domingo, 10 de junio de 2012

ARNALDO CALVEYRA

















Descripción de un ángel


Despertada, la figura emerge del muro.
Impulso que ya es envión.

No demasiado alto, los pies trabados por un ladrillo, no terminan
de mostrarse, permiten adivinar la consistencia terrosa de los
vuelos.

Alas y muro, esa persistencia fugaz crepita ante mí y es una
víspera.

No ha de tardar la irrupción fascinante y decepcionante.

                                                                       (1961).



Paisajes para la caída de Ícaro


Un lomo de humo
de pampa;
una lezna rota;
un rincón de aguas
podridas.
Un zaguán que mira al charco;
ese charco;
Shakespeare
que no se distrajo nunca;
una boca abierta
en homenaje al llanto.
Un muro podrido
de palabras;
un baldío y cadáveres;
púas en el vilo
del hilo
de cometa.
En el pueblo
nos quedamos
hasta tarde
aguzando el oído.

                                                                    (1959)


A un aljibe visto en el campo


Las lluvias lo trajeron de no se sabe dónde,
y el pastizal lo mece ahora
entre los fierros
de la herradura para siempre suave.
Si se lo mira a lo hondo
es un patio lo que irradia,
pero es el agua
lo que le allega tiempo.
Se lo robó una lluvia
una mañana de tormenta,
pero no está cautivo,
puede mirarlo todo,
las víboras lo cuidan.

                                                               (1965)


(De "Estaciones en el día 25 de junio de 1966". En "Poesía reunida", 
Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2008.)

TOMAS TRANSTRÖMER




NOCTURNO

Por un pueblo conduzco de noche, las casas aparecen
En el resplandor de mis luces – ellos están despiertos, desean beber.
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora
Se visten ellos mismos en vida. La gente duerme:
Algunos pueden dormir en paz, otros con rostros tensos
Como si estuviesen estrenando para la eternidad
No se atreven a soltarse completos a pesar que sus sueños son pesados.
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.
Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque
Y los árboles los árboles en silencio entre ellos
Tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta la casa.
Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas
Y signos suben solos detrás de las pupilas
En la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño
un gran carta intenta colarse en vano.



TORMENTA

De pronto el viajero halla el viejo
gran roble, como un alce de piedra,
ancha copa en el cenizo fortín del
mar de septiembre.

Tormenta del norte. Tiempo de serbas
maduras. Despierto oye en la noche
las constelaciones estampadas
sobre el roble.



                           Trad. Omar Pérez Santiago

LILIANA LUKIN





          carta XVII


mi querida: una extraña a la otra
y más amor hay cuanto más cartas


(extraño el amor que nos tenemos cuando no estamos
ese cultivo del lugar del otro en la estimación)


una extraña soy         una mujer extraña
que extraña todo el tiempo           encontrar
caras que den felicidad


cuanto más cartas más motivo
para el amor y el secreto: escribir para inventar
motivos de amor      escribir para saber       escribir


(extraños que aprenden a tocar la cuerda del otro:
caras extrañas que dan felicidad)


una extraña soy que se desliza seriamente
por las aristas de la alegría de estar
y como más amor hay cuanto más cartas
escribamos       extrañemos     vayamos al encuentro
querida mía        y que nos dé felicidad




          carta XIX


mi querida: este hombre no tiene ganas
de hablar
¿ha renunciado al camino oblicuo
que lleva hacia mí
o ha renunciado simplemente a la palabra?


a la palabra        no se renuncia
así nomás:
en el camino quedan los mejores deseos


ah, cómo decirte: este hombre no quiere
hablar     pagar ese precio por el acto
(y yo resisto        como un combatiente derrotado
a esa falta de estrategias
a esa estrategia de viejos conocidos)


por la palabra doy la vida:
un buen juego de palabras es para mí
juego de manos      juego de villanos



y aunque este hombre me diga que no
sé que haré hablar al silencioso:
volverá por sus fueros a mí



          carta XX


mi querida: una es una mujer equívoca:
se equivoca y es ésa su falta ("estar en el lugar
equivocado es a veces una provocación inútil")



una es una mujer provocadora que insite
en la provocación: frases equívocas lugar equivocado
el hombre que no es en el lugar del que no ha sido


claro que es lo equívoco lo que seduce
el error la persistencia en la fragilidad
de confundirse
de dirección de parecer    de argucia
la persistencia en la seguridad



mi querida: una nunca es lo que parece o nunca
parece lo que es: ¿astucias? ¿provocación para que el otro
caiga en el error      la confusión      el pozo?
¿o falta de habilidad       distracción         inevitable gozo?



una es una mujer provocadora
que cuando menos se equivoca más equívoca parece
y si además está el hombre que es
en el lugar del que no era
la provocación no se perdona




Liliana Lukin es Licenciada en Letras de la U.B.A. y publicó AbracadabraMalasartesCortar por lo sanoCarne de Tesoro ; CartasConstrucción Comparativa; y Las preguntas.
Recibió la Beca del Fondo Nacional de las Artes.

CARLOS RICCARDO



I

Briznas de contraste, la doble perspectiva del camino: los pastos rápidos del amanecer, las somnolencias del claroscuro. Un contorno de viento repentino horada la encarnación. Superficies. Erosiones. Reminiscencias. Tan pronto el día aclara, aparecen despoblados (hombres y mujeres), a paso de nube: pequeñas cruces de madera en la banquina.

                                      De La orilla, Buenos Aires, tsé~tsé, 2000.


MIRADOR

I

se trata de nada en sí
-pero sucede
un tornasol- rosicler
piernas arriba

tal exceso de cielo
así la sombra de Dios

yo

espejo pasajero del agua
fuego turbio en el jardín

el tornado replicar
de una alucinación



CR(Argentina, 1956) es poeta, editor y traductor.

ROBERT LOWELL


Robert Lowell, sentado en una terraza, París, 1964 © Gisèle Freund


Desde1939


Nos perdimos la declaración de guerra,
en la luna de miel, en tren hacia el oeste;
en los revolucionarios treintas
fatigamos los Poemas de Auden, hasta que bajamos
la cabeza
de acuerdo al caminar
de lo anacrónico, confortable y mezquino...
Hoy de más cosas me pierdo,
mi equivocación es más consciente.
Veo otra muchacha leyendo el último libro de
Auden.
Debe ser muy moderna,
usa el pretérito para diseccionarlo.
Como Munich, él es ahora histórico
y quizá maduró
hasta amar la podre del capitalismo.
Vivimos todavía
entre el demonio de sus negligencias
que él quiso desdeñar
con la excentricidad malévola de la vejez.
En nuestro inconcluso y revolucionario presente
nada comienza y todo ha terminado.
El Diablo sobrevive a sus vacías esquelas
y se dirige, cojeando y maldiciente, a su demolición,
la pesadez moral más allá de balanzas,
vómito circular como manchas
de hierba amarillenta.
Inglaterra y Estados Unidos han durado
lo suficiente para temerle a su pasado,
los hábitos se aprietan como cera.
los alegres, los prósperos,
su ácida violencia.
Hace unos diez años
caballerosos negros africanos revisaron
su pequeño cementerio inglés y en la basura
sofocaron estatuas
de la Reina Victoria, de Kitchener, de mercenarios
de Belfast
tallados en jabón y por mandato desangrados hasta
la blancura.
Los apresan las cartas marcadas que norman su
salario—
que el infortunio soberano abandonen.
¿Se entusiasmaron demasiado como una gran actriz dedicada a probarse su vestuario?
¿Tal vez creyeron que ellos revivirían
de proseguir su espíritu?
Sentimos a la máquina huir de nuestras manos,
como si alguien más la condujera;
si vemos una luz al fin del túnel
es la luz de otro tren que se aproxima.

                                                           De: Day by Day , 1977

Traducción Carlos Monsiváis

Robert Lowell (1917, Boston / 1977, Nueva York, Estados Unidos)

JORGE SANTIAGO PEREDNIK






El ruiseñor de Onitsura


El ruiseñor del poema de Onitsura
parado en una rama
hace caca en vez de cantar.
Recuerda que la naturaleza y el arte
se persiguen y se cruzan, precisan uno del otro:
las deyecciones buscan el piso para completar su caída
el piso necesita de la caída para poblarse.
La naturaleza no es un arte escondido
es un escenario; su disfraz, no disfrazarse
pasivamente quiere mostrar
que el arte más que realidad es elección:
el vuelo de las aves asumiendo que el poniente
es un lugar de reposo lleva a la máxima actividad
la insistencia del que talla
convencido que sin él el horror se desencadenaría
hace de sus esquirlas piedras preciosas.

El horror se disuelve en la risa
el cansancio de la risa devuelve el horror
Ella la mujer que no puedo amar
pasa bajo la rama leyendo un poema
y recibe el don del ave;
la pequeña mancha blanca cubre una letra;
donde decía "amor" dice "amo";
Señor Ruiz de Onitsura, grita el loro:
alguien pasa, alguien posa
alguien escucha un silbido y mira
es él

ahora
el ave metálica bombardea los huertos
es un a-ve
riega una lluvia que no moja lo sembrado
el que la ve no la avé
grita que sabe o que es ave
para que el piloto lave lave todo el tiempo
un polvo interminable
tras la risa y el horror está el colaboracionismo
los amantes deciden terminar
tercamente minar
todo posible aterrizaje
y donde se leía "un poblado" se lee "destrucción"
y donde se lee "destrucción" se leerá "limpieza"

[ahora]
el espacio traza el contorno de las aves
permite el vuelo, la lectura
ojos que bombardean manchas blancas que dicen
[ ]
el vacío soñará el sentido del sueño y
el sueño vaciará el sentido del vacío
O los adentros de una
o herida donde las aves picotean
(También las esquirlas tallan la forma del mundo
y donde había desesperación hay desesperación
y donde no se leía ahora se lee:)

la palabra sagrada:
primero no hay luz
después empieza la oscuridad
el gusano asoma la cabeza para cantar al ave
y mira hacia el horizonte:
dame muerte
suuuu, suuuu, ciii
el ave acude al llamado
esto es el arte
transformaciones en el etcétera
lo que vuelve al ave terrestre
al gusano un ave
y a lo que separa
piso de qué, techo de qué

borla, medronio
Las aves negras revolotean en la distancia
señalan
¿con qué?
(ala derecha, ala izquierda)
por aquí los errores del mundo
por allí
el cruce imposible de la naturaleza y la historia
el cruce posible mediado por el arte
esta cruz que perdió la e

un breve papel en la escena:
lo que toca sin ser deseado:
el loro y el ruiseñor abren el telón y desaparecen
Atención atención a los papeles breves
Un bebé que ve el futuro
quiere marchar a su encuentro
Atención atención a las imposibilidades
Se cierra el telón.

Vaticinen vaticanos
desde la platea
ustedes cuya voz es la voz del Autor
observen el vuelo de las aves
descifren sus vísceras
aplaudan
La vida querrá convencer al arte
sobre los beneficios del poema
para que el poema
y no

El telón baja
ellos abandonan el teatro
Onitsura, mi despedida:
tu ruiseñor hace caca y mancha
refuerza con sus arrojos la única ingenuidad, el azar;
su deyección cada vez que roza los ojos los despeja
pone en escena una obra
donde el arte es un detritus de la naturaleza
y la naturaleza una muestra colectiva de arte.
Mmira
el verso es cucha:
desde cierta rama las palabras del loro
son tan azarosas como las del mesías:
mmmira
el verso es criba:
poéticamente ninguna hez de ruiseñor
es más importante que su canto o viceversa:
una conducta guiada por los ojos ingenuos:
el ave que no voló de su rama escribe
que el mamífero que vuela
escribe sometido a su ley



BALADA DE LA OVEJA FUERA DEL REBAÑO


El final del affair siempre es su muerte
y el principio es .
Decir "sucedió" antes de haber aprendido cuál es el papel
cómo ejecutarlo, ensayo, estreno y despedida
sin quitarse siquiera el sombrero.
¡Hola, irreparable!
Esta es la escuela, ése su ceder.
El ojo descubre que no puede observar lo que mira,
el oído quiere escuchar el aliento de otro
y escucha el del que está. Horror es una palabra
con demasiado pocas letras, que significa broma.
A los que están cerca mío ¡salud! Se los desea el entrehombre.
A los que están tan tan lejos, buen provecho.
(Y ella está al lado. Proceder.)

Dedo a dedo, ahora
la copa de la campana es un tajo
y la mano un proyectil.
Algo repica
tirando de la soga
y el proyectil rasca.
Los dedos quedan húmedos.
Inclinado en el sillón donde tantos y tantos la montaron
el cuerpo pide un desplazamiento hacia la excepción
tomarla prestada por detrás
sobre la manta de flores.
Se respira la música del horror,
su cederá. Se oye una respuesta inquisitiva.
¿Quién suena? ¿Quién sueña a quién? ¿Cuántos?

Comparar a un hombre valiente con un león.
Comparar a una mujer de manto encendido con la aurora.

Desabotonar la blusa, desabotonar la bragueta
permitir que dos paisajes inconexos se entremezclen.
Siempre uno es el cuerpo del horror, el otro
el cuerpo de la broma. Siempre repica la campana
y no se sabe cuál es cuál, quién es qué.

El lenguaje humano tiene 100.000 años
la literatura 10.000
el poema de amor es todavía nonato.


El mapa de las relaciones incluye
a todos los continentes
a ninguno de los contenidos.
Quienes estamos adentro tuyo
sin hermanarnos
estamos afuera del mapa
cuyas formas indican movimientos
sucesiones discontinuas
accidentes
tu cuerpo y mi cuerpo
lo tuyo y lo mío indistinguibles.
Que detrás de la playa está ésta
y detrás de la montaña la otra
cuál, cuál
suena la campana:
la playa y la montaña se hacen una
y el monstruo de la superposición
desintegra los engranajes.
La máquina amorosa, morosa, nunca funcionó
tiene la incertidumre de una letra menos
pero en un esfuerzo final, estruendoso
los cuerpos habitados saludan el alba
con sus particulares modos:
consultando los libros
el uno pasa a estar adjetivado
cerrando los libros
aun los adjetivos más bellos son insultos:
el otro empieza a ser una persona
y bala el amor al desamor.




Jorge Santiago Perednik nació en Buenos Aires en 1952. Publicó 
como poeta Los mil micos (1979)El cuerpo del horror (1981)El 
shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no 
(1991) Variaciones pad- in (1996) y La desconocida-Circo macedo
nista sobre "Adriana Buenos Aires" (1998). Publicó también varios 
libros de ensayos y traducciones de escritores de habla inglesa entre 
los que figura e.e. cummingsEn 1980 fundó la revista Xul. Signo viejo 
nuevo y desde 1995 co-dirige la revista DERIVA de la literatura.

JORGE SANTIAGO PEREDNIK





EL GRAN DERRAPADOR


los tres pajaritos subidos sobre un alambre
decían "tu amor, tu amor"
o quizás "tu est mort"
el de la izquierda sosteniendo unas hierbas en el pico
el del centro diciendo éste es el alambre de la verdad
el de la derecha preguntando qué pasa cuando el alambre termina
pensé que eran los tres chiflados
y también la santísima trinidad
el padre y el hijo chiflados y el espíritu chiflado
riéndose a coro del gran derrapador

en el nido la madre es lo único cierto
entonces el hijo no existe,
o el hijo es lo único cierto
entonces la madre se disuelve en
la certeza inalcanzable
la corteza, el barro, las ramitas
se disuelven tras el temporal
el poema se incompleta
si la muerte es femenina y la vida neutra ¿la nada es
Eva, el poema, no tuvo madre ¿la borro
o el nido no es un nido,
o nunca vi los ojos de una madre,
siempre cerré las ventanas a esa comedia de enredos

derrapo
derrapo
derrapo
derrap

nido nivenido
en el lugar no hay nadie
los autos frenan y miran
se deslumbran
la muerte
la mujer desnuda que llama la atención
chocando
maneja la penúltima palabra
distrae y pierde

la poesía es el monólogo
la negación del entredós
o la poesía es el alambre
la exigencia de tránsito
o el monolagambre
un nido vacío
una hembra con
un hombre sin identidad
cuyo movimiento
da la identidad

las banderas flamean al viento decorado
flap flap flap
cualesquiera sean sus colores
llevan como última palabra
en el ángulo superior izquierdo
la cosa del acoso
el verdadero infierno
una hoz y una ruleta

la definición diabólica dice
derrapar es quitar la rapa y la rapa es
el delirio burgués sobre las manzanas podridas del gran derrapador
el infierno es lo contrario del fierno y el fierno es
el sueño de todas las banderas con la eternidad del despertar
la arena es la negación de la rena y la rena es
ese mamífero lumpen que nunca llegará a existir
más acá de los delirios y los sueños

cuando se muere a la evidencia de que no se muere
¡zas! se renace a la condena del instante
el hermano fue herido por mi mano
la mano que corté y es ahora de ella
cortésmente le digo: es el mundo, no nosotros
el que está puesto patas para arriba
¿puede ser de otra manera?
mi hijo me abandonó para mirarme
sentado patas para arriba
de allá lejos
me abandonó porque tuvo miedo
¿significa que yo lo abandoné?
leo
por qué lo abandoné
o
por qué me abandonaste, por qué me abandonaste

derrapo
derrapo
recuerdo la anécdota:
porque me abandonaste
puse un bandoneón sobre la barra
para no tocarlo
un amuleto
para no tacharlo
me hice mula
escuché los murmullos y grité ¡no, no, no!

la pregunta de San Pedro:
¿cómo se le dice a un poro pequeño?
¿y a uno más pequeño todavía?
¿hay algo más pequeño que un poro más pequeño todavía?
y dije que no había, que no,
y sonriendo
debí taparme la boca:
había contraído la deuda
había negado la ínfima infinitud

embisto

reboto

contestando a la pregunta trinitaria:
hace mucho que estoy muerto

salgo

los tres pajaritos sobre el alambre:
fiu: volaron:
no hay eternidad:
hay accidente:
un rezo y una orden:
si nada se cumple todo se cumple
¿cumplimos?
dije no, que no había que, que
la coincidencia
es decir, que no
y dije no, no, no

dije: no