jueves, 14 de junio de 2012

J.C.BUSTRIAZO ORTÍZ




Primera Palabra


Y aquí estoy yo, pensoso y descendiente,
junto a esta luz meralda que se mece,
el juan azul, el carlos marilloso,
espiando aquí, dentrocullá, qué tonto.
Quién me dirá qué-buscas-en-lo-huyente?-,
la-cepa-o-ya-la-borra-de-tu-gente?
Aquí estoy yo, racimo alabancioso.
Fantasmas más, fantasmas menos, duermen.
Tercera Palabra
Dónde errarás, Antonio tan Bustriazo?
Dónde, fatal espectro, Comisario
de Territorios Nacionales? Calmo,
te pienso calmo en tu gran paz, callado,
tu gesto así, de labios apretados.
Y Juan Bautista y su caballodiablo?
Lo buscarás?, se buscarán airados?
Dónde errarás, Miguel Antonio? Parco,
rápido hablar, tu fuerza eran tus manos.
Tu sombra vi, tu bulto oscuronado
en tu momento de morir Bustriazo,
tu nube ya, tu forma de apagado.
Te dejo aquí, errante y capturado
gema o carbón, o flauta o espantajo.
Décima Primera Palabra
Lasqa qarnaL, ardiente peladura
del qorazón, guiñapo de la luna
en menstruacióN, pellejo, arranqadura,
sangrienta faZ, manzana gemebunda,
desgarración, piltrafa sin ventura.
No eches verdoR insano ni no luzqas
qon tu angurriento amoR, ni des ninguna
qría infeliZ al monstruo de esta uva
Décima Quinta Palabra
Antesta vela corta que me queda,
flaca energía de la luz inicua,
esta palabra posterior, postrera,
por áhora u´hoy entresta luna indina
de húmedo vidrio, de quincallería
guachenta y gris. Esta palabra hueca.
Décima Sexta Palabra
Adiós, adiós. Hasta mañana, lengua,
lueguito o no, luegura si me llega,
levántar me, nacerme de la huesa,
la sabanura, almohada, estotra greda
de la que subo taza, vaso o luenga
jarra de Juan. Hasta mañana, lengua!
(Ellos ya están cantando: “cuchillocóoooooo!...)
Décima Séptima Palabra
Renqueante voy bajo esta luz, confuso,
a tu fulgor, ay vino. Yo me acuso
de ir a robarte donde un dios te puso
en el mesón sabido. Yo, que iluso
ando en dolor violeta. Quién dispuso
que pase así? Perdón si yo te uso.
Es mi destino y el telar y el huso:
mi Tejedora Tinta, vino infuso.

                                    de Libro del Ghenpín (1977)

NÉSTOR PERLONGHER




CADÁVERES
                              A Flores

Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres

En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres

En las redes de los pescadores
En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres

En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres

En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres

Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres

Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al
espejuelo, en la
correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas
arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin
embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con
Todo
Sobretodo
Hay Cadáveres

En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la
menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el
despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un
saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas
pasadas como mejas muertas de las que
Hay Cadáveres

Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano:
en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente;
en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa
porque su novio ha
….........................!
Hay Cadáveres

En ese golpe bajo, en la bajez
de esa mofleta, en el disfraz
ambiguo de ese buitre, la zeta de
esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad
Hay Cadáveres

Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las
campesinas
agasajan sus fiolos, en los
fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a
escondidas, con la bombacha llena; en la
humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de
los de
Hay Cadáveres

Parece remanido: en la manea
de esos gauchos, en el pelaje de
esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo
de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz
Hay Cadáveres

Ay, en el quejido de esa corista que vendía "estrellas federales"
Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos,
Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con
una botella de whisky "Russo" llena de vidrio en los breteles, en ésos,
tan delgados,
Hay Cadáveres

En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere
En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza
las uñas salitrosas, en las mismas
cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan
...indeciso..., que
clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y
en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza
que se derrumba, oui
Hay Cadáveres

Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa
¡bonita profesora!
Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo
de ese incienso;
Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón
atravesado por un aro, enagua, en
Ya
Hay Cadáveres

En eso que empuja
lo que se atraganta,
En eso que traga
lo que emputarra,
En eso que amputa
lo que empala,
En eso que ¡puta!
Hay Cadáveres

Ya no se puede sostener: el mango
de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos,
el rosario
de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava,
la corriente
que sujeta a los juncos el pichido – tin, tin... – del son-
ajero, en el gargajo que se esputa...
Hay Cadáveres

En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también
glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición
porque guarda una orla de caca; en el escupitajo
que se estampa como sobre en un pijo,
en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de
la hormiga,
Hay Cadáveres

En la conchita de las pendejas
En el pitín de un gladiador sureño, sueño
En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas
brechas, en el sudario del cliente
que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo,
en el polvo
Hay Cadáveres

En el desierto de los consultorios
En la polvareda de los divanes "inconcientes"
En lo incesante de ese trámite, de ese "proceso" en hospitales
donde el muerto circula, en los pasillos
donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios,
en los huecos
de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos
se travisten de ''hombre drapeado",
laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea)
un paladar, en tornos
Hay Cadáveres


En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de
esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese
bies que ciñe – algo demás – esos corpiños, en el azul Iunado del cabe-
llo, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el
reclinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños...
Hay Cadáveres

En esas circunstancias, cuando la madre se
lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la
hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que
va “creciente”, o
Hay Cadáveres

Ya no se puede enumerar: en la pequeña “riela” de ceniza
que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum…),o por
los haras, eh, harás de cuenta de que no
Hay Cadáveres

Cuando el caballo pisa
los embonchados pólderes,
empenachado se hunde
en los forrajes;
cuando la golondrina, tera tera,
vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola
como una sierpe “leche de cobra” se
disipa,
los miradores llegan todos a la siguiente
conclusión:
Hay Cadáveres

Cuando los extranjeros, como crápulas, ("se les ha volado la
papisa, y la manotean a dos cuerpos"), cómplices,
arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta,
y ella es devaluada!
Hay Cadáveres

Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano,
ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un
''palo borracho", la estirpe real de una azalea que ha florecido
roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje
la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo
contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y
Hay Cadáveres

Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el su-
ceso de su pica, más
atornilla esa clava, cuando "mecha"
en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza
chueca, cuando la va dándola vuelta
para que rase todos.. . los lunares, o
Sitios,
Hay Cadáveres

Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin...
acribilla, acrisola, ángeles miriados' de peces espadas, mirtas
acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del
dedo de un puntapié en las várices, torreja
de ubre, percal crispado, romo clít ...
Hay Cadáveres

En el país donde se yuga el molinero
En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado,
y donde todas las Ocupaciones tienen nombre….
En las regiones donde una piruja voltèa su zorrito de banlon,
la huelen desde lejos, desde antaño
Hay Cadáveres

En la provincia donde no se dice la verdad
En los locales donde no se cuenta una mentira
–Esto no sale de acá–
En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en
la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los
azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y
Esmeraldas,
Hay Cadáveres

Y se convierte inmediatamente en La Cautiva,
los caciques le hacen un enema,
le abren el c... para sacarle el chico,
el marido se queda con la nena,
pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada
de un camarín donde...
Hay Cadáveres

Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella
era una oveja hecha rabona, donde la perra
lo cagó, donde la puerca
dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos
almizclados, lo sedujo,
Hay Cadáveres

Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre
un bombachón de muñequera como en
un cáliz borboteante - los retazos
de argolla flotaban en la "Solución Humectante" (método agua por
agua),
ella se lo tenía que contar
Hay Cadáveres

El feto, criándose en un arroyuelo ratonil,
La abuela, afeitándose en un bols de lavandina,
La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento,
La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados
Hay Cadáveres

La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas
La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una "calada"
El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos
Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de
una Kombi,
Hay Cadáveres

La despeinada, cuyo rodete se ha raído
por culpa de tanto "rayito de sol", tanto "clarito";
La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo;
La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi;
La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse
para no ver lo que veía:
Hay Cadáveres

La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un
buen punto;
la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien
discreto que no mostrara nada
– y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase –;
la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse
táctilmente en los telares-y daba esa textura acompasada...
lila...
La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas
Hay Cadáveres

La que hace años que no ve una pija
La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña)
Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta
donde los
vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le
tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una
profesora…)
Hay Cadáveres

Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto
Contra toda lambida era chupar
Hay Cadáveres

Era: "No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan
cuenta"
O: "No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a
pecho"
Acaso: "No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta"
Aún: "Hoy asaltaron a una vaca"
"Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada
...y listo"
Hay Cadáveres

Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello
Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas
Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo, como
una corbata se avizora, pinche de plata, así
Hay Cadáveres

En el campo
En el campo
En la casa
En la caza
Ahí
Hay Cadáveres

En el decaer de esta escritura
En el borroneo de esas inscripciones
En el difuminar de estas leyendas
En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la liga,
En ese puño elástico,
Hay Cadáveres

Decir "en" no es una maravilla?
Una pretensión de centramiento?
Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward
muere al amanecer, y descompuesto de
El Túnel
Hay Cadáveres

Un área donde principales fosas?
Un loro donde aristas enjauladas?
Un pabellón de lolas pajareras?
Una pepa, trincada, en el cubismo
de superficie frívola...?

Hay Cadáveres

Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste
a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo
curzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los
carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso,
te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a
dedetener, Fernando? Imaginá…
Hay Cadáveres

Estamos hartas de esta reiteración, y llenas
de esta reiteración estamos.
Las damiselas italianas
pierden la tapita del Luis XV en La Boca!
Las ''modelos" –del partido polaco–
no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza!
Cholas baratas y envidiosas – cuya catinga no compite – en Quilmes!
Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda!
Barracas!
Hay Cadáveres

Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es
colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya, si callase!
La que bordona, arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace el género "volante"!
NI
Hay Cadáveres

Féretros alegóricos!
Sótanos metafóricos!
Pocillos metonímicos!
Ex-plícito !
Hay Cadáveres

Ejercicios
Campañas
Consorcios
Condominios
Contractus
Hay Cadáveres

Yermos o Luengos
Pozzis o Westerleys
Rouges o Sombras
Tablas o Pliegues
Hay Cadáveres

– Todo esto no viene así nomás
– Por qué no?
– No me digas que los vas a contar
– No te parece?
– Cuándo te recibiste?
– Militaba?
– Hay Cadáveres?

Saliste Sola
Con el Fresquito de la Noche
Cuando te Sorprendieron los Relámpagos
No Llevaste un Saquito
Y
Hay Cadáveres

Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres

Yo soy aquél que ayer nomás...
Ella es la que…
Veíase el arpa...
En alfombrada sala...
Villegas o
Hay Cadáveres

..............................................
..............................................
..............................................
..............................................

No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres.



LUIS O TEDESCO





EL HOMBRE DE SU CASA


UN ESPEJO EN LA SALA, UN ESPEJITO
detrás, en el pasiyo, en el sinfín
de cada puerta, hay espejo en el baño
y en la paré azul del dormitorio,

es multitú mi jeta propietaria.



SIEMPRE QUE PUEDO,
pero siempre en los lindes de mi casa,

cabulero como soy, reacio
a sacar los pies del plato,

me voy por las ramas,
me cuelgo del cencerro,
tiro para el rincón de los tomates,

siempre en los lindes de mi casa,

no tengo luz para perderme lejos.



PREFIERE QUEDARSE
prefiere no yamar, no ser yamado

prefiere extenderse y vigilar
los tramos adyacentes, la quietú
del paredón, el tendal, el patio,

un hombre tras el orden de la casa,

un hombre en su murmuyo y al acecho.


De "HABLAR MESTIZO en LÍRICA INDECISA" -Ediciones ACTIVO PUENTE2009



LA VOZ


Hay palabras  malheridas, rotas  por  el  dolor  y la
vejez, palabras  carcomidas, desoídas,  nunca  pro-
nunciadas, palabras humilladas, palabras que la ti-
niebla de la mente soporta  como altares cancerbe-
ros, palabras petrificadas  por  la  culpa castigando
la boca del estómago; hay  un pozo por ahí, un  au-
jero más y más  vaciado,  la  piecita fatal  de mi me-
lancolía,  refugio  de  voces  penitentes;  hay   odio
amontonado, subalterno,  el miedo  de la  voz aver-
gonzada; hay  también el  denuedo, la devoción, el
rigor  de  la  luz  profanadora, tu  risa  en mí, tu voz
de pronto en mí, resplandeciente.


                De "Lomas del mirador" - Lozada - 2006 


Luis O Tedesco(1941). Poeta argentino

ALEXIS COMAMALA




NO DEBE SER ESTE EL TÍTULO QUE RECORRA EL MAR DE LA MEMORIA

                                                   Desde el horror de sus bostezos son
                                                   los primeros asesinos de la ternura.
                                                                             Roque Dalton


TITULARES DEL DIARIO DE HOY: ¿QUE TIENE GANAS DE DECIR ÉL-YO QUE AGUARDA DETRÁS/ADENTRO DE ESTE CUERPO?



No debe ser este el título que recorra el mar de la memoria
entonces qué debe ser este canto, este grito, este vómito.


Recuerdo las imágenes de Malvinas por la televisión,
difusas ya, pero certeras.


Plomos cruzando el día y la noche.
Yo no tenía todavía tres años, las imágenes en ella,
no recuerdo si a color o blanco y negro
ella es la caja preferida de nuestros recuerdos.


Este es un poema, un intento de matar la inocencia,
lo que nos sucede cuando la conciencia nos llega.


25 de junio de 1978
Argentina gana el campeonato mundial de fútbol en casa.
Yo nazco un año después.
A mí no me gusta el fútbol.
Me gustaba pero ya no me gusta.
Simple, no me gusta.


No sé qué es lo que odio.


No es por ese aniversario, que el fútbol no me guste,
sino por los dos goles en contra
que metí en un mismo partido
con diferencia de veinte minutos entre uno y otro a los ocho años.
Jugábamos con camisetas Sazo naranjas,
igual que la Naranja mecánica.
Jugábamos en un descampado a dos cuadras de casa.


Creo que debo reconciliarme con el fútbol.


Casa es esto que nos contiene.
Casa está llena de periodistas.
Casa está llena de milicos.
Casa está llena de balas que dañan.
Casa es mi madre.
Casa es mi padre.
Casa es mi abuela Uti y mi abuelo albañil.
Casa es una casa para pocos.


Todas las casas fueron casas para pocos.

Casa es un lugar lleno de cuerpos sin nombre.
Casa está llena de jugadores.
Casa está llena de poetas muertos.
Casa está llena de revistas, libros y diarios quemados.
Casa está llena de silencios.

A mí me gusta el silencio, pero no el de mi casa.
Odio los gritos y prefiero la muerte digna.
Casa es un lugar para el olvido.
Afuera está el mar con sus consecuencias,
con lo que se olvida y se anida.
con los recuerdos inventados.
Para seguir debemos inventarnos recuerdos.
El corazón necesita
mentiras bien hechas que cambien este país.


Alfonsín es el padre de la patria.
Alfonsín es el padre del olvido.
Es diciembre de 1983.
Tendríamos que nombrar a otros
pero con este muerto alcanza de momento.


Olvidar por decreto no es bueno,
No es bueno olvidar el nombre de los que nacen y de los que mueren.
Este ha sido siempre un tiempo nuevo
donde la política es un sello de muerte.
Mi abuela miraba a Don Neustad y a Mister Grondona,
a los cuales yo odiaba por que no podía ver mi serie preferida.
Ya no sé, que es lo que prefiero.


Ahora los odio por otras cosas también.


Mi memoria es fotográfica,
tengo fotos de todos ustedes.
Tengo fotos no reveladas
de mis tíos muertos en el baño de su casa.
Ellos cayéndose, eso dice mi madre.
Y mi padre calla.
Mi madre habla pero calla.


No puede decir todo.
Por que todo seria una cortina negra de humo
tejida en la familia de mi padre
que nos dejaría a la intemperie.


Entonces
mi padre llorando
sentado en la escalera de mi casa
desde que sucedió lo que sucedió,
día tras día en busca de calmar lo que no se entiende..


La causa está abierta me dice mi prima hace poco.
Se dice que,
se dice que murieron,
se dice que

murieron asfixiados por el gas
despedido por una garrafa en el baño.


Mi prima estaba a metros sobre la cama
esperando a sus padres.
Ellos nunca salieron del baño.
¿Cuantos años le costó a mi prima salir de encima de la cama?
¿Cuántos años le costó vivir de otra manera?


Yo no puedo contarlo todo.


Esta es la casa de mis tíos aquí,
¿La ven?
fue volteada hoy para construir un edificio en barrio Pueyrredón.
La causa no fue cerrada.
Quedo en suspenso como un gas denso, toxico e inescrutable.


A mi padre le encantan los militares,
pide a veces cuando lee, escucha o ve noticias policiales
que vuelvan las oscuras golondrinas a su balcón.
Al balcón de la casa.
Al balcón de la patria.


Mi padre me enseño quien es Tosco,
él lo admira, “no choreaba” dice.
Mi padre me enseño quienes fueron los militares.
La memoria es selectiva, yo prefiero Tosco.


Hoy estoy mirando
la barranca de la vuelta de mi casa que ya no lo es.

Hoy estoy sentado
adentro del ex centro de detención clandestino D2.


Hoy miro esas villas
a la vuelta de mi casa que crecieron a mansalva desde el 76.

Hoy miro a la gente
que cuentan distintas historias en el ex D2.


Ergo, el cuerpo humano se compone de diez sistemas
tiene 206 huesos.
A algunos se los rompían con un palito, dijo a los huesos.
La memoria no ocupa lugar.


La mano consta de una palma ancha
y de cinco extremidades.
A algunos los ataban de allí por días.


La memoria de un hombre registra los movimientos del viento.
Si no tuviéramos el pulgar no podríamos agarrar las cosas por su tallo.
La memoria ocupa un lugar inmenso del tamaño de 800 dinosaurios puestos a cantar boleros.


El pasado es un bolero mal cantado.
A mi no me gustan los boleros.


Me gustan los ojos, los llamados globos oculares


que tienen la medida de 2.5 cm.


La memoria por momentos exagera.La belleza también es un bien público.
Los pechos de las mujeres, esos globos,
hoy están exagerados.


La muerte de los diez sistemas del cuerpo humano
hoy, en el mundo dependen de quienes tengan
más exagerado el sentido de las armas químicas por sobre el de la     ternura.


La memoria del pueblo es un arma cargada de futuro,
la poesía es un arma cargada de pasado.
La poesía es un trapo útil no sé muy bien para qué.
Yo pienso en mañana, que nunca se acaba.


La belleza también es un bien público.


Leido en la jornada Escena y MemoriaTeatro Real, Córdoba, marzo de 2010.