sábado, 6 de octubre de 2012

BERTOLD BRECHT




Satisfacciones


La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable.




Palabras de un obrero a un médico


¡Nosotros sabemos lo que nos enferma!
Cuando nos sentimos mal nos enteramos
que eres tú el que nos va a curar.
Durante diez años, nos dicen,
en hermosas escuelas
construidas con dinero del pueblo,
aprendiste a curar, y tu ciencia
te ha costado una fortuna.
Tienes que saber curar.
¿Sabes curar?
En tu consultorio
nos arrancan los harapos
y tú aplicas el oído a nuestros cuerpos desnudos.
Una mirada a los harapos te informaría mejor
sobre la causa de nuestra enfermedad. La misma causa
desgasta nuestros cuerpos y nuestras ropas.
Dices que el dolor en el hombro
proviene de la humedad, de la que
también proviene la mancha que hay en la pared de nuestra
casa.
Dinos entonces:
¿de dónde proviene la humedad?
Exceso de trabajo y falta de comida
nos hacen flacos y débiles.
Tu receta dice:
“Tiene que aumentar de peso.”
Es como decirle al junco
que no debe mojarse
¿Cuánto tiempo nos dedicas?
Es evidente: la alfombra de tu casa
cuesta tanto como cinco mil consultas.
Probablemente dirás que eres inocente.
La mancha de humedad en la pared de nuestra casa
dice lo mismo.

               Trad. del alemán por José Fernández de Lizana



BB(1898-1956). Poeta, director teatral y dramaturgo alemán.

KO UN




El camino


De ahora en adelante, esperanza.
Me falta el aliento,
de ahora en adelante,esperanza.
Si no hay camino
lo construyo mientras lo hago.
De ahora en adelante, historia.
Historia no como pasado,
sino como todo lo que es.
Del futuro, de sus peligros,
en mi vida presente,
hasta lo desconocido que viene,
y la oscuridad que viene.
Oscuridad
es solo ausencia de luz.
De ahora en adelante, esperanza.
El camino no existe.
Por esto lo construyo mientras lo hago.
He aquí el camino.
He aquí el camino,
y lleva siempre consigo, impecable,

numerosos mañanas.

                                               Trad. Clara Janés


RAÚL GÓMEZ JATTÍN


poeta Raúl Gómez Jattin


Locura y Muerte


En las clínicas mentales lo peor son las monjas
más violentas que agujas hipodérmicas
que la fiebre y la locura
la monja es una energúmena quieta.

He recorrido hospitales mitigando la locura
Una locura que durante muchos años ayudó a mi
imaginación en mi poesía pero
que después se volvió amenazante
y puso en peligro mi vida
Ahora - sin ella - escribo estos
versos y no sé si he ganado o he perdido
No se si tú – lector - notarás este cambio
y lamentarás que mi verso
se halla vuelto reposado y tranquilo
Ojalá que natura de mí se haya
apiadado y no eches de menos
el fervor de otros días.

Siento escalofríos de ti,
hermana muerte
de verme en esta sala
mirando un cuadro de David
y súbitamente entrar en la vejez
sin ningún diente
y todas las arrugas
y los vientos negros
esparciendo mis cabellos
Yo te conozco hermana
se que eres una nube
de ojos yertos
que busca otra luz
hasta convertirse en una
Te conozco y sin embargo
encontrarte en la sala del David
frente a frente
fue un gran susto
hermana mía.

Intentas sonreír
y un soplo amargo asoma
quieres decir amor y dices lejos
ternura y aparecen dientes
cansancio y saltan los tendones
Alguien dentro del pecho erige soledades
clavos
engaños
fosos
Alguien
hermano de tu muerte
te arrebata te apresa te desquicia
y tú indefenso
estas cartas escribes

Si se quiere llegar a ser una buena víctima
es necesario saber de toda la dulzura
que entrelaza al verdugo con la muerte
de la paciencia con que afila su hacha
de la soledad que ilumina su vida
y de la de sus inocentes hijos
del esfuerzo que implica portar y levantar el arma
de la sangre que pringa sus pantalones
Todas esas consideraciones deben estar presentes
en el momento de recoger nuestro pelo sobre la nuca
poner en sus manos el pescuezo

Gracias Señor
por hacerme débil
loco
infantil
Gracias por estas cárceles
que me liberan
Por el dolor que conmigo empezó
y no cesa
Gracias por toda mi fragilidad tan flexible
Como tu arco
Señor Amor

Donde te fuiste hermana muerte
ayer sólo rondabas por mi cama
con tu pertrecho de ojos yertos
y nubes luminosas
Me tendías tu círculo
y de cerca me llamabas
como desesperada
Hoy el trasnocho en tu compañía
me ha dejado exhausto
qué más quieres si mi alma enamorada
te reclama

Raúl Gómez Jattin(Cartagena de Indias, 1945 - 1997). Poeta 
colombiano. En Bogotá estudia Derecho y es actor. De vuel
ta a Cartagena vive en las calles y parques, pasa otras tem
poradas en clínicas psiquiátricas e ingresa varias veces en
la cárcel de la ciudad. Muere en Cartagena atropellado por
un bus sin que haya sido posible determinar si se trató de
un accidente o un suicidio.

SAMUEL BECKETT





De grulla del infierno a estornino

Ohlibá encanto de mis ojos
Hay una cueva sobre Zoar
Y un asno español ahí.

No necesitas llevar vino a esa no-relación.

Y él no sabrá
Quién cambió su nombre
Cuando Jehová dislocó la cavidad del muslo
En Peniel, en Peniel
Después de haber enviado los treinta camellos
Amamantándose de la dulce muerte
Y tantas potrancas
Que no quiero lápidas de madera.

Señor Jacobson señor Hipólito-en-el-Infierno Jacobson
Todos sabemos
Cómo intentaste regresar con tu pa.
Bilha chismorrea siempre.

Porque Benoni bordeó la segunda cosecha
De mis adoloridos riñones
Nunca lo verás
Enrojecer el muro en dos dimensiones
Y si así fuera
Te podrías ahorrar el correo a Caldea.

Pero hay un culo condenadamente fino
Saltando con cerveza e impurée de pommes
En la colina sobre Zoar.



Ya la luz declina

Ya la luz declina
Y la noche se prepara,
La sombra densa se inclina

Sobre el día que se separa.


HANNI OSSOTT





EL ESTANQUE

Mi infancia es hoy un gran estanque
donde me miro
en su fondo verde liquen
piedras alcanzadas por el musgo
peces de rara y brillante especie.

Yo hundo allí mis manos
y agito las aguas
para alcanzar una sombra
siempre evanescente.

El estanque me devuelve el cielo, las nubes
cielo y tierra en él se besan
confluyen.

Yo dibujo allí una imagen, la sueño
mas no la alcanzo.


                            en Casa de agua y de sombras, 1992


descontexto.blogspot.com.ar

BEI DAO





Este día

El viento sabe lo que el amor es
el verano del día destella majestuosos colores
un solitario pescador examina
la herida del mundo
una campana oscila violenta y se inflama
gente corretea en la tarde
asumiendo las consecuencias del tiempo
alguien se inclina hacia el piano
alguien carga la escalera del pasado
el adormecimiento se pospone unos minutos
sólo unos minutos
el sol indaga la sombra
y bebiendo agua de un espejo lustroso
veo al enemigo
en medio de un viejo buque petrolero
la canción del tenor enfurece al mar
a las tres de la madrugada abro una lata
y pongo al fuego algunos peces



Sin título

Las personas se apresuran, llegan,
retornan a otra vida, se desvanecen en sueños de pájaros
el sol vuela hacia campos de trigo
luego regresa persiguiendo a los mendigos
quien ha rivalizado ante la altura del cielo
aquel cantante que murió joven
planea sobre el mapa del clima
vuela hacia tormentas de nieve portando una lámpara
compré un diario
tomé el cambio del día
y al entrar en la noche
me deslicé hacia una nueva identidad
peces de alabanza
se mueven a través de las lágrimas de todos
escuchen, ustedes, amigos venciendo la corriente, tan vigorosos
y enérgicos, cuán lejos está el mañana



Sin título

Una trompeta labra la tierra
como un agudo arado: ¿por cuánto tiempo más
hasta que la luz del sol irrumpa en la tierra?
¿por cuánto tiempo más hasta que aquellos que escuchan con veneración
se volteen y nos vean?
¿por cuánto tiempo más hasta que nosotros
a través de esfuerzo y ejercicio
alcancemos la gloria?
hasta que el grano llegue al granero
este pensamiento a nadie pertenece
una caída en el nivel del agua entre
este instante y la otra vida;
inmensas olas rompen contra la orilla
próximos a la puerta de la juventud
escuchamos las salvajes palpitaciones
en un espacio aún más vasto
sueño apilado con pajas de arroz



Paisaje sobre cero

es halcón enseñando a nadar a la canción
es canción rastreando el primer viento
intercambiamos fragmentos de gozo
que atraviesan la familia desde diversas direcciones
es un Padre que reafirma la oscuridad
es la oscuridad que lleva hacia la luz de los antiguos
una puerta de gimiente oscilación se cierra
ecos persiguen su llanto
es una pluma que florece en vana esperanza
un brote resistiendo la ruta inevitable
un fulgor de amor que despierta para
encender un paisaje sobre cero

                                      Traducciones de Raúl Jaime



Trabajo

compitiendo con su sombra
un ave en eco se convierte
no de improviso, tú
escogiendo profesión en la tormenta
eres la escritura de los zépelins
espina
del más antiguo recuerdo
la madre abre ventanas
como algún héroe libresco
extiende el abanico del otoño
y deslumbra los ojos
tú hijo ingrato
limpiando el vidrio con la nube blanca
limpiando el tú en el vidrio limpio



Un día en las montañas

septiembre enfila hacia occidente
la paloma de la nada hacia el oriente
los caballos y su luz delgada
toman un atajo
habiendo probado cada semilla y sin soñar
uso una cuesta soleada
para ensayar el vuelo
aunque sea para dormir
para despertar
el reloj da las doce
la medianoche se deshoja
llamea la luz del día



Perfecto

al final de un día perfecto
la gente simple en busca del amor
deja cicatrices en el crepúsculo
debe haber un dormir perfecto
en que los ángeles cuiden
privilegios en flor
cuando suceda el crimen perfecto
los relojes y los trenes
se ajustarán
una flama perfecta
congrega a los invitados de la guerra
en busca de calor
escenario callado, luna perfecta en ascenso
el farmacéutico prepara
un veneno total de tiempo

                       Versiones del inglés de Julio Trujillo


Bei Dao (1949) Seudónimo de Zhao Zhenkai, poeta chino nacido
en Pekín. Participó brevemente en la Revolución Cultural y en
1969 trabajó como obrero de la construcción. Miembro fundador
del Parlamento Internacional de los Escritores. Vivió en Suecia e 
Inglaterra y actualmente reside en EEUU. Algunos libros publica
dos son: Notes From the City of the Sun (1983), Waves (1987),
The August Sleepwalker (1988), Out of the Howling Storm: the
New Chinese Poetry (1993) y Forms of Distance (1994).


X-504




El deseo


Hoy tengo deseo de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente de
las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuando tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la yerba, nos echábamos a
mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente y
nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías siempre en
la misma esquina hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que sólo se da en la juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte sin un pan en el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pues tú tienes dieciocho años y podríamos divertirnos esta noche
con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada...
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa para ponerme
mi abrigo negro a la salida,
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que conduce al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre y al salir comprendí
que te amaba,
y en fin, tantas otras cosas que suceden.


X-504, seudónimo de Jaime Jaramillo E., publicó en 1969
Los poemas de la ofensa. El año anterior había ganado
el premio de poesía nadaísta Cassius Clay.
Nació en Colombia en 1932. Tiene una extensa obra.
Es uno de los más notables poetas de la lengua española.

JOSÉ ANTONIO RAMOS SUCRE





 LA VIDA DEL MALDITO


Yo adolezco de una generación ilustre; amo el dolor, la belleza y la crueldad, sobre todo esta última, que sirve para destruir un mundo abandonado al mal. Imagino constantemente la sensación del padecimiento físico, de la lesión orgánica.

Conservo recuerdos pronunciados de mi infancia, rememoro la faz marchita de mis abuelos, que murieron en esta misma vivienda espaciosa, heridos por dolencias prolongadas. Reconstituyo la escena de sus exequias, que presencié asombrado e inocente.

Mi alma es desde entonces crítica y blasfema; vive en pie de guerra contra los poderes humanos y divinos, alentada por la manía de la investigación; y esta curiosidad infatigable declara el motivo de mis triunfos escolares y de mi vida atolondrada y maleante al dejar las aulas. Detesto íntimamente a mis semejantes, quienes sólo me inspiran epigramas inhumanos; y confieso que, en los días vacantes de mi juventud, mi índole destemplada y huraña me envolvía sin tregua en reyertas vehementes y despertaba las observaciones irónicas de las mujeres licenciosas que acuden a los sitios de diversión y peligro.

No me seducen los placeres mundanos y volví espontáneamente a la soledad, mucho antes del término del mi juventud, retirándome a ésta, mi ciudad nativa, lejana del progreso, asentada en una comarca apática y neutral. Desde entonces no he dejado esta mansión de colgaduras y de sombras. A sus espaldas fluye un delgado río de tinta, sustraído de la luz por la espesura de árboles crecidos, en pie sobre las márgenes, azotados sin descanso por un viento furioso, nacido de los montes áridos. La calle delantera, siempre desierta, suena a veces con el paso de un carro de bueyes, que reproduce la escena de una campiña etrusca.

La curiosidad me indujo a nupcias desventuradas, y casé improvisadamente con una joven caracterizada por los rasgos de mi persona física, pero mejorados por una distinción original. La trataba con un desdén superior, dedicándole el mismo aprecio que a una muñeca desmontable por piezas. Pronto me aburrí de aquel ser infantil, ocasionalmente molesto, y decidí suprimirlo para enriquecimiento de mi experiencia.

La conduje con cierto pretexto delante de una excavación abierta adrede en el patio de esta misma casa. Yo portaba una pieza de hierro y con ella le coloqué encima de la oreja un firme porrazo. La infeliz cayó de rodillas dentro de la fosa, emitiendo débiles alaridos como de boba. La cubrí de tierra, y esa tarde me senté solo a la mesa, celebrando su ausencia.

La misma noche y otras siguientes, a hora avanzada, un brusco resplandor iluminaba mi dormitorio y me ahuyentaba el sueño sin remedio. Enmagrecí y me torné pálido, perdiendo sensiblemente las fuerzas. Para distraerme, contraje la costumbre de cabalgar desde mi vivienda hasta fuera de la ciudad, por las campiñas libres y llanas, y paraba el trote de la cabalgadura debajo de un mismo árbol envejecido, adecuado para una cita diabólica. Escuchaba en tal paraje murmullos dispersos y difusos, que no llegaban a voces. Viví así innumerables días hasta que, después de una crisis nerviosa que me ofuscó la razón, desperté clavado por la parálisis en esta silla rodante, bajo el cuidado de un fiel servidor que defendió los días de mi infancia.

Paso el tiempo en una meditación inquieta, cubierto, la mitad del cuerpo hasta los pies, por una felpa anchurosa. Quiero morir y busco las sugestiones lúgubres, y a mi lado arde constantemente este tenebrario, antes escondido en un desván de la casa.

En esta situación me visita, increpándome ferozmente, el espectro de mi víctima. Avanza hasta mí con las manos vengadoras en alto, mientras mi continuo servidor se arrincona de miedo; pero no dejaré esta mansión sino cuando sucumba por el encono del fantasma inclemente. Yo quiero escapar de los hombres hasta después de muerto, y tengo ordenado que este edificio desaparezca, al día siguiente de finar mi vida y junto con mi cadáver, en medio de un torbellino de llamas.

                                                                 en La torre de Timón, 1925


JARS, uno de los más notables poetas venezolanos, nace en
Cumaná en junio de 1890 y muere en Ginebra en  junio de 1930.
La obra literaria de José Antonio Ramos Sucre está condensada
en las siguientes publicaciones: Trizas de papel en 1921; Sobre
las huellas de Humboldt, en 1923; La torre de Timón, en 1925;
El cielo de esmalte y Las formas del fuego, en 1929.