sábado, 8 de junio de 2013

MARÍA BELÉN AGUIRRE





CRÓNICA DE UN INTENTO


Cuando vinieron a buscarnos
el gas se había expandido por toda la casa.

Había sido divertido rellenar
todos sus orificios
la tarde anterior.

Mi hermana dormía como una muñeca
desarticulada
la cabeza levemente inclinada
por fuera de la almohada:

como el fruto prohibido de un árbol
al acecho de una mano hambrienta
era.

Mi madre dormía con su mejor camisón
abrazada a una Biblia
ilegible a fuerza de subrayados.

Yo dormitaba sobre la mesa de la cocina
apoyada sobre un plato al revés.

Nos encontraron a tiempo
antes de que una perilla
accionada de luz
pudiera hacernos volar
en mil pedazos.

Fracasar es la mejor manera de sobrevivir,
pensé mientras lavaban mi rostro.