martes, 9 de octubre de 2012

FRANCISCO GARAMONA

Foto: FRANCISCO GARAMONA
Nació en Buenos Aires, en 1976. Publicó, entre otros, los libros Parafern (Deldiego, 2000); Carcarañá (Casa de la Poesía, 2002); Pequeñas urnas (Gog y Magog, 2003); Cuaderno de vacaciones (Siesta, 2003); Que contiene láminas (Gog y Magog, 2005); La leche vaporosa (Vox, 2006); Cosas encontradas en un pupitre, (ByF, 2008); Pueblo y ciudad llanos, (ByF, 2009) y Un gabinete móvil y otros poemas, (Cuneta, 2010). Dirige el sello editorial Mansalva e integra la banda musical Súper Siempre. Con sus canciones grabó Garamona (2004); Mi disco sin tapas (2007) y El pony infinito (2008). Este año lanzó "Las armas dulces" con producción artística de: 
Nacho Marchiano & Agustín della Croce  .





















Un descampado


La pendeja y el pianista se perderán de nuevo
entre las luces de la terminal de colectivos.
Conviene hallarlos con el humo de una sopa
barriendo todas sus muecas, antes de que llegue el día.
Porque era clave la frescura que envolvía sus piernas,
el olor del chocolate cuando se empastaba
contra el jarro de metal.
-¿Y qué buscaban?
Algo para ajustar las máscaras de cubiertas
de auto con agujeros donde respirar.
Ella no se asusta de nada.
Él repasa escalas mimeografiadas sobre los portales;
el hierro humedecido le sienta bien a los dedos.
Había que ver esa oscuridad como manchas de tinta
accionando las correas en el teatro de los novios,
en la montaña.
Una porcelana, la imagen de un perro pegado
en la tapa de un piano con rebordes de felpa;
las orejas alertas escuchando unas notas.
Él se mira la cabeza en el reflejo de un charco;
con las orejas puntiagudas parece un dios del verano.
Dos sílabas, despiertas, desnudas,
que se enlazan hasta quedar
confundidas en el revuelto de las sombras.
Los relojes sugieren el paso lento de las horas
que se renuevan, no saltan, no se incorporan.
Hay una piedra. Ellos están muy quietos,
es la mañana, no hay viento.




Estudio de una noche


Había que medir la fuerza de las pequeñas cosas,
esas vasijas esmaltadas con rostros de animales
pintados en el frente, estaban ahí, avanzando
con la mirada puesta en el horizonte,
hacia nuestro pensamiento.
Una decisión que dejamos presente
al rodear el caballo de bronce
de una repentina alegría.
Algo se escurría por los bordes
ahí donde el muchacho estaba tendiendo
sus manos para surcar la superficie helada,
con la imagen de un lago
cerca de su corazón y sus pulmones.
¿Llamabas con voces duraderas,
en la puerta de piedra de la casa
que empequeñecía a cada año?
Hay fases fugitivas en el cuarto creciente de la luna,
en las fuerzas sombrías que llevaron y trajeron,
un carro de pan, para posarlo
sobre la mesa y hacerlo rodar.
Así, un día después de otro día,
con gusto a naranjada en los labios.
¿Perderé por todo lo prisionero que había en mí?
¿Esas voces granulosas me están llamando?
Eran respuestas a un mensaje de un mensaje,
que se internaba por las vallas disueltas,
los ríos desbordados, manchas de aceite
para lo inacabado.


FG(Buenos Aires, 1976). Es escritor, músico, editor y librero.
Dirige la editorial Mansalva. Parafern(2000), El verano (2001),
Carcarañá (2002), Tavali (2003), Pequeñas urnas (2003), Cua
derno de vacaciones (2003), Una escuela de la mente (2004),
La momificación de Bárbara (2004), Los patos (2005), Que
contiene láminas (2005), Aceite invierno (2005), La leche va
porosa (2006), Culturas topiarias (2009)Neón sobre las nu
bes (2012), son algunos de sus libros.