miércoles, 27 de junio de 2012

PEDRO DONANGELO





Como Chéjov

minutos antes del canto del zorzal
o de la alarma del despertador,
empieza a lamer mi cara.
El péndulo vivace del rabo
expresa la urgencia
de visitar el árbol y las mismas baldosas,
pero, especialmente
reconocer la marca
de su propia vida indiferenciada
y aunque nunca leyó a Chéjov
sigue el consejo sobre la escritura
en cuanto a su esencia: oler
como la primera vez
a diferencia del amigo que despierta,
que rastrea la pista del error existencial,
entre las brisas y las tormentas
de los recuerdos

                                         (En Fin del episodio)


El ascenso

El calor te calcina
aún bajo las arcadas de Alem,
pero lo irrefutable
lo arrasa la ventisca que transmuta
el puesto de diarios
en una carpa, henchida y comprimida
como el corazón breve
de despilfarro de emociones y ruina.
Qué inoportuna imagen a punto de iniciar el ascenso
hasta la esquina de 25 de Mayo.
Inspiro profundamente ante lo ineludible
en la vida de cualquiera:
un plano inclinado
o padecer ocasionalmente
rinitis hace unas semanas. A mitad de la escalada,
disimulo mi agotamiento observando por unos segundos
la fachada del hotel Jousten, legionarios
en relieve.
Faltan unos pasos para alcanzar la esquina
y una conclusión:
la misma cumbre tantas veces conquistada
sin goce ni gloria.
                                                         

PD(Buenos Aires, 1949). Fue coordinador del Taller Literario
Mario J De Lellis. Participó en talleres de investigación creativa
(Taller de escritura de Alberto Mediza y Grafein).
Publicó en revistas literarias. Dossier de la revista Periscopio “La
nueva poesía rioplatense”. Poesía argentina 1983 (Ed. de Belgrano).
Participó en la revista Mascaró. Seleccionado por la editorial Abaco
de España para integrar una antología.




SANDRA TORO




Latrodectus mactans


 
Pinzar el extremo del hilo
con la garra.
Y tirar.

Así desmadejamos,
Penélope,
noche a noche
el camino a Ítaca.

Así vos
yo
nacidas de la misma
casta: tejedoras,
embaucamos al tiempo.

Arañas
de vientre condenado
donde a fuego la marca
del reloj.

Seda vertida
del sexo mudo
para trazar
(mandala
o laberinto)
el lecho nupcial
que nos abrace al consorte.

Túmulo
de ese eterno retorno.


I

No es sangre lo que riega mi músculo estos días
en que nada reclama la carne más que la tierra.
No sé gritar. El labio seco se tuerce como diciendo

Si entra por esa puerta
seguro no es agua lo que me dará de beber.
Su hueso emana un vapor tóxico. Un humo azul
quita el aliento.

Tan débil como ese caracol
sólo que mi fragilidad
no se ampara en belleza alguna.

Al menos si la luna saliera sería mi amiga
su blancura me lamería el rostro
su negra toga cedería los pezones ocultos
para que mamase su cachorra.

Afuera nadie reconoce mi nombre.
Lo prometo
cada vez haré menos ruido.

Soy un tubérculo.
Aquí y allá mi piel cruje y se rompe. Florece
en delicados filamentos. Anzuelos diminutos
me adhieren a este rincón de sombra.

Esto es a lo que llaman echar raíces.

                        
  ...

Como si los zapatos siempre caminaran hasta la misma calle como un papel abollado que el viento insiste en meter en el garage como senderos que confluyen en la fuente de una plaza como bolitas de mercurio girando en un frasco como un colchón que se gastó como las leyes incuestionables de la física como la lluvia qu ...e se descuelga de las tejas y gota a gota por años cava su tumba en el jardín

                         
 ...


BUZIOS


El pai arroja los buzios
sobre un mantelito de tafeta.

¿ El azar conduce la mano
determinando la trayectoria
de cada caracol?

¿O la Entidad
sobornada con un puñado de pochoclos
dispone de ellos
como el Capitán Howdy de la ouija?

¿O es el empeño subliminal
del consultante
el que conduce la mano el pay el caracol
en la inocencia de esperar que tengan
algún sentido oculto para comunicarle?

                          
  ...


De los labios dudosos y por
demás pintados de mi abuela
supe de los primeros en llegar:
gitana de las cuevas ella.
El, contrabandista.
Rapto por medio
y un barquito a Brasil.

Después no sé por qué Morón,
el almacén. Jabón para lavar
el karma de esta familia venida

a convertir en polvo todo lo que flota.





ANÍBAL CRISTOBO


Mi foto


PSIQUIÁTRICAS (INÉDITO, 2009)


1.
Me hago acordar a un tipo que no soporto, a uno
que conocí en Estambul durante la transmisión de un despegue
espacial, y a uno
que podía interferir las frecuencias de los murciélagos, especialmente
cuando estaba dormido
y se ahogaba. Hasta ahora
nadie habia pensado en relacionarlos; los tres
se me parecen, dependiendo del día
y la medicación. A veces alguien dice -por
ejemplo- "eh... me dejás tu chaqueta?", o "eh... me gusta
tu chaqueta; me la dejás?" y no estoy seguro
si es uno de ellos tres, o soy yo; o es
otra persona, que nos habla desde un sitio cercano,
pero que no se ve.


2.
A veces me hago acordar a un tipo que ahora no se ve:
uno que más bien iba en el asiento trasero
de un coche, junto con otros dos, que no se pueden ver, y que van
adelante. De pronto
el coche gira, y se pierde de vista. Dice el conductor: "no antes
de que hayamos desmantelado completamente el campamento."
Y dice el acompañante: "todo eso sería mucho más fácil
si pudieramos avanzar paralelos al límite del tiempo", quiero
decir, "al límite del distrito". El de atrás
sigue sin decir nada; se queda mirando las tres chaquetas.


3.
Después de atravesar el límite del distrito, la idea de desmantelar
el campamento comienza a angustiarlo. Dice: "Ustedes me conocen?". Sí.
Dice: "De dónde me conocen?". De aquí, del asiento trasero. Dice:
"Pero si no se puede ver; cómo es que me conocen?". Desde el otro
distrito, cuando se podía ver. Dice: "Claro que
me conocen." Y después me mira, y me pide que le deje mi chaqueta.


4.
Y digo yo: ¿para qué querés mi chaqueta
si no se puede ver? Digo yo: ¿No pensás que ya nos parecemos
bastante
como para que encima me pidas mi chaqueta? Digo yo: ¿No me estarás confundiendo
con alguna otra persona que no se puede ver? No sé, digo yo.


5.
Lo que se puede ver:
una mujer filipina
pasa en camisón, despacio,
frente al ventanal -como si sucediera
en segundo plano
y la acción principal permaneciera ausente.


6.
Una mujer filipina
vistiendo un camisón blanco

se parece al viejo de gafas negras,
sentado en el sofá
en que ninguno de ellos me conoce; y puedo estar mirándolos
un rato largo
sin que me hagan acordar a mí.


7.
Entre las cosas que más me angustiaban al
llegar, estaba Homer Simpson; y después O.J.
Simpson, y luego la relación
que podía haber entre ellos. Esa relación
podría haber sido una preocupación mayor, porque incluía
las dos cosas que más me inquietaban; sin embargo
una lógica, un vínculo entre dos elementos
es algo siempre menos perturbador
que lo que se establece entre un elemento
y él mismo. De la lista que me pidieron que componga,
el ítem 41 era el miedo de enfermarme
y tener que recurrir a la hipocresía para ser ayudado; el 39
el programa conmemorativo del aniversario de la Unión
Soviética; el 7, el vértigo de destrucción
frente a todo
lo que fuera más débil que yo mismo; el 4
el temor a ser confundido con otro
y nunca darme cuenta.


8.
En los televisores del Kimçla
la maniobra del acople espacial parece repetirse infinitamente
cada vez con más detenimiento
y con más precisión. La mayoría de los que están allí
aplauden, y cantan
hasta confundirse en un abrazo. Parece
como si hubieran desmantelado el campamento
con éxito, absolutamente en primer plano.
Uno de ellos
me pide que intente levantarme, permanecer de pie. A mi lado
alguien que se parece mucho
a mí, me dice:
"cada vez que te despertabas, me preguntabas cómo
me había enterado"; y después no se ve.


9.
De pronto una interferencia
en la frecuencia de transmisión de los murciélagos
me hace pensar especialmente que duermo
y que me estoy ahogando.


10.
En segundo plano, muy lentamente
la mujer filipina
ha llegado hasta la sala de fumadores.


11.
Sentado en el asiento trasero de un coche
el camarada Kimçla
discute los lineamientos del programa conmemorativo
del aniversario de la Unión
Soviética: “Y digo yo: ¿alguno de ustedes
tiene un cigarrillo? ¿Alguno
me podría dejar la chaqueta?” El coche gira,
y se pierde de vista. "Antes de más nada,
debemos dejar en claro nuestra posición
respecto a la ampliación de los perímetros." El coche
sigue sin verse; pero de todos modos
se plantean interrogantes; y éstos
dan lugar a soluciones posibles.


12.
Durante todo el interrogatorio a O. J.
Simpson
el conductor
nos recordó que no estaban permitidos los encendedores:
podríamos permanecer
fuera del perímetro del campamento, siempre que no
se viera. “Si consiguen suceder en segundo plano, sin
parecerse a nadie, y dan lugar a soluciones posibles.”


13.
Cuando el coche -completamente fuera
de los límites del distrito- se detiene

una multitud aplaude, y canta

se confunde en un abrazo; se arroja
sobre él

hasta que no se ve más nada
en primer plano
una mancha negra
se parece a mí; a despertarme ahogado.-





MARIO ARTECA




OTRA VUELTA A CASA

De noche, a través de los vidrios
de la puerta asoma la luz
del antiguo oeste.

La luz de aquella época;

una fachada inconclusa
rompe el frente de una vieja casa,
mientras un auto -De Soto, 1940-
parecía dejar de rodar. Se deslizaba
en slalom por la nieve, en su pereza.
Y hacían patito los insectos en el rocío
cierto tiempo inmóvil.

Nubes y nubes
de anillos redondos
cubiertas
por los techos:
fue una decepción
que se levantara a orinar.

Ahora otro coche pasa raudo
y de pronto
su novio ante mí, una cinta
sin control que embiste la bobina,
su aliento es un chiste a perpetuidad.

Y no ofreció la boca
sino la mejilla (lo ordinario
en estos casos).

Esa luz en calles que se implican
detrás de las persianas, regresan
a oler la forma en que esos papeles
alcanzan por fin la combustión.

Veinticuatro horas
-un ambiente más propicio-
e idénticas pruebas de fuego.


ZENTRALPARK

Más bien parecían de vidrio,
bulbos que surgían redondos
y extraños, revolviendo el agua.
Las mujeres estaban pesadas.
No eran con todo la generosidad.
Sólo un estanque entre ellas y ellas.

Vencida ahora la repugnancia
se abre sin corola el paladar,
igual que cualquier luz limpiando
el aire en las flores. Y huyen
hacia atrás -¿dónde, si no?-
insectos a veces ordinarios.
Esa luz me indicaba en qué sitio
apoyar los pies al regreso.

De pronto todo oscureció,
en eclipse.
Tuve que hacerlo, y miré:
la perturbación se deshacía
en innumerables carriles,
volvía hacia mí por un canal
europeo de invierno
y mucho lodo entre las suelas.

Hasta que un sonido me hizo levantar la vista.
Estaban aún allí, paradas
en el césped fresco, como árboles.


                                      (Bestiario búlgaro, Vox, 2004)


MA(La Plata, Argentina, 1960). Periodista.Publicó: "Guatambú", 
"La impresión de un folleto", Bestiario búlgaro". En antologías: 
"Jardim de Camaleoes" (San Pablo, Brasil); "Actual Triantología" 
(Homúnculus, Lima)"Naranjos de fascinante música" (Libros de 
la talita dorada, City Bell) y "Pulir huesos" (Galaxia Gutenberg/Cír
culo de Lectores, Barcelona). La editorial VOX su libro "Cinco por 
uno". En 2009, la editorial mexicana Bonobos publicó "Géminis" 

la chilena La Calabaza del Diablo, "Nuevas impresiones".