jueves, 6 de junio de 2013

ALBERTO SZPUNBERG


 


Es así, como la lluvia en la tarde,

nunca termino de llegar al fondo de tus ojos.
Demasiado dolor para hablar sueltamente del futuro,
cuando el húmedo brillo de la corteza huele a un bosque
crecido de golpe en el corazón del invierno, esta tarde, esos muertos.

Pero a qué abrazarme sino a ti, contra qué ventana
ver los hilos de la lluvia sino en tus ojos,
desde qué espera, bajo qué silencio.

¿A qué huele la tibieza de tu abrigo de lana
sino a esta lluvia, sino a ti misma,
tejida y desflecándose en el aire de la tarde?

En la hornalla ronronea el agua.
Encendamos un cigarrillo en su fuego y fumemos tranquilos:
existes, vivimos, y creo que te amo.


                                               de "Apuntes (1982-1985)", 1987



DON NADIE DESCUBRE LA ETERNA INSIGNIFICANCIA                                                                                        

En definitiva, sólo se trata de la luz donde los Justos
se mecen en el viento,
36 robles que se van por las ramas en plena liviandad,
que es la creación.
Es éste el instante en que las hojas discurren en silencio
como amantes.
en una ciudad labrada palabra por palabra, línea a línea,  
letra a letra,
y suspendida como una gota de piedad sobre el inmenso 
mundo:
el bailoteo del corazón es siempre una pequeñísima llama,
eterna entre las manos que la quieren viva.


Alberto Szpunberg (Buenos Aires, Argentina, 1940)