Una soledad demasiado ruidosa”.
Bohumil Hrabal falleció en Praga el 3 de febrero de 1997 en el 
marco de una circunstancia poco clara que dio lugar a dudas 
acerca de si su caída fue accidental o si se trató de un suicidio.

SALOMÓN DE LA SELVA


Picture   Picture   Picture


Poema Carta


Ya me curé de la literatura.
Estas cosas no hay cómo contarlas.
Estoy piojoso y eso es lo de menos.
De nada sirven las palabras.
Está haciendo frío
por unas razones muy sencillas
que no recuerdo ahora.
Tal vez porque es invierno.
Unos libros forrados
que hallarás en mi casa
explican con lucidez indiscutible
la razón de las temperaturas.
Cuando me escribas, dime
por qué hay calor y frío.
¡Fuera horroroso
morirme en la ignorancia!
Las luces Verey son
lo más bello del mundo.
La No Man?s Land parece
un país encantado.
He visto mi propia sombra
alargarse al infinito.
Y me han brotado mil sombras
rápidas de los pies.
Y se han ido estirando
más veloces que un sueño;
y después han corrido
de nuevo a mis zapatos.
Todavía les tengo
más temor a las sombras que a las balas.
Aunque son un encanto
las luces: verdes, blancas,
azules, amarillas
Me he diluido en sombras
y me he ido corriendo
a más allá del mundo.
Me han parecido música
las luces. Me he sentido
el Prometeo de Scriabin.
Después me ha dado espanto.
Unos libros forrados
que hallarás en mi casa
explican con lucidez indiscutible
el por qué de los miedos.
Cuando me escribas, dime
cómo se es valiente.
¡Fuera horroroso
morirme en la ignorancia!


Salomón de Jesús Selva Escoto(León, 1894). Junto a Rubén Darío
y Alfonso Cortés constituye la «santísima trinidad» de la literatura
nicaragüense. Su primer libro fue Tropical Town and other poems
con el que se estableció como poeta. El Soldado Desconocido, publi
cado en México en 1922, con ilustraciones de Diego Rivera, devino
en obra capital de la poesía de vanguardia en Hispanoamérica.
Fue maestro, periodista, soldado, lustrabotas, consejero presidencial,
viajero incansable, sindicalista, analista político, y sobre todo, poeta.

RENÉ CHAR





La rosa de roble

Cada una de las letras que componen tu nombre,
oh Belleza, en el cuadro de honor de los suplicios,
desposa la llana simplicidad del sol, se inscribe
en la frase gigante que cierra el cielo, y se asocia
al hombre encarnizado en engañar a su destino
con su contrario indomable: la esperanza.


La compañera del cestero

Yo te amaba.
Amaba tu rostro de manantial abarrancado por la tormenta y la cifra 
de tu dominio que cercaba mi beso.
Hay quien se confía a una imaginación redonda. A mí me basta ir.
He traído de la desesperación un cestillo tan pequeño, amor mío,
que ha sido posible trenzarlo con mimbre.


El refugio maltratado

Siempre me ha gustado la proximidad, sobre un camino de tierra,
de un hilillo de agua caída del cielo que viene y va persiguiéndose
a sí mismo, y la tierna torpeza de la hierba mediana a la que una 
carga de piedras detiene -igual que un revés oscuro pone fin al 
pensamiento.

                                                       Versión de Jorge Riechmann


RCH(Isle-sur-Sorgue, en 1907, Francia). Poeta. De la segunda 
generación surrealista iniciada en 1929. En 1934, debido a su afán 
de perfección formal, se alejó paulatinamente del movimiento 
surrealista. Durante la ocupación de Francia por los alemanes,
se destacó como capitán de maquís en la resistecia. 
De esta experiencia en la lucha clandestina surgió su gran obra 
poética "Páginas de Hypnos". Elogiado ampliamente por la crítica, 
es considerado como uno de los máximos poetas de Francia. 
Falleció en 1988.

PHILIPPE JACCOTTET






El ignorante


Así como envejezco crezco en ignorancia,
Mientras más vivo, menos poseo y menos reino.
Todo lo que tengo, es un espacio a veces cubierto de nieve o
brillante, nunca habitado.
¿Dónde está el dador, el guía, el guardián?
Aguardo en mi cuarto inicialmente callado
(el silencio aparece cual siervo a poner orden)
Y yo espero  que una por una las mentiras se aparten:
¿Qué más queda? ¿Que retiene  al agonizante?
¿Al punto de impedirle morir? ¿Qué fuerza
le  permite aun hablar entre sus cuatro paredes?
¿Lo sabré yo, el ignorante, el inquieto?
Mas lo escucho realmente hablar y su palabra
Irrumpe con el día, impreciso aùn:
“Como el fuego, el amor  instaura su transparencia
en la culpa y la belleza de la madera vuelta cenizas….”


                        Traducción: Diana Insausti


Philippe Jaccottet. Suiza 1925. Poeta, Traductor y Ensayista.
Considerado uno de los poetas más importantes de Suiza. Ha
traducido a Goethe, Hölderlin, Homero, Ungaretti, Leopardi.
Algunos de sus libros: Cantos de abajo, A la lluz del invierno.
Pensamientos bajo las nubes, El ignorante. A través de un vergel.



LEÓN DE LA HOZ






EL APÁTRIDA


Yo tuve un país de arrecifes llenos de sangre
donde morían quienes llegaban o se iban
y sin embargo parecían playas de nudistas.
Era un país largo y estrecho como un cuchillo
y con tantos muertos que se veían desde la luna,
aunque esa era su principal virtud, según decían.
Extraño y difícil lugar para nacer y morir,
si bien nació de las aguas para ser admirado,
loado, santificado y enaltecido por su belleza.
Ese país que yo tuve y que cabía en mi mano
me lo llevé cualquier día para que no muriera.
Lo tuve dejando su mierda en mis bolsillos
como un canario, aunque le llamaban cocodrilo,
hasta que un día decidió también huir.
Es cierto, señor juez, yo tuve un día un país
y ahora es un lugar de polvo en el viento.


LEÓN DE LA HOZ(Cuba, 1957) Poeta. Ha publicado los
libros de poesía Coordenadas (1982), La cara en la moneda
(1987), Los pies del invisible (1988), Preguntas a Dios (1994),
Cuerpo divinamente humano (1999), y la novela La semana
más larga (2007).

OSKAR MILOSZ





Soledad


Me desperté bajo el cielo azul de la ausencia.
En el inmenso mediodía de la melancolía.
La ortiga de los muros derruidos bebe el sol de los muertos.
                               Silencio.
A donde me ha llevado, Madre ciega, oh vida mía?
En que infierno del recuerdo donde la hierba piensa,
donde el océano de los tiempos busca tanteando las orillas?
                                Silencio.
Eco del precipicio, llámame! Locura,
Empapa tus flores amarillas en la fuente donde bebo,
Pero que los días pasados se desprendan de mi!
                                Silencio.
Usted que me ha creado, usted que me ha golpeado,
Usted hacia quien el aloe, corazón de los abismos, se lanza,
Padre! estando a sus pies heridos encontrare la paz?

                                 Silencio.

                                                          Trad. Diana Insausti



El viejo día  
   
                                              
El viejo día sin meta quiere que vivamos
Y que lloremos y nos empapemos con su lluvia y su viento.
¿Por qué no quiere dormir siempre en el albergue de las noches
El día que amenaza las horas con su palo de mendigo?

Tibia es la luz en los dormitorios del hospital de la vida;
Queridos pensamientos forman el paciente blancor de los muros.
Y la piedad que ve que la dicha se aburre
Hace nevar el cielo vacío sobre los pobres pájaros heridos.

No despiertes la lámpara, el crepúsculo es nuestro amigo,
Nunca viene sin traernos un poco de buen viejo tiempo.
Si lo echases de nuestra habitación, la lluvia y el viento
Se burlarían de su triste manto gris.

Por cierto, ah, si existe dulzura aquí abajo
Sólo puede estar en los viejos cementerios graves y buenos
Donde ya no dice sí la debilidad, donde el orgullo ya no dice no,
Donde la esperanza no atormenta más a los hombres cansados.

Por cierto, ah, allá, bajo las cruces, cerca del mar indiferente
Que sólo piensa en el tiempo pasado, los que buscan
Hallarán por fin sus almas de sonrisas ansiosas por la espera
Y los seguros consuelos de las noches mejores.

Echa al fuego este alcohol, cierra bien la puerta,
Hay en mí pecho seres abandonados que tiritan de frío.
Se diría realmente que toda la música está muerta
Y las horas son tan largas.

No, no quiero verte más como mi amiga:
Sólo debes ser algo, créeme, sumamente grato,
Humo en el techo de una choza, en el ocaso:
Tienes el rostro de la buena jornada de tu vida.

Posa tu dulce cabeza otoñal en mis rodillas, cuéntame
Que hay un gran navío, muy solo, muy solo, mar adentro;
No olvides decirme que sus luces tienen frío
Y que sus ropajes de tela le dan risa al invierno.

Háblame de los amigos muertos desde hace largo tiempo.
Duermen en tumbas que no veremos nunca jamás,
Allá muy lejos, en un país color de silencio y de tiempo.
Si volviesen, ¡cómo sabríamos amarlos!

En la taverna junto al río hay viejos huérfanos
Que cantan porque el silencio de sus almas les da miedo.
De pie en el umbral de oro de la casa de las horas
La sombra hace el signo de la cruz sobre el vino y el pan.


            Trad. de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán)


Oscar Milosz (1877-1939). Czeraia, Lituania. Poeta, Narrador y 
Ensayista.  En 1931 se convierte en ciudadano francés. Poemarios
El poema de la decadencia, 1899. Las Soledades de septiembre, 1906. 
Los elementos, 1911. Poemas, 1915. Los Árcanos, 1927. Primo de 
Czeslaw Milosz, quien se reconoció como: "su discípulo obediente"
en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura en 1980.