sábado, 23 de febrero de 2013

ARIEL SCHETTINI


FOTO DE SEBASTIÁN FREIRE



















 Mi perro

Mi perro quedó en un “más acá” del pensamiento y no dio el paso.
Desde que llegó a casa asediaba los espejos
Y con ladridos amenazaba su imagen y la mía.
Nos protegía (a él y a mí)
De los intrusos gemelos apostados detrás de los vidrios:
Él y yo.
Y prevenía a esos espectros
De franquear nuestro territorio.

Yo traté de explicarle sin efecto
Mi versión de los hechos
(La representación y los principios de la óptica)
De este modo: el y yo no eran otros, éramos nosotros.
Y el reflejo no es necesariamente el enemigo.
Pero un día se agotó.

Lo vi llegar al borde de la comprensión
Y en el momento en que debía dar el salto a
La razón del todo,
El entendimiento del mundo, la nada, su doble y
El ser,
Simplemente se detuvo.

Ignoró la existencia del espejo
Y ahora, abrumado, los desconoce, como a un recuerdo humillante.
Rechazó el desafío de la lógica y quedó sumergido en la apatía
Y el problema que lo enloquecía
Se fue a un territorio nublado y gris de la ignorancia
En el proceso de madurez.

Como si ahora ya no fuera un problema, como
“superado” por el análisis,
Postergó esa batalla indefinidamente
Y se quedó, entonces, con las otras cosas:
El amor sumiso, la voracidad de un mendigo, el agua, la sed
Y la rutinaria alegría que cree inexcusable demostrar
Cuando llego a casa del trabajo,
A pesar de que dejo a la vista, cuando me voy, una foto
En la que estamos juntos.


AS(Quilmes, 1966). Licenciado en Letras por la UBA. Publicó
dos libros de poemas: Estados Unidos (la marca, 1994) y  La
Guerra Civil (Norma, 2000). Sus poemas fueron traducidos al
inglés, portugués y francés. Es docente de teoría literaria en
la UBA. Su  último libro es El  tesoro  de  la  lengua. Una his
toria Latinoamericana del yo (Entropía, 2009).