lunes, 8 de octubre de 2012

CATALINA BOCCARDO




                                      a Philippina Bausch (1940 - 2009), bailarina,
                                 coreógrafa y profesora de danza


pina bausch


tanta belleza las piernas

acabaré de escribir movimiento

una cinta eléctrica
unas cabezas
medusa
loca

jadear empujar verbos pina
acción
voluntad

los hombros pesan

espina dorsal enhiesta
hacia delante una pelvis el escroto

“tienes que seguir buscando”
nadie sabe dónde

tu luz se baila la sombras
                              gestás algo




segundo movimiento


temblar
los músculos hacia otros
la solidaridad de aire

no es viejo el cuerpo no es joven
el amor a deux a trois
                                como esos pasos

perder la dignidad
arrodillar
de ninguna manera de todas las formas

el punto de apoyo
abrir bien las piernas



macbeth por julio bocca


las líneas sobre el blanco
la mirada de ella fuerza
sus cejas

el des-doble

tres brujas fatídicas

también bailo
                          traición
                           envidia

de la víctima al victimario
                               doble el juego

tus manos rojas de pintura julio
                            o julia
no tiene la mínima importancia
salvo el ropaje (que tampoco interesa
falda bella
un pantalón ajustado)

configuración
                          (en varias escenas)

hay que elegir
                    se elige
                                         una obra

cierro tu máscara            dama ambiciosa



de nuevo Macbeth


retuerce su figura
creo percibir la vibración

que trastorne algún gesto

entre telones

el terciopelo
                     arruinado por la luz

el terciopelo roto por cuchillas

los tajos de mi vestido de sangre



espectadora…


qué maravilla rompés esa imagen

y la forma en que te miro
sea la danza

 una libélula refriega sus alas

nunca el suelo firme

mi propia cabeza refleja

                                     etérea
                   la aspiración máxima del vuelo

                                                           de la serie "bailar"


Foto de
 Catalina Boccardo, extraída, junto a los poemas, 

NESTOR GROPPA



Esa mañana

Como un bien fregado piso de pinotea
huele la mañana
luego de la lluvia de anoche.
El cielo anegado, el paisaje sosegado
henchido de aromas
a barro, a aguas crecidas
botando su lecho.

Tal vez el mismo aroma haya tenido el aire
en aquel silencio
de luz,
anterior al mundo.

Lejos de aquel comienzo
paradas en el aljibe de la mediamañana
tersas, alegres
las pirinchas se interrogan
sobre los nidos de gorriones
en los altos del tipal.



La conexión eléctrica

Llovía.
Los obreros estaban con sus caparazones de plástico negro
y vivos anaranjados y azules y amarillos
subidos a un púlpito
casi al final de la escalera de la lluvia.
Manipulaban viboritas eléctricas
adormecidas en el interior de los cables;
separaban los voltios reacios; apartaban las chispas y sus almas
tratando de endilgar la procesión de la luz
hasta un fornido pacará
frente a la demolición de la casa vieja.

Tijereteaban savias magnéticas, potencias, tallos y voltios
en ese espinoso jardín de amperes
con flores mortales
acechando en la noche que conforma
el techo de las luces.
Desde aquel alto bajaban agua y neblina.
Fuerzas de seguridad provinciales
vigilaban la poda eléctrica, empalme e injertos en las alturas
entre todos los pájaros siempre con el amanecer encendido
en los ojos.

Ninguno advirtió que la maquinaria sosteniendo al púlpito
sería un caballo de Troya cargado de jardineros
electricistas
colgados del cielo por la cintura; pegados a los postes
con derrames de agua.
Y de pronto el grito y le aumentaron aplausos
por la hazaña de haber renovado la cadencia de la luz
sin despertar a las víboras del voltaje de su sueño continuado,
sin apagar los espejos de Emmanuel
que seguía cortando cabezas a la navaja en su peluquería
reciclada,
abajo -estilista él-
entre aerosoles, cortinitas, cremas y cumbias de la radio.


NG(Laborde, Cba, 1928 -San Salvador de Jujuy, 2011)