sábado, 16 de marzo de 2013

VALERIA CINI



 


Para este fin de año, desearía que fuésemos seres hermafroditas, que seamos trans, más que trans. Quisiera que comenzaran las nuevas generaciones a nacer con ambos sexos.
Que los niños lleguen al mundo con algo así como sexos mutantes.
Si no me falla la memoria, creo que algo parecido sucedía en un libro de Ursula Le Guin: que los sexos de los seres mutaban en base a cómo se iban encontrando y en base a su propio deseo.
Me imagino algo así como poder explorar e ir más allá de la dualidad.
O las dualidades. Quiero decir: la dualidad de hombre/mujer, de negro/blanco, etc.
En fin, mi deseo más profundo e imposible es que podamos vivir sin ese chip de los celos. Que lo cambiemos, lo pisoteemos y que en su lugar pongamos el chip del poliamor, el de la grandeza de la libertad.
Que podamos virar hacia el chip de la sabiduría y de la elasticidad inmensa del corazón.
Que terminemos el año sabiendo que nos llevaremos sólo lo que dimos y, sobre todo, que la mayor cualidad del amor es que es libre.
¿Mi deseo es acaso una humanidad feliz?


Valeria Cini: cantante, guitarrista y compositora.