domingo, 9 de junio de 2013

ENRIQUE DIEGO GALLEGO





Viendo morir/me al viejo perro!!!
  

Acabo de ver morir al viejo perro
llevarse la antigua casa sobre el lomo
los cristales rotos tras la última tormenta

-Un griterío salvaje de gaviotas me traen desde su nombre-

y parece levantarse de el fondo de un libro
sin peso ya
como los cuentos que contaba la vieja
por las noches
y aullar aún
a las sirenas de los barcos de ultramar

-Desde esa costa donde el sueño es la vida por entero y no lo sabe-

lo vi morirse esta tarde
en el medio exacto de la alegría
y allí
exactamente allí
mis ojos
quedaron haciendo equilibrio
en esa luz inmensa.

-Como quien vuelve de cualquier sitio y en todos los lugares
es siempre otro y es el mismo-.




CENANDO FRUTOS DE MI ÁRBOL GENEALÓGICO


Soy padre de esta naturaleza
y madre de un puñado de años.
Soy hijo de la brutalidad ajena,
hermano de la cólera,
el pensamiento y la medianía.
Soy un puñado de belicosos parentescos.
La desmedida lógica,
la inocencia fingida,
una frustrada abundancia,
la terquedad insistente
y el pacifismo adulterado.
La brutalidad infantil,
la picardía reluciente,
una verdadera inocencia
y la humana debilidad.

Soy tío de la aventura,
sobrino de la decencia
y abuelo de mi infancia.
Soy exégeta de la maldad,
suegro de la moral,
vecino de mi cuerpo
y enemigo de cierto espíritu.

Persigo mis propios pasos
entorpeciendo esta negra sombra.
Soy mi propio terremoto
y también el féretro.
Soy este campo de cruces
y estas miles de lápidas.
Como y bebo de una interminable lista
que no deja de crecer.


(Del libro “Poemas escritos en cualquier desierto a la sombra de una
roca y en espera de las lluvias”, Los Lanzallamas, Rosario, 2001)

Gracias a Alicia Gallegos y su blog poetaguru.blogspot.com.ar/