miércoles, 5 de septiembre de 2012

JAAS KAPLINSKI
























LOS NIÑOS no están en casa, por un momento
se ausentan su miedo y sus celos inexplicables,
esa lucha incesante por reclamar la atención
de su madre. Los niños no están en casa,
vuelven a oírse otras voces, que llegan
lentas: chirridos, susurros, crujidos.
El silencio va cambiando de tono, se hace
más profundo y más sordo. Los pensamientos
abatidos sacan la cabeza de debajo del ala,
se desperezan y miran a su alrededor, como
pensando (escribe que ¡pensamientos piensan!)
si vale la pena alzar el vuelo, emprender un
viaje e ir en pos de algo sublime y majestuoso
o bien aprovechar este silencio del tiempo
y del espacio domésticos, zambullirse en él,
dejarse llevar por el flujo de este día
invernal y nuboso y así redescubrir la ventana,
las paredes, el techo, las sombras y la luz, el
propio cuerpo y la voz de uno mismo y la mujer
y los niños ausentes en algún lugar, en la misma
ciudad, en esa misma luz de un día de invierno.


JK es el principal poeta contemporáneo de Estonia. 

Ha Publicado numerosos libros de poemas, prosa y ensayosalgunos de los cuales han sido traducidos 
a una veintena de lenguas.

NASOS VAGENÁS




Desayuno en la hierba

Las palomas suben y bajan un verde desteñido. Al lado
de tu cuerpo. Tomo
fotografías. La cámara registra tu parte mortal.
(Al fondo el lago. Un puente de madera. Los patos
inmóviles. Nenúfares en el agua.)
Empieza a lloviznar. La lluvia trae a la luz grietas
olvidadas. Más allá una mujer trata de escapar. Prendida en una red
de arrugas.


Nacimiento de Afrodita

Un día te pondré en una caracola.
En una blanca nube tirada por palomas.
Te vestiré con rojos velos. Con flores.
El viento soplará suavemente.
O te pondré
en un bosque con olor a manzana.
En una ventana con verdes hojas
y un río azul al fondo.
(Desde arriba arrojarán amores.)
Boticelli sentía una necesidad semejante
cuando hacía posar a su mujer.
En el momento en que todo había terminado.
Un poco antes de la separación.


Balada

Terminé mi dura
batalla con el cielo.
Ahora cubro mis heridas.
Pero no sufro.
Desde el fondo del tiempo
viene una fragancia.
Como de abeto.
El jazmín.


Biografía

XIII

Tantas cosas en el viento. Papeles. Diarios.
Un árbol derribado. Una mesa. Una cámara
fotográfica. El picaporte. La puerta.
Por donde entra y sale la muerte.


Meditación sobre la muerte

Sólo existe una muerte. Esa que anda con sandalias de
caucho dentro del pecho.
Con una gran esponja. Recoge los residuos. Pone orden
en los sentimientos.
Barre todos los rincones polvorientos.
Como una mujer que limpia durante años las mismas oficinas.


Meditación sobre la muerte, II

La muerte cada tanto dice: Hasta aquí vamos bien.
Y sacando un pañuelo del bolsillo se enjuga el sudor.
De su bolsillo cae un billete de banco.
Lo encuentra un niño y compra caramelos.
Lo encuentra una muchacha y compra un vestido.
Lo encuentra un loco y compra el cielo.
Lo encuentra un sabio y lo devuelve a la muerte.


Hai-Ku

Remolino de viento. Allí donde a veces estaba tu cuerpo.
Te fuiste en el viento. Te convertiste en hoja. Nube. Pájaro.
Y yo en un cazador que ha perdido el camino.


La palabra Puerta

En cuanto escribí el poema
la palabra puerta
se abrió chirriando
y el viento entró en la casa.


Jorge Luis Borges en la calle Panepistimíu

Sobreviviente de tu muerte
tanteando un sofocante sol ático
remontas lentamente la calle Panepistimíu con tu fino
y polvoriento bastón de Chesterton.

Ciego Borges.
Famoso.
Tu voz me refresca los huesos.
En el fondo eres griego.
La luz se ha posado sobre tus hombros.
Detrás
de tus oscuras membranas distingues
la embriagadora sombra de Solomós.
Homero te sigue en un taxi negro.
Desvelado.
Sin peinar.
Apagando un cigarrillo tras otro.
Recoge la moneda
que cae cada tanto
de tus dientes brillantes.


En Poesía griega moderna.
Selección, traducción directa del griego,
prólogo y notas: Horacio Castillo.
Buenos Aires, Editorial Vinciguerra, 1997