lunes, 20 de mayo de 2013

JAVIER ADÚRIZ





El nadador

Las últimas piletas son agrias. Llueve
tanto o más de lo pensado, aun
cuando los jazmines revienten
y las enredaderas se aúpen a los árboles.
Creeme..., no se puede creer. Los huesos
hablan y el animal afina por debajo
una canción indescriptible. Igual,
no se quiere dejar de sonreír.
Hay algo en los recuerdos, vale decir,
en el seco ahora, en el puro y desaforado
ahora, que no importa demasiado
si el resto se vuelve confuso y breve,
fragmentario. Lo interesante está aquí,
en este aquí del tiempo, aunque la casa
finalmente esté sola... o vieja... o devastada.


                                                     
El circo de las masas

La tele es una fiesta, circo y arena de las masas.
No es casual, hay que abombar, cerrar los ojos
y por la raja del párpado absorber el estímulo,
mandatos de compra y venta de equilibrio social.
Con artes combinadas, exhiben lo que sea
para  mantener un orden delicado: que te dividas
y así reinar en el iris de la nada nula. Es fuerte
considerar que vivimos de acuerdo a estamentos
de consumo. Primer nivel, los usuarios compradores,
franja de la felicidad estúpida y compacta. Después,
como en Metrópolis, el escenario en sombra del abajo,
lo no visto y vivido por las multitudes, hombres
en racimo procurando su día sin poder entender.
Pero más abajo aún, los desechados. Los feos,
los enfermos, la discapacidad lacerante, lo inútil.


Una fiesta. El noticiero colorido de un programa pasó
el otro día, con narrador transido y música blandita,
lo asombroso: hubo que llevar una grúa a cierta casa
para rescatar a una obesa de su cama. Con claridad
se veía el bulto de algo que era sufriente. El error
de la naturaleza y aun así, con reflexión y ansia.
Adónde va esta cosa malograda de carne, adónde.
A quién le importa, si estamos fijos, subyugados
de tornasol local y siniestra exhibición publicitaria
dándole máquina a un afán, cuya norma es no saciar.
Qué hábiles y oscuros procesos se ponen al tablero
cuando vemos lo que vemos, distraídos de todo.
Un fascismo social, con otros gorros y entorchados,
es lo que vemos ahí. El abandono de nosotros mismos.
Sí, tal vez con apagar la tele, se venga al trote y pronto


      la revolución…



Javier Adúriz (Bs.As., 1948-2011) Poeta y ensayista. Ha publicado 
ocho libros de poemas, entre ellos: Canción del samurai (2004), 
La verdad se mueve (2008) y Esto es así (2009). 
Es considerado un posclásico, perspectiva estética que defendió en
sus últimos ensayos. Codirigió la colección "Epoca" de Ensayos del 
Dock.