sábado, 29 de septiembre de 2012

OLGA OROZCO





LA MALA SUERTE


Alguien marcó en mis manos,
tal vez hasta en la sombra de mis manos
el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura
Su tienda es mi morada
Envuelta estoy en la sombría lona de unas alas que caen y que
caen
Llevando la distancia donde quiera que vaya
sin acertar jamás con ningún paraíso a la medida de mis tentaciones
con ningún episodio que se asemeje a mi aventura.
Nada. Antros donde no cabe ni siquiera el perfume de la perduración,
encierros atestados de mariposas negras, de cuervos y de anguilas,
agujeros por los que se evapora la luz del universo.
Faltan siempre peldaños para llegar y siempre sobran emboscadas y
ausencias
No, no es un guante de seda este destino.
No se adapta al relieve de mis huesos ni a la temperatura de mi piel,
y nada valen trampas ni exorcismos,
ni las maquinaciones del azar ni las jugadas del empeño.
No hay apuesta posible para mí.
Mi lugar esta enfrente del sol que se desvía o de la isla que se aleja
¿No huye acaso el piso con mis precarios bienes?
¿No se transforma en lobo cualquier puerta?
¿No vuelan en bandadas azules mis amigos y no se trueca en carbón
el oro que yo toco?
¿Qué más puedo esperar de estos prodigios?
Cuando arrojo mis redes no recojo más que vasijas rotas,
perros muertos, asombrosos desechos
igual que el pobrecito pescador al comenzar la noche fantástica
del cuento.
Pero no hay desenlaces con aplausos y palmas para mí
¿No era heroico perder? ¿No era intenso el peligro? ¿No era bella
la arena?
Entre mi amado y yo siempre hubo una espada;
justo en medio de la pasión el filo helado, el fulgor venenoso
que anunciaba traiciones y alumbraba la herida en el final de la
novela
Arena, sólo arena en el fondo de todos los ojos que me vieron.
¿Y ahora con que lágrimas sazonaré mi sal,
con que fuego de fiebres consteladas encenderé mi vino?
Si el bien perdido es lo ganado, mis posesiones son incalculables.
Pero cada posible desdicha es como un vértigo,
una provocación que la insaciable realidad acepta, más tarde
o más temprano
Más tarde o más temprano,
estoy aquí para que mi temor se cumpla.


OO(Toay, La Pampa, 1922-Buenos Aires, 1999). Una de las grandes
poetas latinoamericanas del siglo XX.
Algunos de sus libros publicados: Desde Lejos (1946). Las muertes
(1952). Los juegos peligrosos (1962). La oscuridad es otro sol (Relatos,
1967). Museo Salvaje (1975). Cantos a Berenice (1977). Mutaciones
de la realidad (1979). Tan sólo por estar (1983).




ALEJANDRA PIZARNIK




L´OBSCURITE DES EAUX


Escucho resonar el agua que cae en mi sueño
las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en
mis ojos la forma de mis ojos. Nado en mis aguas,
me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi
lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento
que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he
caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han
dado un silencio pleno de formas y visiones (dices).
Y corres desolada como el único pájaro en el viento.



PARA JANIS JOPLIN (Fragmento)

A cantar dulce y a morirse luego
no:
a ladrar

así como duerme la gitana de Rousseau.
así cantas, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo.


AP(Buenos Aires, 1936-1972) Estudió letras y filosofía y pintura.
Residió cuatro años en París donde integró el comité de redacción
de la revista francesa Les Lettres Nouvelles. Poeta.

MERCEDES ROFFÉ




La metáfora ha muerto.

Nada se parece a nada.

La más mínima fracción de cada átomo absorbida en la tarea de cumplir su ínfimo mandamiento. Sostenerse en el ser, cada mañana, no importa qué. La anatomía exhausta del ciprés… La terquedad crispada de los pinos… El blanco inocuo del hielo en el dintel.

El orín del perro del vecino traza un surco en la nieve. Minúsculo. No 
menos que todo lo demás. No menos que esta arrebatada voluntad, 
la inanidad segura de este intento.



* * *                      * * *                    * * *



Tanteos en la mar violenta. Agitación. Un cierto envolvimiento de remolino o torrente. Depende de la dirección. Depende de si se podría siquiera hablar de dirección o de mejor deshacerse. ¿Indulgencia? ¿por qué no? Al menos insistir. Un acto de presencia, como tantos (tanteos en la mar). ¿Recuerdas? Un poco de historia. La arena, la guerra, la India… ¿oh, la mujer! El siglo, con atajos. No olvidemos que desde los hombros de los Padres…


En cuanto a las mareas: toma tu baldecito de lata y aspira hondo. Húndelo hasta el final. (Al principio, la boca te dará en la muñeca. No importa, sigue. Húndelo más. Como si enjuagaras las sábanas de tu ama la Desdicha. ¿O acaso algo ha cambiado?) Tira con fuerza. Ya está. Mira si no es tu cara. Y ahora no brinques o te perderás. No hables o te perderás. No atiendas al bramar de la tierra o te perderás. Es cuestión de ausentarse. Se trata de fundar un vacío.


MR(Buenos Aires, 1954). Ha publicado en poesía: Poemas (1977),
El tapiz (bajo el heterónimo Ferdinand Oziel, 1983), Cámara baja
(1987), La noche y las palabras (1996), Definiciones mayas (1999),
Antología poética (2000), Canto errante (2002), Memorial de agra
vios (2002), Milenios caen de su vuelo. Poemas 1977-2003 (2005),
La ópera fantasma (2005, 2012) y Las linternas flotantes (2009).

MARCO ANTONIO MONTES DE OCA





Poema Balance


Maté la nube de mis pensamientos,
cedí terreno a los pensamientos de la nube.
Predije con Apollinaire las nuevas artes,
advertí en un claro del bosque otras manchas verdeclaras,
ardientes zonas en que pude establecer
una pausa encastillada,
labios que sonríen en el espejo de la primavera.
Muchas cosas
conspiré con el domingo echado a mis pies,
con el tiempo sirviéndome de suelo
y el espacio, mi leal pareja,
aferrado a mis hombros para no caer.
Muchas veces mil veces
me hundí en sueños más sueños que los sueños,
al imaginarme cómo la golondrina corta,
con la tijera azul de la cola,
ciertas cosas ciertas:
pinos, sauces, tilos contemplados al trasluz.
Confesé a medio mundo
que ésta es mi hora y no es mi hora,
que todo depende y no depende,
que mis pies han bailado
desde antes de saber andar.


Marco Antonio Montes de Oca(1932-2009), poeta mexicano.


Nota 

Marco Antonio Montes de Oca, poeta y pintor, falleció en
febrero del 2009.La poeta mejicana, Norma Wanless, amiga del 
poeta nos envió el poema y la noticia, ya que poco o nada se ha 
divulgado fuera de México, sobre su vida y su muerte.
Es (fue y será) uno de los mejores poetas del continente.



HUGO VON HOFMANNSTHAL


 


BALADA DE LA VIDA EXTERIOR
 
 Y crecen niños con ojos profundos,
Que nada saben, crecen y mueren,
Y prosiguen los hombres su camino.
Y los frutos acres se endulzan,
Y caen de noche como pájaros muertos
Y yacen unos días y se pudren.
Y siempre sopla el viento, y siempre de nuevo
Percibimos y hablamos muchas palabras
Y sentimos el placer y el cansancio del cuerpo.
Y los senderos cruzan la hierba y hay lugares,
Aquí y allá, llenos de antorchas, árboles y estanques,
Y amenazantes y mortalmente marchitos…
¿Por qué fueron creados? ¿Y nunca
Se asemejan y son innumerables?
¿Qué alterna risa, llano y palidez?
¿De qué nos sirve todo esto, a nosotros y a estos juegos,
Pues somos mayores y eternamente solos,
Al caminar, no buscamos ya objetivo alguno?
¿De qué sirve haber visto a menudo tales cosas?
Y, sin embargo, mucho dice el que dice “anochecer”,
Una palabra de la que chorrea melancolía y dolor
Cual densa miel de los huecos panales.



DONDE ME ACERCO, DONDE ATERRIZO

¡Donde me acerco, donde aterrizo,
allí, en la sombra y en la arena
se me unirán
y me regocijaré,
atado con el lazo de la sombra!



EL POETA HABLA

El poeta habla:
No hacia los soles del viaje prematuro,
no hacia las tierras de tardes nubladas,
vuestros niños, ni ruidosos ni callados,
sí, apenas nos es reconocido,
de qué misterioso modo
la vida al sueño arrebatamos
y a él con callada guirnalda-viña
del manantial de nuestro jardín nos liga.



HUGO VON HOFMANNSTHAL(Viena-Austria, 1874 - 1929)



T.S.ELIOT




LOS HOMBRES HUECOS

                                                            A penny for the Old Guy

I

Somos los hombres huecos
Los hombres rellenos de aserrín
Que se apoyan unos contra otros
Con cabezas embutidas de paja. ¡Sea!
Ásperas nuestras voces, cuando
Susurramos juntos
Quedas, sin sentido
Como viento sobre hierba seca
O el trotar de ratas sobre vidrios rotos
En los sótanos secos

Contornos sin forma, sombras sin color,
Paralizada fuerza, ademán inmóvil;

Aquellos que han cruzado
Con los ojos fijos, al otro reino de la muerte
Nos recuerdan –si acaso–
No como almas perdidas y violentas
Sino, tan sólo, como hombres huecos,
Hombres rellenos de aserrín.


II

Ojos que no me atrevo a mirar en sueños
En el reino del sueño de la muerte
Allí no aparecen:
Allí, los ojos son
Rayos de luz sobre una columna rota
Allí, es árbol que se agita
Y voces
En el viento cantando
Más distantes y más solemnes
Que una estrella que se apaga.

No me dejen adentrarme más
En el reino del sueño de la muerte
Permítanme también que use
Disfraces convenientes
Piel de rata, plumaje de cuervo, maderos en cruz
Esparcidos por el campo
Comportarme como lo hace el viento
No más allá–

No ese encuentro último
En el reino crepuscular.


III

Esta es la tierra muerta
Esta es la tierra de los cactos
Aquí se erigen
Imágenes de piedra, aquí reciben la súplica
De la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella agonizante.

¿Es esto así
En el otro reino de la muerte
Despertar a solas
A la hora en que temblamos de ternura?
Labios que quisieran besar
Formulan oraciones a la piedra rota.


IV

Los ojos no están aquí
No hay ojos aquí
En este valle de estrellas moribundas
En este valle hueco
Esta quijada rota de nuestros reinos perdidos

En éste el último de los lugares de reunión
Nos agrupamos a tientas
Evitando hablar
Congregados en esta playa del tumefacto río

Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la perpetua estrella
La rosa multifolia
Del reino crepuscular de la muerte
La esperanza única
De los hombres vacuos.


V

Y damos vueltas al nopal
Al nopal, al nopal
Y damos vueltas al nopal,
A las cinco de la mañana.

Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
Cae la sombra
Porque tuyo es el reino

Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
Cae la sombra
La vida es muy larga

Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
Cae la sombra
Porque tuyo es el reino

Porque tuyo es
La vida es
Porque tuyo es el

Así es como se acaba el mundo
Así es como se acaba el mundo
Así es como se acaba el mundo
No con un golpe seco sino en un largo plañir.