miércoles, 4 de julio de 2012

EUGENIA CABRAL





ASÍ ERA MI GENTE: VIOLENTÍSIMA.


Era un bocado sangriento, la ira,
violáceo y dulce.
Bastaba una señal
y comenzaban a devorar la rabia.
Todo era alimento,
picor venéreo,
sal y fragua,
hornalla y caldero.

Limé su filosofía
hasta volverla polvo de muebles heredados,
insecto que se deshace –entre el pulgar y el índice-
a la sola mención del tiempo.

Hundieron la cabeza entre los hombros
y nunca más fui de verdad amada.
Mis madres ya no me conocían.

Estuvimos solas.
Como perros atados.

ENRIQUE BUTTI


ENRIQUE BUTTI POR CATALINA BOCCARDO
















CAPERUCITA ROJA DESPIDE LOS DESPOJOS DEL LOBO FEROZ

                                                                  “Rerum annihilatio”
                                                                                           Hobbes

Nunca nunca me resignaré
Madre Lobo
al Paraíso Perdido de tu vientre
abuelita y yo
en tu seno generoso
Madre Lobo
te entregaste a
flores y mieles
para alimentarnos
la cofia y el camisón de abuelita
ya no los usabas por astucia
sino por felicidad
de encinto
tejías, te preparabas tisanas,
te hamacabas mirando el atardecer
te arrebujabas
junto al fuego.
Oh, tirano, quédate un poco quieto
te ordenábamos
abuelita y yo
entre risitas.
Abrazadas
hablábamos como siamesas.
Madre Lobo
que empollabas
la representación de nuestro mundo
fantasma de la oscuridad,
nuestra filosofía de la caverna.
Tirano, no creas a tus ojos
sino al doble seso
de tu estómago.
Dábamos pataditas,
te oíamos gruñir
dulcemente.
El lobo es la mujer
de las mujeres,
te complacía escucharnos
sentenciar.
Tirano,
lo despertábamos en medio de la noche.
¡Tirano!,
le tirábamos palabras
y él se adormecía al arrullo
de nuestro ronroneo.
Después, ya se sabe,
vino el estúpido leñador
mató a mamá lobo
y nos dejó otra vez
a la intemperie.
La primera palada
de tierra
que echaron sobre la fosa
entró en tu pecho
despanzurrado
Lobo Pachamama.
Abuelita ya no quiso vivir.
Yo voy por el mundo
sola como un perro
alejándome por los campos
para aullar a la luna
¿Lobo está?
escarbando en tu tumba
que está en todas partes.


Enrique Butti (1949) es periodista y autor de varios libros, entre 
ellos, El novio(novela, 2008) Cada casa, un mundo (novela de aventura)
La daga latente. 9 cuentos casi policiales (2006) y Caperucita Roja y 
otros (poesía, 2009).

ROMILIO RIBERO






CUANDO HABLO DE LAS HECHICERAS


Es más bello que el espiritista de la espuma, es más
            melancólico que ciudades sin fuego nimemoria donde
            yacen amantes del diluvio.
Es más certero que el sangriento hierro que entrelaza serpientes
           degolladas para hechizar a todos los testigos.
Es más cierto que estar sin las honras del viento entre amenazadoras
           estirpes de lso libros, entre las jerarquías de las mujeres-flores
           y las mujeres-lechos.
Es más exacto que hablar del agua conjurada que no vuelve del
           cielo por catorce veranos y que oye desprenderse en su
           ardoroso vientre los hijos de las lianas como los astros
           crueles del gemido.
Es más flagrante que confiarse a unos labios de las vegetaciones
           que retuercen el trópico con las aves carnívoras y los
           negros corales del perfume.

¡Mundos, mundos abiertos para mí, allá donde encontré las 
cabelleras de los inextinguibles príncipes del desierto!

Y todo igual al desolado aeda que gira desvestido de fragancias
           hasta que escuche cómo el viento de oro devora sus imperios!




Conozco conspiradores


Conozco conspiradores envueltos en desgracias
que entran y salen con plantas venenosas,
perseguidos por santos y diamantes, por soles y máscaras.
Se que están tramando la transfiguración de la víctima.
Que la quieren desprender de su envoltura de mayólicas.
y conducirla a la gran fiesta del dormitorio del sodomita.
Por eso salen y entran con la señora del patíbulo,
con sillas obscenas que hacen confidencias a los verdugos,
con sellos de testamentarias, con monos cantores
           y amorosas madres.
Yo los he visto un día y otro día, por semanas.
He tratado de conversar con ellos,
de preguntarles que si eso es simple o complicado,
los he seguido por los urinarios, por extraños pueblos de alfareros
y por viejas casonas habitadas por machos cabríos y por garzas.
los he aguardado en los saguanes y pasillos de las ciudades del rito
y en las plazas de los magos, disfrazado de lienzo o de anillo,
pero no he podido entrar en el misterio
de lo que desean de esa víctima.
He envejecido en carruajes retardados,
en desesperadas horas por ver abrirse el mar,
no he dormido por años ni en la penumbra ni en las arenas,
y a mi paso ladraban las tormentas y los espectros en
             jaulas sacrílegas.

Siempre me han rechazado.

De ellos he recibido, únicamente, insultos y mentiras,
falsos informes, promesas de condecoraciones
            y tesoros acumulados.
La víctima no sé quién es.
La hacen dormir en la hoguera y copula con ellos,
por lo que supongo debe ser una mujer.
Una mujer que de día espulga una golondrina
y que de noche descifra sus tatuajes.

Me han dicho que es la adivinadora y que debo hablar con ella.
que es necesario que hable con ella.


Romilio Ribero(Capilla del Monte, 1933-Córdoba, 1974). Poeta
y artista plástico. Posee una extensa y solvente obra poética.


ROMILIO RIBERO






Las mariposas


Y llegaron también las mariposas,
las que se cazan en las viejas crónicas;
las que siguen a las bestias por el cielo;
las que descienden a la hora de la memoria como dioses del
            brumoso terror,
las que hacen abandonar las barcas; las que olvidan ciertos
            aniversarios;
las que ayudan a descifrar los libros de los príncipes del estío.
De los vientos en su otra raza; de los mensajeros con sus cifras
           de flores.

Y no hay sol capaz de quemarlas,
y no hay desierto que les anuncie lluvias ni murciélagos que les
            persigan sus alas;
y bajan a este reino, aquí, donde no hay sacerdotes; donde no hay
            éxodos, donde no hay hechiceras;
y bajan a este reino, donde tan sólo están los caballos, los que
            herrados de flores van hacia el alba; los que frecuentan
            las lluvias;
los que ofrecen la grasa para el pan y el cuero para el viento.
y bajan a este reino de cenizas, donde estaban los bosques,
a este reino de aguas donde estaba el desierto,
a este reino de música, donde estábamos sordos.

Y no hay mano capaz de espantarlas.
Y no hay otoño capaz de envolverlas con hojas y quemarlas como
            maíz amarillo.

Y llegaran también las mariposas.
Los muertos apelan a los negros osarios; los músicos a sus
            flautas de raíces,
los niños a la primera lunación con arañas.
Y estaban sordos con la música;
y andaban sobre lagos del desierto, cazando víboras de piedra;
y cortaban los árboles que eran guerreros de cenizas celestes.

Y llegaron también las mariposas.
Helas aquí, sobre estos vientos, helas aquí entre los pastores,
           helas aquí.



Poema


Es la medianoche de los oratorios.
Escucho tu rezo
y cuando despiertan las carpinterías con sus fragancias de salvia,
ruda macho salvaje,
busco tus labios de plegarias,
desenvuelvo este cuerpo de la seda del verano
y me acerco a la calidez de tus piernas, a a sombra
           del carromato de la adivina.

despierto entonces el paraíso de la infancia
con sus habitaciones resplandecientes de espesuras mágicas,
con otros muebles de santidad aullando
y las demenciales madres con sus risas de posesas.

Y busco tu cuerpo diabólicamente casto
y tu mirada de inocente violadora de la aurora.

Cuando abandono este pueblo de tempestad,
seguida por los rebaños, recuérdame,
soy el mismo que transforma la sombra en un racimo del
               verano nuevo,
el que bebió en tu lecho la maldad,
acariciado por las hechiceras del instinto.


RR(Capilla del Monte, 1933-Córdoba,1974). Poeta y pintor autodidacta. Su
obra, con influencia del realismo mágico o fantástico, ha ganado relevancia
por su elevada calidad estética. Su poesía comenzó a rescatarse y redescubrise 
en los 90, gracias al tesón de su compañera Susana Sumer y a la apuesta 
editorial Alción, que ha asumido la publicación paulatina de su obra completa. 
"Las mujeres, las magias", "Imago mundi" y "Familiares y sortilegios" son 
algunos de los títulos ya editados.
Publicaciones: El tema del deslindado (1961), Libro de bodas, plantas y 
amuletos (1963) y Libro de los misterios (1993).

ROMILIO RIBERO





Yo, habitante del cielo


Hay en lo cruel del viento un infierno o sepulcro que
convoca mi nombre.

Por eso vuelvo hacia el antiguo día de mi sal, con mi
vientre cubierto por fosfóreas i antiguas
amapolas.

Qué corazón me llama a comprender la vida que dejé
en la ciudades, aventando su ramo, su sed, su belleza
de desdichada rosa.

Sé, que no hay campamento, ni plaza, ni estatua que no
tenga mi nombre.

Acaso no tenía una mano celeste de tanto cortar cielo?
Un rostro de testigo del otoño, cuando resplandecían
los viñedos, los bueyes, los jacintos,
una cierta nostalgia, un trémulo perfume del amor
un cuerpo de mujer sobre el cual giraban los veranos
del mundo?
Dios me habite de máscaras de piedad,
pueble de flores los rostros ayer olvidados
y me haga regresar hacia mi lejanía de esplendor y ceniza.

Inscriba mi nombre a través de derruidas ciudades,
de pampas sepultadas, de solitarias puertas,
habla con los seres guardados en el árbol,
remonten la memoria como el agua remota de los climas
del mundo,
batiendo inmensos círculos,
que es cosa de sufrir estar cantando, que es cosa de
mi raza estar muriendo.

Pero tarde vuelvo a la musgosa tierra del sagrario.

Ya ni se alzan coronas de los ríos ni el silbador del sur
pasa con los muchachos,
ni se cazan luciérnagas ni se habla de los peces
que pusieron su luto en el diluvio,
ni saben que los seres que prodigan su voz en soledad
aún tiemblan en hondísimas tierras y en dulcísimos cielos.

Tengo en las líneas de mi mano escrito que volveré
cantando.

Dios me lleve al olvido de esa tierra que sostuvo mi casa,
oh la heredad que crece en el recuerdo, con sus cesadas
muertes, sus niños, sus árboles, sus padres y sus flores.

Y permanece en un rincón del mundo como un sueño
hacinado
con sus lluvias, troperos, trigales, arenales y jubilosas
conmemoraciones.

Que desafió las sordas, confundidas primaveras
con sonidos de fúnebres desgracias, con adioses, con
manos enlutadas que cerraron sus puertas para
siempre.

Ya no puedo volver, máscara o hueco de desdicha.

Por eso estoy quemándome en cautivas ciudades de
túneles sin ángeles.