domingo, 31 de marzo de 2013

REYNALDO JIMÉMEZ




RETORNO EN CAÍDA DE LA CENIZA AL HUESO,
soltar la guerra quiero: adonde vaya, al paso
en los recuerdos sale, lapsos, sarros de nadie.

dejar atrás todo dominio sin que la súplica
estados de su espuela rija nuestras sangres
mezcladas con tamices hijas de la hoguera.

pero en reinos del tributo una matriz sigue vedada:
ante el propio iluminado, abismo su mirada, dios
de sí absorbe ausencia, ración de alerta cada día.

en campo de minas de un minotauro tropecé, de ira
mostré el colmillo o el escudo. su pupila de anciano
simia era además la de una niña de un año.

con vergüenza pánica escurrí entre los puestos
del mercado: así como el big bang sin el espasmo
no sería, años luz eyaculan, el eco de pasos hace al recinto,

el gesto al destino: la resonancia en el acto, hueca
permanece, lentitud de quien persigue: la duda nada
sin el doloroso dorso del don de parir sabiéndolo:

¡bendita ira que despiertas, en tanto hachazo
de certeza! aún innómine el desierto en que no supe
ante la sacra flora prosternar, guirnalda de apenas ojos

aplacara al Tirano que roe, inseguro comedor
de sus miembros: “cuánto más he de perderte,
paciencia, en la santísima batalla que acapara!”.

pero sumido igual, en ileso hechizo
de costumbres, esta danza
trazo, muerdo el freno.




jueves, 28 de marzo de 2013

VALERIA CERVERO

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                                                madre
                                        patria

                                          part
                                            ir

                                   de         mar
                                       enmar
                                         par
                                           ir

                                 par     ti       da
                                          dar
                                       marada

                                        madre
                                        matria

                                            m
                                          arar

                                           ma
                                      tri       a
                                           da

                                           ma
                           m        a        r       i        r


                  -------------------------------------------------                 


                                            y la Voz

                                               no sólo:
                                           la car
                                               neahí

                                       la de todos
                                              doloresellos
                                      en mitocuerpo
      
                                      e           VA

                                 sin el miedo
                                 de     ser
                                         nosOtros
                                 ni de cargar el nombre de los muertos

                                      E            sa

                                                  la aparecida
                                                  por los cuatro vientos
                                        entierra

                                      VITA

                                       la gran diosa
                                    pequeñaidea del
                                        paratodos


                                                                   de Madrecitas



www.vc-mordiscos.blogspot.com.ar   
                                                                    

MARISA NEGRI




El bicho


El hijo del panadero mira por el rabillo del ojo
le zumba un bicho en la cocina
el Capitán debajo de la mesa
el hueso del puchero entre los dientes
la mosca sobre el hueso
El chico se ladea
una vez
otra vez



Las rodajas de jengibre sobre la tabla
Berta sobre el cuchillo
zumba el bicho
zumba zumba zumba
todos tenemos un bicho dentro de la cabeza


Quiero los duraznos de la frutera
todos
El licor de las hermanas
¿Es la voz de la mosca?
El día que subimos al techo no fui yo
fue el bicho


Los bichos tienen mil ojos
con cerrar la mitad les basta para dormir




Inventos
Ningún bicho puede hacer casa en el cuerpo




Me darán un trompo
si les llevo el bicho envuelto en alcohol.



....



Oración por las que salen en las revistas


Oh pecadoras
advierto
Los ángeles también leen la revista Femirama.


Vendrán por agua
flotando en la ciénaga


Un desfile de sábanas sin mácula
cubrirá las carnes suntuosas


Oh pecadoras
arrepiéntanse
han desatado la furia de los órdenes celestes


Yo Paulina
humilde secretaria del Padre
nado por vosotras


....


La barca de la fiebre


En la pieza una bujía ensancha las sombras.
Arde el brasero, arde la frente de la hija.
La huesera escurre los trapos en la palangana fría.
El agua mece en la frente de Consolación


Tengo sed, cúreme, dice por lo bajo


La vieja toma en brazos la barca de la fiebre y canta:
Murió el Capitán y lloré hasta caer dormida.
Recé para que volviera.
La luz de la vela oscilaba sobre su manto negro.
Pero ningún Barquero vino a visitarme.


                        De Las sanadoras, Ediciones en Danza, 2012.

ANA PORRÚA





(14)

acá no hay garzas. acá no hay línea rosada (salvo en la tarde
como incrustación del cielo). acá no hay flamencos. acá no hay,
ni hubo, ni habrá dragones. acá hay martinetas (negro y blanco,
una pluma y otra pluma en contraste camuflado). acá hay maras,
distorsión de la liebre que a su vez es desencanto del conejo. acá
hay piches, corazas. acá hay viento. acá hubo tehuelches. éramos
nosotros.


(15)

acá hubo tehuelches, pieles de guanaco o chulenguitos. capas
pesadas sobre cuerpos desnudos. sólo eso. marrón la piel del
animal, cobre la del tehuelche. azul la del mar. así fue siempre.


(17)

existen los alacranes (inscripción luminosa del peligro en el pozo
de arcilla). existen los ñandúes y sus enormes huevos
blanquecinos, porosos. se cala un extremo. un agujero con forma
de hexágono imperfecto. se diseca para guardar el precioso
tesoro (adentro, un charito muerto, de plumas empapadas).


(19)

acá hay uñas de gato y dientes de león. se chupan el agua. se la
quedan, como los camellos y los dromedarios. hacen hojas
carnosas tubulares y con ángulos. las flores tienen rayos
finísimos, pétalos que parecieran elegir una lógica inadecuada.
esto hay: y la mancha rosa viejo de la mata que se extiende en la
arena de la costa. pero acá hubo una retama, resguardada por la
placa de hormigón. pocos, muy pocos colores rompen el
continuo. se necesita una mirada educada en lo liso. se necesita
un ojo que pueda descansar sin arabesco, que no pida lo que no
hay. que no pretenda.

                                                         De El chenque


AP(Comodoro Rivadavia, 1962). Reside en Mar del Plata. Es Doctora en 
Letrasensayista y poeta. Es editora de www.bazaramericano.com.arEn 
el 2003 formó en Mar del Plata el grupo cultural dársena3.
Publicó Variaciones vanguardistas (2001), un libro de crítica sobre Leónidas 
Lamborghini. Recopiló y prologó en 2006 la poesía de Arturo Carrera bajo 
el título Animaciones suspendidas. Sus libros de poesía: con trapos en la 
boca (1992), hormigas y samuráis (2001) y el chenque (2005). En 2011 
publicó Caligrafía tonal, Ensayos sobre poesía(Entropía).

martes, 26 de marzo de 2013

GERARDO LEWIN




Nocturno


Una palabra me despierta en la noche.
Allí está, temerosa,
en el cuarto contiguo.
Tras la puerta entornada
una palabra aguarda en la oscuridad.

Ha estado allí por años,
perdida entre cuadernos, náufraga.
Quise decírtela hace un tiempo.
Amor mío, amor mío.
Quise decírtela: amor mío.

Ahora es la noche.
Un llanto suave como liquen
llega hasta mí,
mendigando un lugar en la cama.

Una nada viscosa discurre en el silencio.
¿No habíamos decidido ya
este destino de incendios postergados?

La palabra se dispersa en susurros,
como una greda de hielo,
cobijándonos.

Regresa al sueño, amor.
Déjate arrullar
por una nube pasajera,
por un viento.

Despertaremos siendo
opuestas caras
de una moneda arrojada a la duda,
cenizas de preguntas extraviadas
en la maraña de los atardeceres escindidos.

Duerme, amor mío.
Yo monto guardia en la mitad del mundo,
yo sigo vigilante hasta que todo calle.

Ya la aurora con sus rosados dedos...


                    de "Amores Muertos", Ediciones "El Jabalí" / 2003.


Gerardo Lewin, poeta y traductor.


gracias Catalina Boccardo  intercuerpos.blogspot.com.ar

FABIÁN O. IRIARTE


 


El girasol


debate sobre el género epistolar


marco aurelio, circa 139 annus domini: "querido fronto: si un poco
de sueño te vuelve / si una noche de invierno / si después / de tantas
noches en vigilia de las que has estado quejándote, te ruego, te ruego"

pronta respuesta de fronto: "¿que te escriba? / adiós"
enunciador elíptico y retórica de la amorosa pregunta / no se hace esperar:
"que me escribas / desde allí / desde tu soledad / hacia mi
tristeza / aliento de mi vida / ¿debería acaso arder?"

a lo que el objeto referente replica: "¿de amor? ¿por ti?" / observar
pronombres enclíticos y deícticos de difícil ubicación por su significación
ocasional.



hablemos ahora de hombres ilustres

a un efebo sin nombre del siglo
tercero de nuestra era: "aroma de olivos silvestres
para el atleta / tiara bien ornada para un rey / yelmo
para el mejor soldado / pero las rosas para ti" / firmado filóstrato.

conocemos un fragmento de la respuesta
del joven: "si es salvaje y cruel, es fuego."

  
estética del mundo antiguo


marco aurelio (declamando): -te cito: "tirándose rosas como lluvia"
fronto (a punto de desmayarse): -"a rose is a rose is a rose is."
marco aurelio (escondiéndose tras de una pesada cortina): -rosas no, rosas no.
se escribía seguido sin separaciones sin mayúsculas no usaban exclamaciones
ni gansefüsschen ni la curva elegante de la interrogación no había códices ni
encanto sólo retórica y néctar no hubo intercambio de cartas con el
inframundo cada uno animula vagula eran huéspedes y compañeros del
cuerpo y entonces cómo comunicarse


con sutiles artimañas


-es muy probable que hayas escuchado de tu madre, o de quienes 
te criaron,
que entre las flores hay una
-una

-¿que ciertamente está enamorada del sol?
-ciertamente

-¿y que sufre el sino de quienes aman?
-sufre el sino

-cual eco repites mis palabras
-vocativo soy

-la flor se yergue cuando el sol se levanta, sigue sus movimientos al par 
que completa su curso
-¿y cuando se acerca al poniente?

-no lo sé, ya lo sé: heliotropa se dobla hacia abajo
-acaso desees

-¿ver esa flor?
-también

-su docilidad, su suave esclavitud
-es parte del encanto de esa idiota

-te la mostraré si vamos a dar un paseo
-fuera de la ciudad hasta el río illisus


Fabián Iriartesutiles artimañas (Mar del Plata, dársena3colección 
“El pez de plata”, septiembre de 2005)


Textos extraídos de darsena3.blogspot.com.ar