domingo, 14 de abril de 2013

CARINA SEDEVICH





Del verano de dios


1


El amor es redondo, tiene forma de aro:
por eso los novios se regalan anillos.
Y ponerse el anillo es penetrarse un poco.

Cuando a los 18 años me casé
la mañana de un viernes 25 de enero
embarazada de seis meses
yo llevaba un anillo y él también.

*

Eran anillos de oro.

Mi mamá fundió mi pulsera de bautismo
para hacerlos. Lloré toda la mañana
y fue eso.

Con la pulsera de oro fundió mi tiempo de nena.
Le puso una lápida a mi candidez,
me entregó. Para ella
ya no era su chiquita.

La pulsera de oro que me dio mi madrina
hecha agua de lava
lavó mi pecado.

*

Mi primer marido y padre de mi hijo
perdió su anillo de oro esa semana
en una pelea callejera.

Era un huérfano de apenas veinte años
muerto de miedo
que no sabía mentir.



2


El amor es redondo, tiene forma de útero.
Por eso los hombres nos regalan anillos.

El anillo se puede erigir en una prenda
del sexo por amor
y desamor.

La madrugada del martes 25 de enero
del verano de dios del año dos mil once
encontré un anillo igual al mío
en aquel puestito de artesanos.

Era enorme y le quedaba exacto
en el dedo anular de la siniestra
a mi segundo marido
y casi padre
de los dos hijos que perdimos.

En su mano de gringo
se veía bonito.

Le pregunté si lo usaría y asintió.

Lo mirábamos y estábamos seguros:
de ese año lo nuestro no pasaba.

Los sauces que caían sobre el río.
Los insectos. Los chicos que corrían.
¿Las estrellas? ¿El viento?
No lo sé. De todas formas
yo le tomé la mano
y lo besé.

Caminamos por la tierra
hasta la casa.


  
3


El amor es redondo, tiene forma de ojo.
Las mujeres nos ponemos anillos para vernos.
O para dejarnos ver por dentro.

Mi tercer marido suele apresurarse.
Me abrazó bajo los pinos de la casa vieja
en vísperas del pasado 25 de enero.

Dice creer en la inocencia de los signos
pero en verdad cree en los golpes secos.

Quiso tirar al río nuestro anillo.
Dice que no lo honro de verdad.
Que no creo en él ni en sus diamantes.

Pero el amor es redondo.

*

Ponerse un anillo es penetrarse un poco.
El anillo se puede erigir en una prenda
del sexo por amor
y desamor.
Las mujeres nos ponemos anillos para vernos.
O para dejarnos ver por dentro.

*

Crujían las agujas de los pinos.
El pasto crecía. Los gatos esperaban.
¿El sol caía? ¿El calor
insoportable?
No lo sé.

Es que el amor es un aro,
es un útero y un ojo.

                   De Incombustible, Alción Editora                                    


Carina Sedevich(Santa Fe). Poeta. Reside en Villa María.