lunes, 22 de octubre de 2012

NÉSTOR MUX





Nadie le pide que escriba


Nunca llegará hasta la casa
en la que no es esperado.

No habla si no le piden opinión
porque entiende que la palabra
no modifica la historia
y en algunos casos puede ser
invasión al otro,
como de intruso que atropella la puerta.

Tampoco, nadie le pide que escriba.
No obstante, cuando nadie lo ve,
cuando todos están lejos
con su confusión y sus convicciones,
con su sombra y sus jardines
él coloca en la máquina el papel en blanco
como una forma de desobediencia,
de alivio o de revancha.



Ropa tendida


En la cuerda ahora vuelan
camisas, sábanas, corpiños, repasadores
y la indumentaria deportiva de los muchachos
coincidiendo con un día de sol.

En otros días de utopías
hubiéramos hablado
de banderas de amor y victoria.

Hoy, que hablamos menos,
la ropa tendida
nos señala con modestia
que juntos cada uno a su manera
aquí vivimos.


(Néstor Mux, La Plata, 1945)

NICANOR PARRA





ÚLTIMO BRINDIS 


Lo queramos o no
sólo tenemos tres alternativas:
el ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
porque como dice el filósofo
el ayer es ayer
nos pertenece sólo en el recuerdo:
a la rosa que ya se deshojó
no se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
son solamente dos:
el presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
porque es un hecho bien establecido
que el presente no existe
sino en la medida en que se hace pasado
y ya pasó...
como la juventud.

En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana:
yo levanto mi copa
por ese día que no llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente disponemos.