lunes, 17 de septiembre de 2012

ADRIÁN CUASSOLO




                         mambódromo


ultrapedorro, re-náyade, hiperfreak, pulpero de santas federangas,
(ai un microclima en cabeza de tigre para el sublevao para el afe
minado)(el anciano ano afeita sus espaldas para mí) paseo:
             culpa           deun         culo           hesalido?

bár, baro, loc. cool. look-fuel oil. penexal, man. tersas teresas de
yepes. (fachadas de falos).
                                -el mamboloca            leidoscopia
                                -el mamboretá(enel pacú ene l camoatí en el coatí
                                                              la liana el liken en lino)
               chorrea riverOFmilk:
                                        mi
madre tiene fracmentos de locura / situaciones de skyzofrenia. my
mader crío
me    con la dulzura agreste de las bestias vírgenes.(uau!)
   e
               lla hirvió eucaliptus para culiarme.

bebo el zumo de naranjas de pupo: vuelo a BRAHMS enmi cavafiar.
      OH capricHO bOHemio(HOpus 12) de
                                                                 sergei racHmaninOv

el mambo reta a toda cajeta-caleta
                                                      (calesita) el mamboretá
                  redanza el pifie
                                     -el pajaralas es un voltímetro un tajo esmeralda
                                       -la ciempiesodomigas vbolacean los
                                                  manteles percudidas; re
                                                                   percuten
                                                                         cutículas         i; y




Obra: CINE DE NUEVA YORK. 1939. EDWARD HOPPER.

SANTIAGO SYLVESTER


Santiago Sylvester


ESTA calle abre su fauce contra el viento para contar lo que
            ve. Me ve
a mí: soy
el argumento de su largo bostezo, resucito
en su estruendo,
vuelo con la paloma a la cornisa, viajo
en las anotaciones que rompo para
borrar alguna huella sin control;
salgo, pierdo el tiempo, me comporto: de mí
sólo sé lo que me cuentan.

                De Calles (Buenos Aires, Ediciones del Dock, 2004)


Santiago Sylvester(Salta, 1942). Poeta.
Ha escrito, entre otros títulos de su abundante obra, 
En estos días (1963), Palabra intencional (1974), Perro 
de laboratorio (1987), Café Bretaña (1994), Premio Jaime 
Gil de Biedma, Antología (Fondo Nacional de las
Artes, (1996), Oficio de lector (2003), Calles(2004).

SANTIAGO SYLVESTER






Largo el viaje


Un viaje largo y múltiple que nos traiga hasta aquí. 
A lo lejos brilla la ciudad: cada ventana con su insomnio;
por lo que se ve la revelación ha terminado: ya nadie
habla a través de estas piedras, de estos manantiales, del crujido
          de la ciudad remota;
o tal vez ya no queda por revelar
y todo el contenido sea el presente sin orillas fijas.

Lo que sí hay es transformación: de piedra en viento, de
            bandada en coplas,
mudanza que vamos conociendo por el resultado,
con el pelo revuelto
y aferrados al traslado de un porvenir a otro.

Desde aquí se ve el vuelo nupcial de las luciernagas, se oye la
     tormenta en la cripta materna: madre de todo lo que suena;
y este es el hueco donde estamos: éste
el hueco donde todavía estamos hasta que, como a las piedras
           de la orilla
nos lleve la corriente.

Largo el viaje, largo el beneficio.


SS, poeta, Salta, 1943; De " El reloj Biológico" Edicones del Dock - 2007

elladomenospractico.blogspot.com.ar


EDGARDO COZARINSKY


ENTREVISTA 

Edgardo Cozarinsky: Un montaje entre memoria y ficción.

Cozarinsky(1974) por Quirno
A finales del siglo XIX, cuando el mundo se debatía (como siempre) entre civilización y barbarie, algunas tribus de pigmeos africanos entraban por primera vez en contacto con esos expedicionarios muy poco amables, que venían desde Europa para estudiarlos casi con tanta curiosidad como la que ellos mismos sentían frente a esa gente alta y descolorida. Sin embargo les resultó menos sorprendente esa piel lechosa que casi les dejaba la carne al descubierto, que algunas de las cosas que esos hombres traían entre sus herramientas. Entre ellas hubo una que causó una particular reacción entre los pigmeos. Se trataba de un aparejo poco elegante, apenas una caja con piernas de avestruz y un único ojo en medio del pecho, que al mirar fijamente era capaz de copiarlo todo con tanto detalle como sólo se lo habían visto hacer al agua cuando está dormida. A los pigmeos los aterrorizó la fotografía. Creyeron que aquel ingenio les iba robando el alma con cada nuevo retrato. Curiosamente, lo primero que supe de Edgardo Cozarinsky cuando le escribí para solicitarle una entrevista, es que debía aceptar la condición de hacerla sin fotógrafos presentes. Enseguida pensé en África.
Cozarinsky acaba de publicar una nueva novela, La tercera mañana, en la que su protagonista parece hacer un balance personal a partir del recuerdo de tres noches que, como todas, acaban en tres mañanas que resultan significativas dentro de la historia de su propia vida. La adolescencia, la juventud y la madurez vistas desde aquellas noches entrando en el día, como sucesivos pasos de una larva pasando de un capullo a otro y que tal vez nunca llegue a hacerse insecto.

–Usted tardó bastante en editar su primer libro de ficción, teniendo en cuenta que Vudú urbano apareció recién a mediados de los ’80, y el siguiente, La novia de Odessa, cerca del año 2000.

–Vudú urbano es un libro que se fue formando solo, por agregación de notas, de textos breves que había ido escribiendo. Antes nunca había tenido coraje de terminar lo que escribía, por miedo a publicar, porque eso significa enfrentarse con el público, con el decir: “Bueno, yo hice esto, doy la cara, pongo el cuerpo y si quieren tirar, tiren contra mí.” Después ocurrió que en el ’99 estuve muy enfermo, creí que era el final, y estando en el hospital me puse a escribir los primeros cuentos de La novia de Odessa. La enfermedad me dio un empuje bárbaro para salir adelante, y después para decir “tengo que organizar mi vida, tengo que hacer lo que realmente tengo ganas y dejar de perder el tiempo en pavadas”. Las cosas se aceleraron y los libros fueron saliendo: no es que los tuviera preparados. De alguna manera las cosas estaban almacenadas.

–En ese tiempo en que no publicaba, tuvo más experiencia como director de cine.

–Experiencia no sé si será la palabra. Sí hay tres o cuatro películas que rescataría, pero era más bien una ocupación… Ahora escribo todos los días para mantenerme vivo, pienso que mientras sigua escribiendo seguiré vivo, lo cual no significa que vaya a dejar de hacer cine. Pero tampoco tengo ganas de hacerlo dentro de un esquema tradicional o convencional, ¿no? El año pasado hice Apuntes para una biografía imaginaria y ahora estoy preparando otra que se llama Nocturno, que continúa un poco esa veta. Ambas integran la parte uno y dos de algo que seguramente va a tener tres partes y que es un capricho, porque es la típica creación cinematográfica que se hace al margen de las estructuras de la industria pesada.

–Bernard Shaw escribió que “las mejores autobiografías son confesiones. Pero si un hombre es un escritor profundo, entonces todas sus obras son confesiones.” ¿Hay algo de eso detrás de sus libros?

–Hay una parte de eso, pero a mí me gusta jugar mezclando cosas de mi experiencia vivida con otras completamente inventadas. Pero no lo hago como un recurso para esconder o disimular lo verdadero entre la ficción, sino que simplemente pienso que lo que uno imagina es parte de la experiencia, porque aquello que imagino corresponde a una parte de mí y otra persona imaginará otra cosa. Entonces, aún lo que yo imagino es parte de mi experiencia, de mi vivencia. Lo imaginario, lo inventado es tal vez como lo vivido.

–De allí viene el título de su película.

–Bueno, sí. Qué te voy a decir: muchas de esas cosas corresponden a lo que me hubiese gustado que pasara. Y lo que me hubiese gustado que pasara es mío: si no ocurrió como experiencia vivida, ocurrió como deseo, y ese deseo es mío. Después todo está mezclado. No me interesa la confesión por la confesión, para nada: me interesa inventar, pero lo hago a partir de cosas que me han pasado o que conozco, y después el entramado es a veces tan fuerte que yo mismo no llego a hacer la distinción entre uno y otro.

Hablar del último libro de Cozarinsky inevitablemente lleva a cualquiera de sus trabajos anteriores, porque en todos ellos, como en sus películas, suele pulsar las cuerdas del tiempo y la memoria, que cruzadas por la ficción devienen en memorias y tiempos múltiples, siempre distintos. Como algunos dioses, los libros de Cozarinsky son únicos y todos a la vez.

–Las referencias temporales también son una marca en sus libros.

–A mí me interesa mucho el pasado, porque es como la reserva ecológica donde todavía permanecen cosas que han desaparecido. Para mí el presente es muy difícil de novelar, me parece que es algo que se escapa entre los dedos. En cambio, del pasado uno va tomando cosas que se dejan manejar y que las encuentro con una cierta extrañeza, porque ya no existen. Son como pedazos de un meteorito que han quedado en la tierra.

–En el libro 120 historias de cine, Alexander Kluge 
escribió: “No tengo derecho de propiedad alguno sobre el presente, pero los pasados me pertenecen. […] Me da miedo que se pinte el futuro mejor de lo que es.”

–“Me da miedo que se pinte el futuro mejor de lo que es”: es brutal pero es cierto. Yo siempre desconfié de los redentorismos, de “los mañanas que cantan”. No sé qué será el futuro ni qué nos espera, pero es como la enfermedad: cuando aparece una droga que la vence, aparece otra que toma su lugar. Hay una necesidad de enfermedad y creo que todos los desastres de la historia se van suplantando unos a otros. Hoy ya no se habla de guerras mundiales, pero todo el mundo está en guerra. Son guerras parciales. Jünger tiene una frase muy interesante: “En el futuro todas las guerras serán guerras civiles.” En fin, vamos a ver qué nos depara Libia hoy, pero si interviene Estados Unidos, nada bueno puede pasar.

–En uno de sus cuentos incluidos en el libro ¡Burundanga! escribió: “¡Ah, si ‘el amor que no osa decir su nombre’, hoy que ha osado decirlo pudiera dejar de vociferarlo por un instante…!” ¿Qué piensa de la mediatización de la homosexualidad?

–Creo que hay un lado positivo y otro negativo, de nuevo. Por un lado es espléndido que se termine con la discriminación. Por otro lado se convierte en una cosa políticamente correcta y como todo lo políticamente correcto, se vuelve un cliché. Durante mucho tiempo en las películas estadounidenses no se podía presentar a un negro como personaje negativo, porque era racista. Pasó mucho tiempo hasta que pudo presentarse a mafiosos negros. Ahora pasa lo mismo con los homosexuales: antes eran personajes ridículos, se asociaba homosexualidad con afeminamiento, eran caricaturas. Ahora todos los homosexuales son nobles, lindos, sufridos. Y va a pasar mucho hasta que vuelva a aparecer el homosexual malo y perverso como personaje de ficción. En el cine estoy hablando.

–¿Y en la realidad?

–En la realidad la ley del matrimonio universal, por ejemplo, a mí me parece totalmente ridícula, porque se ha luchado tanto tiempo por que se reconozca la diferencia y ahora se lucha por el derecho a la igualdad. Alguien me dijo hace poco, no recuerdo quién, que eso es totalmente cierto, pero que nadie obliga a los homosexuales a casarse, como nadie obliga a las mujeres a abortar ni a los matrimonios a divorciarse. Que si existe la ley de divorcio, la despenalización del aborto y la ley de matrimonio universal, se acabó la discriminación. Lo que pasa es que a mí el matrimonio me parece una institución funesta para todo el mundo.

–Usted mencionó recién el título de su próximo film, Nocturno. Y la noche es otro de los mundos en que los personajes de sus libros y películas habitan todo el tiempo. ¿Qué es lo que sigue buscando en la noche?

–Creo que eso es herencia del romanticismo alemán. La noche es un lugar íntimo y el día el lugar social. La luz iguala todo, la penumbra quita relieve. Nocturno va a ser una película cuya banda de sonido va a estar íntegramente construida con poesía: va a haber Hölderlin, Novalis, Robert Frost. Mucha poesía en off; dicha, no declamada. Y hay un personaje que circula por toda la ciudad, de noche, viendo, entreviendo, imaginando cosas distintas. Pero en uno de los textos que no son citas de poesía, sino un texto que escribí yo, dice algo así como: “Nosotros, los de la noche, nos reconocemos. Cuando otros van a refugiarse en la paz engañosa del hogar, nosotros salimos a confrontarnos con esa verdad que la luz oculta y la oscuridad revela.”

–También escribió que los recuerdos en la memoria están ligados con el mismo mecanismo del montaje en las películas. Si una película puede montarse de mil maneras, ¿con los mismos recuerdos pueden montarse diferentes memorias?

–¡Uh, totalmente! Pero no de manera deliberada: la memoria va eligiendo. Así como cancela cosas que quiere borrar, va privilegiando otras. Los últimos años de vida de mi madre, en los que lentamente se iba hundiendo en la senilidad, yo le preguntaba cosas del pasado –algunas inverificables, porque eran anteriores a mi recuerdo– y lo que ella recordaba era distinto de lo que yo recordaba. Y no sé si era la senilidad o, al contrario, si recordaba muy bien y era mi memoria de adulto la que había cancelado cosas porque le resultaban incómodas. Cuando se realiza un montaje, uno elige algunas cosas y deja otras fuera. Es muy difícil saber hasta qué punto la memoria opera de ese modo.

–Entonces cuando uno escribe o hace cine, trabaja como esa memoria: uno elige qué conserva y qué descarta.

–Escribir es ir eligiendo, hacer un montaje. Lo ideal es que lo que se elige parezca la punta de un iceberg y que el lector sospeche que hay nueve décimas debajo. Eso le da cierto poder, cierta densidad a la ficción. Pero tiene que ver con distintas maneras de concebir la escritura. Para mí es escribir y después ordenar, cortar, cambiar de lugar. Montar, casi cinematográficamente. Y pienso que hay cosas que una vez que las escribo, me libero de ellas.

Cozarinsky me sugiere amablemente que dejemos el resto de mis preguntas para otra oportunidad. Me agradece la gentileza de haber pensado en él y me despide, mientras me presenta a otro hombre que de inmediato ocupa mi silla y siguen con una charla que seguramente es la continuación de alguna también pendiente, como la que acabamos de dejar. Por la tarde Cozarinsky me envía por correo varias fotos, entre ellas una bellísima, en la que se lo ve muy joven mientras escribe con la ayuda de la luz que iluminaba París una mañana de hace casi 40 años. Pienso que tal vez él tampoco quiera regalarles más pedazos de su alma a los fotógrafos y prefiera reservar lo que le queda para sus próximos libros. Pero seguramente me equivoco.


Publicado originalmente en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino.

ARMANDO ROMERO






















EL ÁRBOL DIGITAL

Era un hombre al que le habían enterrado su mano derecha
Pasaba sus días metido en una pieza vacía
Donde se sentaba
Los pies contra el ángulo superior de la ventana
Y su mano izquierda sosteniendo un ojo de buey
Por el cual los rinocerontes
Ensartaban su cuerno
Y hacían brillar su corteza metálica
Le habla dado por ser poeta
Y se pasaba todo el tiempo hablando de la guerra
De tal manera
Que había descuidado su mano derecha
Esta creció lenta y furiosamente
Y sin que él se diera cuenta
Atravesó el mundo de lado a lado
Cuando los niños de la parte norte de Sumatra
Vieron aparecer un árbol sin hojas y sin frutos
Corrieron espantados a llamar a sus padres
Estos vinieron con sus gruesas espadas
Y cortaron el árbol de raíz
Un líquido blanco lechoso salió de la corteza tronchada
Desde ese entonces
El hombre como un poeta
Siente un dolor terrible
Agudo
En un sitio del cuerpo que no puede determinar


LAS DOS PALABRAS

Un Monte es un Monje parado sobre su cabeza
Un Monje es un Monte sentado sobre sus pies
Monte y Monje
Son la misma cosa
El Monte con su cabellera de fuente de lodo
El Monje como un siluro dando coletazos al aire
No hay un Monte que no haya cabalgado sobre un Monje
No hay un Monje que no haya arrancado de raíces un Monte
Los Monjes se dan silvestres
Oran como relojes de péndulo
A garrotazos
Silvosos como una misa en la calle pelada
Un Monte que grita
Es un Monte que calla
El Monje corta el Monte con una cuchilla
El Monte desgarra el Monje con un serrucho
Hay que hablar bien para que todo quede claro



Armando Romero(Cali, Colombia, 1944).
Su poesía se desprende del nadaísmo colombiano.  
Poemarios: Los móviles del sueño (1976); El poeta 
de vidrio (Caracas, 1976)Del aire a la mano (1983); 
Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989)
A rienda suelta (Buenos Aires, 1991),  Cuatro 
Líneas (México, 2002), A vista del tiempo (2005),
Del sol la noche (2006)

CARLOS BARBARITO




Es otra vida, temprana.
Es otra fruta, jugosa.
Desnuda, ágil,
en un amplio teatro de formas,
siempre la misma escena
nunca repetida.
No es idea,
es tal vez preludio,
perfil angélico,
raro fulgor en los arbustos.
Y nueces, salmodia, oro entre nubes,
suave desmayo que deja estela.
Ahora la respiro,
bosque o limbo,
dejo sobre sus hombros
amoroso, inocente pasado,
tal vez Chardin, Watteau, Boucher...



Arco iris de sucesivos grises hasta el negro…

Arco iris de sucesivos grises hasta el negro:
¿quién que da muerte podrá darte la vida?
Ése camina sobre el agua, ¿para qué,
si sabiendo nadar no nada
y si no, no se ahoga? Se avecina
lo esperado, lo inesperado,
el gallo canta después del alba
para anunciar que, pese a la luz,
sigue siendo de noche. ¿Quién
comprende, abre los ojos,
entiende el porqué del golpe seco
del amor como látigo
contra el espejo? No
logro darle un nombre
a todo esto, una talla,
una fórmula; sólo con aire
no es posible lograr
que alguien respire,
pero ¿qué otra cosa?
Ahora estoy desnudo ante el silencio.
Estás desnuda y el silencio
te lleva en sus brazos
más allá del número y su borde;
no queda casa, plato, camisa,
apenas cenizas de padre,
que el viento, cruel o piadoso,
ya dispersa.


CB(Pergamino, Argentina, 1955). Su obra comprende libros de poesía y de crítica de artes plásticas
En poesía publicóPoesía quebrada; Teatro de lirios; Éxodos y trenes; Páginas del poeta flaco;Caballos y 
otros poemas; Parte de entrañas; Bestiario de amor; 
Viga bajo el agua; Meninas/Desnudo y la máscara; 
El peso de los díasLa luz y alguna cosa; Desnuda materia. 

CARLOS BARBARITO




El mundo cabe entre el índice y el pulgar…

                                           A Clemente Padín

El mundo cabe entre el índice y el pulgar,
apenas separados: cóncavo
y convexo, el Mal de ojo,
bosque, escombro, óxido de pala y remo,
Finlandia, la espina, la niebla y el gusto,
alquitrán, encina, lagarto, magia
y pesadumbre, mula, avaricia,
Metternich, abeja reina, Buda,
la gloria y el vuelo de la mosca, que la supera,
Sacré-Coeur al mediodía,
desierto, biblioteca, arrecife coralino,
bastón con empuñadura,
papel y escarcha, un pocillo con agua de lluvia,
el matiz, el pozo, la llama,
la seda, el ala del murciélago, la seda,
la ola vista de lado, el turquesa;
cabemos nosotros, ahora
que el día cae, envuelto en humos, hacia Oriente,
y todo deseo se resuelve en simetría,
toda ley deriva, ciega y asimétrica,
el aire se retira y en cuanto deja
asume pez traspasado por agujas.



Se hace el día con el despertar de desnudo y desnuda…

Se hace el día con el despertar de desnudo y desnuda,
al cabo de largas horas de cenizas, hollines.
A este día derraman sus babas otros días,
acaso más puros, de lluvias más puras,
por ellos sabemos que hay vida y hay muerte
y que vamos de una a la otra
vestidos siempre del mismo modo.
Restregar los ojos, habituarlos de nuevo a la luz,
cambiar el agua del sueño por el aire de la vigilia,
antes hubo peces, ahora hay vejigas
y odres y escamas nacidos de ronquidos y sudores.
Y la contradicción, el peso de hocico a rabo,
el tiempo medido en horas,
reaprender a dar la mano, a beber trago a trago,
a hallar perplejidad hasta en el fuego,
hasta en el trueno, el tatuaje, la celosía.



¿Y si pierdo la conciencia? Resbalo…

                                         A Liliana Herrero

¿Y si pierdo la conciencia? Resbalo
hacia lo inefable con mirada de cordera,
envuelto en polen seco, seca
mi boca desde la que se ausenta todo verbo
desde aarónico hasta zurubí.
Por el canal más estrecho, un pez sin ojos.
Por el canal más ancho, un ciervo sin ojos.
¿Y si pierdo el brazo derecho? Río
con risa sin causa, lloro
con llanto sin razón, acabado el libro
y conducido el niño al sacrificio;
sin cimiento, todo debe ser apuntalado
en medio de la tempestad,
nadie está desnudo,
nadie disipa el humo
para ver lo que arde, casa o zarza.
¿Y si retrocedo vidas hasta la almeja? Apoyo
un dedo en la sal, algo,
desde alguna parte, confirma
al mundo lo inútil de ese gesto;
más vale dejar que se retire
lo que deba retirarse
y acuda lo que deba acudir,
resuelta en hilos la alegoría
y de esos hilos sostenida sobre noche y abismo
lo que llaman alma y yo,
respiración de buey
que sabe de agua y sed y el resto lo ignora.


Carlos Barbarito es un poeta y ensayista argentino 
nacido en 1955.

www.laotrarevista.com


SALOMÓN DE LA SELVA




Granadas de gas axfisiante


Plo-plo-plo-plo hacen las granadas,
y cuando caen, plum.
Y en los días de sol su humo es una nube amarillenta,
y en los días de lluvia de una blancura esplendorosa.
¿Quién no se acuerda de los cuentos de hadas?
¿De los genios, de los duendes, de los gnomos?
¡Plo-plo-plo-plo...plum!
¡plo-plo-plo-plo...
plo-plum-plo!

El gas que he respirado
me dejó casi ciego,
pero olía a fruta de mi tierra,
unas veces a piña y otras veces a mango,
y hasta a guineos de los que sirven para hacer vinagre
y aunque de sí no me hubiera hecho llorar,
sé que hubiera llorado.

                            De El soldado desconocido


Salomón de Jesús Selva Escoto(León, 1894). Junto a Rubén Darío
y Alfonso Cortés constituye la «santísima trinidad» de la literatura
nicaragüense. Su primer libro fue Tropical Town and other poems
con el que se estableció como poeta. El Soldado Desconocido, publi
cado en México en 1922, con ilustraciones de Diego Rivera, devino
en obra capital de la poesía de vanguardia en Hispanoamérica.
Fue maestro, periodista, soldado, lustrabotas, consejero presidencial,
viajero incansable, sindicalista, analista político, y sobre todo, poeta.

FERREIRA GULLAR





Hombre sentado

En este diván recostado
por la tarde
en un rincón del sistema solar
en Buenos Aires
(los intestinos doblados
dentro de la barriga, las piernas
bajo el cuerpo)
veo por el ventanal de la sala
parte de la ciudad:
estoy aquí
apoyado apenas en mí mismo
en este mi cuerpo magro mezcla
de nervios y huesos
viviendo
a la temperatura de 36 grados y medio
recordando plantas verdes
que ya murieron.

Ferreira Gullar (José Ribamar Ferreira, 1930, 
São Luís, Brasil)

elpoetaocasional.blogspot.com.ar


ADRIÁN CUASSOLO


















                      san martín vampire


“por lo menos, yo fui un asesino” dice héctor a. murena(qe dice césar 
borgia) en su poema
                    arpegios de un atardecer de invierno. holaputo. puto
esuna palabra fermosa. la más. qe no se la apropien los no-putos.
tengámosla bien adentro, en las venas, para que nos nombre: 
“de vez en cuando escribo en lengua griega versos mui atrevidos”. 
qéboludo.

piuto is pleasure and politics, poligamia i parricidio; i nada de eso;
porque sólo dice lo que dice, simplemente; simplemerde.

tintoreros alucinen con nos: el culo es un cerebro qe todos huelen?

no tengo idea del sur. no soi víctima del odio ideológico. no soi ni
en el sentido más amplio, poeta: tengo na pa decir/
                                poeta es julio llinás “y un caballero –qe algu
nos toman por Vampiro- carga su joven hígado con pólvora”. no
templo, no canjia, nothing. el sida no es suicidio. es un sueño, sor.

“y sobre todo la delicia de los cuerpos desnudos” 
                                                         “para mí qe odie los goces
                                    y amores rutinarios” 
                 “los dos no se entregaban por igual a ese placer
anómalo” “pero tiene veintitrés, y es hermoso”.

“abandonan por separado, furtivamente la casa”      “cinco
                                         adolescentes perfumados de sidón”

“he gozado ese cuerpo. y no recuerdo donde. –y qé más da”
“y allí sobre un lecho barato, miserable, el cuerpo tuve del amor”

“es probable qe esa vida qe lleva lo conduzca a un fatal escándalo”

PD: si por el Po, ves a Apolo o a Apolonio, apodérate de Poh. si para
    Poh, por el Po, apoyándote Apolodoro o Apolo, vas: ven.


Adrián Cuassolo(Carrilobo, Cba). No poeta. Poema extraído de 
Lezarmadero, 2003.


Obra: Con y contra(1929), W. Kandinski.