miércoles, 6 de febrero de 2013

LUCAS TEJERINA

vuelvo  a  vivir  vuelvo  a  cantar


Cuarteto bolche

Paso las tardes tirando
los boomerang del sustento
en un baldío cercano a la cama donde duermo.
Ahora duermo, duermo y duermo,
practico el futuro, desbarranco proyectos,
me acostumbro a la muerte.

Estoy enamorado de todo lo que se mantiene
a perfecta distancia
haciendo equilibrio entre el Bien y el Mal.
De todo lo intocable.
Para volverme un intocado.
Estoy enamorado de todo lo que me vuelve,
me ronda, me convierte en un tipo peligroso.

Enamorado de la página 98 del libro
" Escritos de un Salvaje " de Paul Gauguin.

Escuchando a Chébere, en el R-18,
asumiendo lo extraordinario, el sacrifico, la maravilla,
sabiendo que sólo ante lo extraordinario, el sacrifico, la maravilla,
tendré paz, daré amor, seré pleno,
atravesando barrios hasta llegar a la Colón,
manejo llorando un R – 18,
- voy a devolverle el auto a mi hermano -.

Voy cantando el tema “ Velocidad ”,
le invento letra, le agrego data:
“ cuando llovizna de noche
y cuando añoro sus ojos tan tiernos
su frágil pecho pegado a mi cuerpo
acelerando el 18 en silencio
voy por las calles y recuerdo…*

Los estoy esperando,
pausado pero no remoto,
tranquilo pero no evacuado,
con un mañana repleto de tajos,
solo, enamorado,
volando arcaico sobre mis propios huesos,
mal iluminado, algo enfebrecido,
elevado a la décima potencia de mis ancestros,
evaluando el tamaño de la cobardía
de mis contemporáneos,
asumiendo una estatura,
una extensión,
un diámetro de huella,
una intensidad en el grito,

- orgulloso del amor que te prodigo
que no forzaste ni me impuse -,

esperando, no el milagro,
sino la ratificación del camino tomado
más allá de la duda de si fue el elegido,
enmierdado,
sí, de barro y yuyo y odio mineral,
proto - criminal, cuasi - analfabeto, algo suicida,
advertido y advirtiente,
la corriente de sangre creadora
de luz y de mar,
la cometa de semen dadora
de amor y de espanto,

- soy lo que aún no soy,
pero lo soy porque me sé capaz de serlo -,

el inter-oceánico parado en la esquina de los talones
de la que se fue, volvió y volvió a irse sin volver
y ahora: ¿ volverá ? ¿ será millones ?,
¿ tendré paz, daré amor, seré pleno ?,
el cordón perpetuo que atraviesa y enhebra
a la niña en mujer, en fin:
flaca,
lo que necesites,
en el lenguaje que sea,
a la hora que sea.

Los estoy esperando… y no llegan,
carajo !,
a estas alturas del año salir a buscarlos…
Dichoso porque los aventajo
en mi falta de propósito,
de título, reinado,
maquinaria y esperanza.

Dichoso porque tengo delante de mí
el perfecto reflejo de las cosas que dejo:
una mujer devenida en sombras
con la que no pudimos dejar de querernos,
la hija de mi hermano que me tiende sus brazos,
y un par de escritos que esperan
un final de rencor o de felicidad.

Dichoso porque nada dejo.

Ya soy genial.
Ya vienen a mí, por mí, alegres demonios.
Hasta la próxima alegría, entonces.

Já !.

La dicha sea conmigo.




Oficio

Ejerzo mi oficio de hombre
sin ganas,
sin apariencia alguna,
sin actitud humana.

Me desmonto de mi boca
y sumerjo mi cuerpo en la balanza,
el tiempo en que tarda en crecerme la uña
pesa más que la conciencia de su raza.

No aprendo el oficio de hombre
soy ignorante de la ignorancia.

Pero hoy es un estado de asma,
de soplo húmedo, de viudas campanas,
de un charco en duelo
por la matanza de varias ranas.

Me aprieta del ser humano
una existencia que no me abarca.

Olores de otras almas
mi carne emana.

Por eso
ejerzo el oficio de hombre
bajo el salario de la desgana.


LT(Bell Ville, 1974), poeta y viajero.