sábado, 7 de julio de 2012

ENRIQUE MOLINA





Adiós

Un día más, sólo un minuto más, para estar vivo
y despedirme de cuanto amé.
Para decir adiós a las cosas que vi y toqué mientras moría
desde el instante mismo en que nací.
Y vino el niño con el premio que sacó en el colegio por su
sabiduría,
y el ala de la gaviota golpeando en lo infinito con su vuelo,
vino la cabellera derramada y el rostro de la misteriosa
mujer que estuvo a mi lado, en el lecho, sin que yo lo supiera,
y el río con su lenta corriente musculosa
a través de cada mueble, cada objeto y cada gesto
de quien me ve parir, ¡oh Dios mío!

Un instante más aún en el suelo que pisé,
en el aire de mi respiración
sofocada por el amor, en los vestigios de la pasión,
con cuanto -mosca o sol- me deslumbró en este extraño
planeta, donde perduré año tras año, presintiendo
este límite de espumas, este revuelto torbellino
de la despedida, yo, que tanto fui deslumbrado
por centelleante atracción de la tierra,
por cuanto fue caricia o solamente un espejismo del mundo
es mi destino.

Así, pues, despidiéndome de los caballos, de la canoa,
los pájaros, el gato y sus costumbres. Déjame
una vez más mirar las flores y la lluvia. Es éste
el trágico instante en que uno descubre
el delirio misterioso de las cosas, sus raíces secretas,
el instante supremo de decir adiós.
a cuanto se adoró en esta vida.


Enrique Molina (Buenos Aires 1910-1996). Poeta argentino.


ENRIQUE MOLINA






Poema 3


La mujer de los pechos oscilantes
deja posar sobre ellos
a las mariposas,
al temblor de las hojas en la brisa,
al aullido del gato nocturno.
Sus dientes destilan un licor muy dulce,
se producen también circunstancias incitadoras de
fantasías
y hay más descripciones.
¿Qué se ha visto?
Madonas inasibles yacentes en pantanos perfumados,
sinfonías de lo profundo del ser en los más hondos
soles corporales,
vestigios de la dicha
cuya llama se irisa en la médula,
un clamoren la concavidad desolada del día.

Ella cubre sus muslos y sus brazos
con jaleas salvajes,
aceite de palmera sobre la arena suave,
a sus espaldas el insondable paisaje del océano,
vendedora de choclos calientes y jugo de ananá,
invoca la endemoniada dicha de vivir en un país de
la ribera de las moscas.
Frutas agujereadas, amores inhóspitos, deserciones,
pasajeros que esperan en vano que el tren se
detenga
mientras corre sin fin a través de los campos
polvorientos.

EDUARDO MILEO


Eduardo Mileo



Noche oscura del alma
(Hieronymus Bosch, 1450-1516)

Voy a romper el hechizo
que me separa como un vidrio
de mis ojos.
No  es necesario ver.
Pero yo veo
en las astillas la infancia castigada,
los ojos de un caballo
que murió de no andar.
Érase una vez
y ya no es nada:
                               reliquias
en un cofre encerradas para siempre.
Pero yo continúo
como un ángel en sus cuitas con Dios
con el amor que llamo Dios
y está dormido.

He recibido un insulto:
                                         analfabeto.
Así han querido pagarme mis cabras.
Pero yo estoy aquí
con mi diluvio
y mis encarnizadas actrices
y mis duelos.
No consagro mis ojos a las brasas.
Y no me aparto de ellas.
Temo al sueño liviano.
Al silencio
que se arropa conmigo cuando duermo.
No es necesario ser así.
Tener razón.
Mentir
para que no se juzgue a la verdad.
Pero vivimos a tientas:
un instante y nos vamos.
Yo desearía un poco más.

Hace frío en este cuarto.
La chimenea huele a polvo viejo.
Entre los libros del anticuario hay una hendija de luz.
Ya ni el temor
es mi enemigo.


Fiesta
(Peter Brueguel, 1525-1569)

Hoy mataron un puerco.
Trozaron
la carne involuntaria
entre risas
y festejados insultos.
Esos hombres poseen
una felicidad muscular.
Y son harto expresivos
en la sangre tintos.
Una mujer ha llegado
con víveres
hasta la prieta cabaña
donde ya acicalados
la esperan entre aplausos.
La mujer sonríe.
Deja
los amorosos recados
sobre la mesa
y se marcha segura
meneándose
para esquivar la inquietud de los ojos.
Los hombres han sabido trabajar
y reciben la comida
con beneplácito.
Todos a un tiempo hablan
se chacotean disputando
las deseadas porciones.
Sus pesados
aunque ágiles brazos
manejan
con destreza el cuchillo.
Corre la vida por las gargantas:
la sangre amada del Señor.


Sombras de pájaros
(Vincent van Gogh, 1853-1890)

Enfermé
por no poder seguir mi movimiento.
Mi madre me miró con la piedad
de sus ojos hechos para el fuego.
Aquí estoy tranquilo.
Pienso en los jardines
que ella cuidaba,
en sus sábanas que huelen a sol.
Hacen así las lavanderas
y lo que queda se lo lleva el río.

Recibo cartas,
alguna bebida que me traen
las enfermeras piadosas.
Bebo viendo a mi madre
leer tras la ventana.
Afuera hace frío y pinto soles.
Las lavanderas lavan
una luna que cayó en el río.

Mi madre me dio un hermano:
mi sombra necesaria.
Temer y amar es mi destino.
Ordeno mis tijeras
en la mesa de luz
como sombras de pájaros.

Partiré.
Pero tendré que llegar a la partida.
El cielo es un océano con ojos.


Los ojos de la pasión
(Joseph Turner, 1775-1851)

Vuelo sobre vientos.
Soy de una libertad tangible.
Me parió una tormenta
y me destruye como a un barco.
Soy macizo en el mar
como la niebla:
hendido
por el humano rayo de la luz.
Pasión:
cuántos ojos se apagan en tu nombre.

Siento envidia de esa planta
que lleva
sus hojas al calor del sol.
Indiferente a la vida
que a su lado crece
                          crece
en su propia vida.
Pinto el mar porque tengo
nostalgia de la tierra.

Me parió una tormenta y me destruye
como a un barco.


Mutilaciones
(Frida Kahlo, 1907-1954)

Oh, Paraíso.
Pesadilla de la vigilia.
No soy yo quien te invoca
sino las tímidas
criaturas del placer.
Una boca de pez
en un cuerpo de acróbata.
¿Eso eres?
¿Quién soy?
Madera navegante
podrida por la sal.

Trenzan unas niñas
sus bucles de crepúsculo.
Sus cuerpos apenas
desnudos por la sombra,
dormidos
en su reciente despertar.

Estamos excluidos,
sueño mío. Lo cercano no puede
rozarse con un dedo.

Mi destino es hablar para la fruta.
Pero siento que el agua
se estanca dentro mío.
El aire.
La sangre.

Oh, sueño mío,
resiste.


Aullidos
(Edvard Munch, 1863-1944)

Del otro lado de la calle
se escuchan todavía
los gritos.
Una sirena
le pone música
a la distancia.

Casi todos
los días
lo mismo:
el silencio no para
de sonar.

Pero esos gritos
hoy
y la sirena,
el estilete entrando en la garganta.

No es universo
todavía
mi angustia.
Pero siento ya el campo
sembrado.

                               De Poemas de pintores (inédito)


Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953)

J.R.WILCOCK





Y vete, eres demasiado enamorable!

Y vete, eres demasiado enamorable!
Eres demasiada seda para este plástico roto,
demasiadas esmeraldas, hebillas con jabalíes,
y cuando al pestañear te acaricias la mirada
yo Ravenna y Pisa en un asiento
no sé de dónde comenzar a admirarlas,
ni sé conducir con un Tiziano al lado
que de reojo y lejos entre arbolitos
muestra como un secreto un agua azul
pero de un azul que no es más que una idea,
la idea del fondo que está más allá del fondo
de un laberinto como tú de belleza,
que del marfil te lleva a las perlas
y de las perlas a la espuma del mar
y de la espuma... ¡Baja de este auto
eres demasiado enteramente cautivante!


E vattene, sei troppo innamorevole!:

E vattene, sei troppo innamorevole!
Sei troppa seta per questa plastica rotta,
troppi smeraldi, fibbie con cinghiali,
e quando ti carezzi lo sguardo con le ciglia
io Ravenna e Pisa su un sedile
non so da dove cominciare a ammirarle,
né so guidare con un Tiziano accanto
che di sbieco e lontano tra alberelli
mostra come un segreto un'acqua azzurra
ma di un azzurro che non è che un'idea,
l'idea del fondo che sta di là del fondo
di un labirinto come te di bellezza,
che dall'avorio ti porta alle perle
e dalle perle alla schiuma del mare
e dalla schiuma... Scendi da questa macchina,
sei troppo interamente seducente!



Me rindo, soy tuyo, puedes valuarme

Me rindo, soy tuyo, puedes valuarme
y venderme en el mercado en un canasto,
si quieres, de todas formas de la cesta
volveré a ti como un perrito
a hacerme vender de nuevo, pintado
a rayas o a cuadros, una cosa es segura,
este perro no cambia más de amo.
¿Cómo es que yo que gozaba poseyendo
gozo ahora siendo poseído?
¡Patas arriba, perro, panza al aire
cola movida en tu paraíso!
¡Tu divinidad ha dicho tu nombre
y su voz te ha alcanzado la médula!
Ladra, corre, baila: ¡que victoria
total esta rendición incondicional!



Mi arrendo, sono tuo, puoi valutarmi:

Mi arrendo, sono tuo, puoi valutarmi
e vendermi al mercato in un canestro,
se vuoi, tutto sommato dalla cesta
io tornerò da te come un cagnetto
a farmi vendere di nuovo, verniciato
a strisce o a scacchi, una cosa è sicura,
questo cane non cambia più padrone.
Ma io che godevo a possedere
come è che godo a essere posseduto?
Giù sulla schiena, cane, pancia all'aria
scondinzola nel tuo paradiso!
La tua divinità ha detto il tuo nome
e la sua voce ti ha raggiunto il midollo!
Abbaia, corri, balla: che vittoria
totale questa resa incondizionata!



La fama, yo, nunca la he perseguido

La fama, yo, nunca la he perseguido
y ahora persigo a quien la lleva en la mano;
yo que las puertas de la riqueza siempre
vi cerradas, ahora las veo abiertas;
yo que parecía loco y melancólico
me descubro en cambio sabio y alegre. Oh, llama,
aluvión de jaspe y malaquita,
voz de jade de la Opera de Pequín,
paloma, isla errante, cataclismo,
amor que vuelves dulce a quien áspero era,
me has quitado el sueño, la cordura, ¿qué más quieres?



La fama, io, non l'ho mai inseguita:

La fama, io, non l'ho mai inseguita
e adesso inseguo chi la porta in mano;
io che le porte della ricchezza sempre
ho visto chiuse, ora le vedo aperte;
ç io che sembravo folle e malinconico
mi scopro invece saggio e ilare. O fiamma,
 alluvione di diaspro e malachite,
voce di giada dell'Opera di Pechino,
 colomba, isola errante, cataclisma,
 amore che fai dolce chi aspro era,
 mi hai tolto il sonno, il senno, che altro vuoi?



¡Oh no, estoy reducido a lo inefable!

¡Oh no, estoy reducido a lo inefable!
como Dante midiéndose con las luciérnagas
respiro lo indispensable para sobrevivir,
no como, tampoco duermo , estoy en un rincón
con la venda en los ojos para no ver
que no estás donde estoy o peor todavía
que estás y el espacio se ha disuelto,
volviéndose incandescente, radioactivo,
en fin ¡un agujero fundido de universo!
¿Puedes acaso vez atravesar como el neutrino
la tierra entera como si no ocurriera nada?
¿Puedes viajar por el borde de la galaxia
y volver más joven que antes?
¿Puedes, por ejemplo, rozarme con la mano
sin provocar una catástrofe cósmica?



Ah no, sono ridotto all'ineffabile!:

Ah no, sono ridotto all'ineffabile
 come Dante alle prese con le lucciòle,
respiro quel che basta per sopravvivere,
 non mangio, manco dormo, sto in un angolo
 con la benda sugli occhi per non vedere
 che non sei dove sono o peggio ancora
che ci sei e lo spazio si è disciolto,
 diventato rovente, radioattivo,
 insomma un buco fuso di universo!
 Puoi forse attraversare come il neutrino
tutta la terra come se niente fosse?
Puoi viaggiare per l'orlo della galassia
 e ritornare più giovane di prima?
Puoi, per esempio, sfiorarmi con la mano
senza causare una catastrofe cosmica?



No es dramático ser tu esclavo

No es dramático ser tu esclavo
o dependiente, o adorador a destajo,
sólo queda esperar tu capricho
y entretanto constatar la solemnidad
con que se desarrollan los fenómenos diurnos
y nocturnos, los tintes de las nubes,
la peculiar afabilidad de la gente,
la agilidad del aire y los movimientos,
las felices y frecuentes insolaciones,
la callada melodía que se eleva
de una ciudad que mira hacia el Gianicolo,
de donde siempre es posible que tu bajes
riendo en dirección al Tíber que te ama
porque siempre le estás pasando encima.
¿Y quién querría entonces vivir en otra parte,
dejar esta capital enjoyada
por tí, por tí y por ti en cada colina
y puente y ministerio y supermarket,
bajo un batir de alas transparentes
quién no querría llevar tus sandalias?



Non è drammatico essere il tuo schiavo:

Non è drammatico essere il tuo schiavo,
o dipendente, o adoratore a cottimo,
c'è solo da aspettare il tuo capriccio
e nel frattempo constatare la pompa
con cui si svolgono i fenomeni diurni
e notturni, le tinte delle nuvole,
la peculiare affabilità della gente,
l'agilità dell'aria e dei movimenti,
le felici e frequenti insolazioni,
la melodia tacita che si leva
da una città che guarda verso il Gianicolo,
da dove è sempre possibile che tu scenda
ridendo verso il Tevere che ti amaç
prechè gli stai sempre passando sopra.
E chi vorrebbe quindi vivere altrove,
lasciare questa capitale ingemmata
da te, da te e da te in ogni colle
e ponte e ministero e supermarket,
sotto un battito di ali trasparenti
chi non vorrebbe portare i tuoi sandali?


J.R. Wilcock  (argentina 1919-1978)

De: Italienisches Liederbuch  (34 poesías de amor)
Editorial Huesos de jibia

Traducción de Guillermo Piro

CONSTANTIN CAVAFIS




CUERPO, RECUERDA

Cuerpo, recuerda, no solo el ardor
con el cual fuiste amado;
no sólo los lechos sobre los cuales
te has acostado, sino esos deseos
que brillaban por ti en los ojos
y temblaban en los labios,
y un obstáculo fortuito
ha impedido que se cumplan...
Ahora que todo eso pertenece al pasado,
casi parece que te has abandonado a ellos...
Cuerpo, recuerda esos deseos
que por ti brillaban en los ojos
y temblaban en los labios.

                                        Traducción: Juan Carvajal