sábado, 23 de febrero de 2013

CARINA SEDEVICH




Acá estás Mimí, pegada a mi mano.
Sobre el viejo escritorio, junto a la vieja máquina.
Junto al viejo teléfono que me voy a llevar.
Me viste llegar y me seguiste
porque tu amor es silencioso como un dios.
Dicen que sos arisca
pero si estamos solas y estoy triste
te buscás un rinconcito cerca
y entonces dejás que te acaricie.
Y te dormís y vigilás.
No sé como pasan estas cosas.

Será que sos mi Berenice.