sábado, 26 de mayo de 2012

JOSÉ LEZAMA LIMA





           CHAPTER EIGHT


Cuidaba el patio un alumno de la clase de preparatoria,
que entonces era el final de la primera enseñanza,
                                                          un tal Farraluque,
cruzado de vasco semititánico y de habanera lánguida, que
generalmente engendran un leptosomático adolescentario,
con una cara tristona y ojerosa, pero dotado de una
                                                               enorme verga.

Era el encargado de vigilar el desfile de los menores por el

servicio, en cuyo tiempo de duración un demonio priápico
se posesionaba de él furiosamente, pues mientras duraba
tal ceremonia desfilante, bailaba, alzaba los brazos
como para pulsar aéreas castañuelas,
      manteniendo siempre toda la verga fuera de la bragueta.
se la enroscaba por los dedos,
                        por el antebrazo,
                                   hacía como si le pegase, la regañaba,
o la mimaba como a un niño tragón.


                                         ***


En las clases de bachillerato, la potencia fálica del guajiro Leregas,
reinaba como la vara de Aarón.
Su gladio demostrativo era la clase de Geografía.
Se escondía a la izquierda del profesor,
              en unos bancos amarillentos donde cabían como doce
                                                                                     estudiantes.

Mientras la clase cabeceaba, oyendo la explicación sobre el

                                                                              Gulf Stream,
Leregas extraía su verga –con la misma indiferencia majestuosa del
     cuadro velazqueño donde se entrega la llave sobre un cojín-,
breve como un dedal al principio, pero después impulsada por un
                                                            viento titánico,
                                         cobraba la longura
de un antebrazo de trabajador manual.

El órgano sexual de Leregas, no reproducía como el de Farraluque

su rostro sino su cuerpo entero.
En sus aventuras sexuales, su falo no parecía penetrar sino
                                                                     abrazar el otro cuerpo.
Erotismo por comprensión, como un osezno que aprieta un castaño,
así comenzaban sus primeros mugidos.


                                              ***


Con una altiva desnudez, ya sabía lo que le esperaba, penetró
en el otro cuarto. Allí estaba el miquito,
                                           el hermano de la cocinera del director.
Acostado de espaldas,
                            con las piernas alegremente abiertas,
                                                    mostraba el mismo color mamey
de la carne de la hermana, brindando una facilidad externa,
pero lleno de complicaciones ingenuas casi indescifrables.
    Fingía el sueño, pero con una malicia bien visible,
        pues con un ojo destapado y travieso le daba la vuelta al
                                                                                       cuerpo
de Farraluque, deteniéndose después en el punto culminante
                                                                                de la lanza.
…………………………………………………………………..................

La astuta posición del miquito, decidió a Farraluque para que

   aceptase el reto del nuevo lecho, con las sábanas onduladas por
          las rotaciones del cuerpo,
                           que mostraba como una lejana burla sagrada.

Antes de penetrar Farraluque en el cuadro gozoso, observó que al

    rotar Adolfito, ya es hora que le demos su nombre, mostró
el falo escondido entre las dos piernas, quedándole una pilosa con
cavidad, tensa por la presión ejercida por el falo en su escondite.

Al empezar el encuentro, Adolfito rotaba con increíble

                                                                     sagacidad, pues cuando
         Farraluque buscaba apuntalarlo,
                                        hurtaba la gruta de la serpiente, y cuando
con su aguijón se empeñaba en sacar el del otro de su escondite,
             rotaba de nuevo,
       prometiéndole más remansada bahía a su espolón.
Pero el placer en el miquito parece que consistía en esconderse,
           en hacer nacer una invencible dificultad en el agresor sexual.
No podía siquiera lograr lo que los contemporáneos de Petronio
    habían puesto de moda,
                         la cópula inter femora, el encuentro donde los muslos
          de las dos piernas provocan el chorro.
La búsqueda de una bahía enloquecía a Farraluque,
                                   hasta que al fin el licor,
                                                  en la parábola de su hombría,
    salto sobre el pecho del miquito deleitoso, rotando este al instante,
como un bailarín prodigioso, y mostrando, al final del combate,
         su espalda y sus piernas de nuevo diabólicamente
                                                                              abiertas,
mientras, rotando de nuevo, friccionaba con las sábanas
                                                                      su pecho inundado
                                       de una savia sin finalidad.

                                                  de Paradiso, cap. VIII.


JLL nació y murió en La Habana(1910-1976). fue parte de
las revista Verbum y Orígenes. Entre sus obras poéticas:
Narciso, Enemigo rumor, La fijeza, Dador.
Intelectual y sensual su escritura, esta también se basa en 
el poder de la imagen. Padre y maestro del neobarroco cu
bano, entre sus ensayos destacan Analecta del reloj, Trata
dos sobre La Habana. Como novelista escribió Paradiso
Oppiano Licario.

DANIEL BATTILANA





El pubis de Lola Mora


La uña de Kant
la axila de Hegel
aquella rodilla femenina de Parménides
absceso de Sócrates
una caries de Shopenhauer
ese resfriado de Faraday.

La pupila de Ravaisson
la sed de tafanarios de Sísifo
la calma de Bergson
el martillo de Maxwell.

Los pendejos de Marx
los otros pendejos de Marx.

Lágrimas de Leibniz.

El pubis de Lola Mora
su sudor hoplita.

Mameluco de saliva, la baba jóven.

Los mocos aburridos pegados en la silla de Crocce.

Un salivero en casa de Marcial

atender las inmundicias

encallar en la herida.


Sabíamos necesitar.



NATALIA LITVINOVA





TATÚO

escribir es ir hacia la herida para curarla con veneno. los dioses lamen poemas y escupen oraciones.
por no escribir encontré mi reflejo en el ojo ciego de un caballo. mi madre no ve las frases que tatué
en su vientre.



CARTA La grieta se agranda

Quiero ver los paisajes que hay en mí. Ahora que siento que pertenecer es ninguna parte, caigo en
una sensación  que se agranda. Pero yo no sé, por desearlos se me abrió una franja en el medio de l
a frente. Hizo ruido de tronco cuando se parte. De esa grieta emana una luz débil, insignificante,
duele como el filo del aire congelado. Observo su apertura delicada. Estoy segura de que hay
paisajes en mi cabeza, agrando la grieta, la toco con la materia de mis dedos. Ella solo conocía mi frente,
le propongo el resto del cuerpo.



CARTA Cinta blanca

¿Cómo me lees?
¡Cómo me lees!

Esta es una carta fuera de la carta.
Quien te escribe hoy, está dentro de esa carta.
Existe también la que vive fuera, tiene seguridades agujereadas.
La que está dentro siente ansias, es un pequeño roedor.

¿Me vas a salvar
si no sé amar?
¿Y si no me toca?

El otro día observé los pies de mis compañeros de danza. Bailaban sobre un mundo que mis ojos
construían. Sentí deseos de llorar, pero de algún modo distinto. Hay movimientos tan hermosos.
Pero luego uno tiene que explicar por qué llora. A mí esa parte me da vergüenza. Nunca supe
endurecerme.

Estoy ansiosa-acelerada. Por ejemplo hoy  fui al supermercado, caminé lentamente, pero mi cuerpo
corrió como un rayo de luz.

¿Cómo me lees?
¡Cómo me lees!

Ayer vi esa película, La cinta blanca. Quise morderme los labios fuerte y que no fueran míos.
Es que me acordé de mi abuelo. Cuando me acuerdo de alguien, así, no puedo evitar entrar en su

cuerpo, vivir su vida, la muerte que le corresponde.

LAURA GARCIA DEL CASTAÑO





Un animal que se me parece tanto

Estoy tatuada en el pecho
Dice: el inexpresivo animal que hay en mí.
Tiene forma de garra y está a punto de arañar
al nervioso ciervo de mi corazón.
Siempre es asi
el pelo negro, la cara lavada
y la piel mordida,
con la marca de mis dientes


Escribir como si no se tuviera nada

Escribir como si se tuviera una palabra atorada en el cuerpo de olvidar.
una picadura en la mano de la entrega.
Escribir como si se tuviera una palabra apretada entre tenazas
y doliera
una piel de vidrio, un espejo al fondo
pelo y sangre de la herida, sufrimiento animal.
o escribir
como si no se tuviera nada.
Escribir lo que jamás amanece.
Lo que late pero no para vivir.
Así de estéril
como un párpado que acaricia el ojo que no ve.
Escribir como si se tuviera una mera puntería
para darle a cosas
que no caerán en este mundo.

  
ahora tendré que matarte, dijo el amor

Ahora tendré que matarte, dijo el amor
cuando lo vi en tus ojos… Entonces miré para otro lado.
Ahora tendrás la mirada sucia de miedo, dijo
Ahora fumarás para extinguir el infarto.
Regarás las flores de la realidad,
les descubrirás de vez en cuando un brote de aquello que viste...
Ser ese punto invisible para el universo y este animal gigante para uno.
Ser ese resto de sueño no despierto.
Este único hijo, este único fruto, este único muerto,
Como el escorpión, amo lo que apuñalo pero no lo evito, qué es eso de ser parte de la naturaleza?
Qué es natural,
Que el amor no pueda evitar asesinarme?
Que el tiempo no pueda dejar de comer y beberme
y traerme de regalo el envejecimiento?
Fumo y no dejo de fingir,
Fumo el cigarrillo del amante y no dejo de toser
En el fondo el pulmón es una habitación vaciadísima con culpa.
En el fondo la tos es un ladrido y leña que no arde,
Somos hombres y estamos tosiendo
ahogándonos con el humo de otra vida que no ruge
sin aliento, sin leña y sin memoria.
El miedo vive en mi rostro, sin entrar más profundo.
Le basta esa cicatriz. Una limpia soga al cuello y mis manos siempre húmedas.
Y yo estoy solo.
Solo como un punto en el universo, pero a salvo como un animal gigante.
Solo y a salvo por haber mirado a otra parte
Solo y lejos del amor y de su muerte.

GABRIELA BEJERMAN






LO INLÁCTEO


una mañana entera entre los naranjales del bosque.
En la alameda marabiliosa espejos de hiel te convidan.
Granizo ajazminado esquía sobre la fauna congel.
Remolino de arácnidos en la entrepierna, echo un vistazo, la miel es negra.
A la pastizala le agradan mis maneras de ser de liana,
“Fluxión para dos”, ordenamos.
Tris, barquillos, leche,
más fruta escarchada, todo tu confite.
Lámparas lunares fríen el éter,
quedamos varadas en la nada.
¡Qué esperabas!
Seis puntadas al invierno y ya veraneo.
Las playas enormes, la inocencia perdida,
de fondo un pirineo o dos.
Los machitos lucen descorchados al borde del agua.
Festejo su chapoteo, tiro al blanco.
Entre un maravedí y otro, la ola blanca, yo.
La pax somnífera de estos mediodías al curry
ni aquel enorme mamelón de narcotibieza podrán conmigo.
Soy la monstrua
Soy la abuela de las aves occisas
Soy la fucsia contra la que se estrella el alba
Soy tu lágrima incandescente
Soy el meridiano del vacío
Soy menhir vahopavor




OH, QUÉ GANAS DE ESCRIBIR UN POEMA


Que se vierta en mí ese chorro
A través de mí
Hacer de canal vertebrado para que chorree
La visceral enseñanza
Que se vierta, que esta ansia se revierta y se convierta
En chorro, inclinación, sustancia
Caldo, germen,
Oh que esta ansia anide entre letritas
Que me coja el señor de las palabras
Que me lacte la madama de parole
Que se infle la lengua toca todo
Que lama, lama, lama
A bocados la boca acapara
Y lanza, lanza, lanza perfumi
Un perfumi del placer o del dolor pero lanza, lanza
Lanza perfumi, por favor
Querubines, hola, me están escuchando
Ahí están? Que sí!
Querubines queridos
Revolotéenme! Alóndrenme!
Gírenme a sus anchas nomás!
No se anden con chiquitas que éstas vuelan
Mayúsculas! Y prontas!
Se les sacude el lomo?
Se les aletea el capot?
Apresúrense, queridas ninfas desfachatadas
Oh, no temamos, tengamos, tengámoslo
Todo! Un ratito, un ratito, un puntito, un ratito
Tengámoslo todo
A pedir de boca


GERMÁN ARENS





Silencio

En el silencio
la urdimbre del dolor.

La vida en mis uñas,
la muerte en mis manos.

Y una plegaria de gloria en la mentira.

                                   De Los ojos del cordero (2010)



A más decir estoy estando

Estoy estando desde hace años
añado desde nacido preciso en instantes
aunque en ocasiones urbano decidor
nunca perfecto en tiempos verbales
estoy estando pasado
a veces nauseado de poesía
a más decir de los poetas.

                            De Versos de Gabino (2009)



Espárragos

Los espárragos más tiernos
crecían a ambos lados
de un desagüe
que habitaban
desde los inicios
de la colonización
las ranas y los mosquitos.
Los buscábamos por debajo
de la sombra
de algún sauce llorador
en los veranos del setenta.

Una vez encontramos
un paquete envuelto
en papel de diario.
Estaba lleno de balas.

                                           De Pueblada (2008)


Germán Arens(Bahía Blanca, 1967).  Publicó tres libros de
poesìa: Pueblada (2008), Versos de Gabino (2009) y Los Ojos
del Cordero (2010). Grabó tres discos de milonga surera: 
Aguante sureño (1997), Por la huella guitarreando (1998),
Por una senda de nadie (2002) y dos discos de tangos reos y
milongas como integrante del grupo La Puñalada:
Desde la cana (2006) Los muchachos de enfrente (2008).

MANUEL BANDEIRA




Un poema de Manuel Bandeira que siempre me gustó
mucho(Marcelo Díaz), en traducción de Aníbal Cristobo:



EL CACTUS


Aquel cactus recordaba los gestos desesperados de las estatuas:
Laocoonte atacado por las serpientes,
Ugolino y los hijos hambrientos.
Evocaba también el nordeste seco, cañaverales, caatingas...
Era enorme, incluso para esta tierra de fertilidad excepcional.
Un día un tifón furibundo lo arranco de raíz.
El cactus cayó atravesado en la calle,
Rompió los aleros de las casas vecinas,
Bloqueó el tránsito de tranvías, automóviles, carretas.
Cortó los cables eléctricos y durante veinticuatro horas dejó a la ciudad sin iluminación ni energía.
-Era hermoso, áspero, intratable.-



MARTÍN VILLAGARCIA






RONDA NOCTURNA

Prendo la compu, abro el Chrome
y entro a un foro buscar una película porno.
Hay de todo:
Men at play,
Randy Blue,
Corbin Fisher,
Sean Cody,
Haze Him,
Chaos Men.
Me gusta Men at play.
Me encantan esos chongos grandotes, trajeados.
Empiezo a pajearme mientras espero a que baje el video
y de repente se abre una ventanita del MSN.
Es mi ex;
me pregunta si estoy ahí.
La película no baja más.
Quiero seguir con lo mío, pero no puedo.
Apago la compu de una, salgo a la calle y
me voy a Zoom. 


***


Hace un frío de cagarse, el colectivo no viene más.
Me fumé un porro antes de salir y estoy re loco,
los autos que pasan dejan una estela afantasmada y
se me ocurre que todo en realidad deja un rastro así:
los autos, las personas, los accidentes.
Viene el bondi, me subo y voy directo a sentarme,
el colectivero me grita que tengo que pagar,
no entiendo nada, me paro de vuelta
meto las monedas y me vuelvo a tirar en el asiento.
La noche se me hace como un agujero negro, un
adentrarme en la dimensión desconocida.
Las calles me resultan familiares, me bajo sin pensarlo
y me doy cuenta que estoy en cualquier lado.
Entro a caminar y llego a un cine porno;
ya fue, me meto y que sea lo que tenga que ser.
El piso está pegajoso, lo cubre una película de semen viejo
que le otorga a todo un perfume casi costumbrista. 
Un viejo me mira y se toca la pija por arriba del pantalón,
me quedo mirándolo porque no lo puedo creer y
piensa que me gusta, se abre la bragueta y la saca para afuera.
Tengo un principio de arcada y me meto corriendo a la sala.
Están pasando una película vieja, como de los 70, 
con todos unos tipos flaquitos con bigote cogiendo sin forro.
Me siento atrás de todo y me cuelgo a mirarla, 
de repente tengo a dos chupándome la pija,
no tengo idea de dónde salieron.
Trato de verles las caras, pero no los puedo distinguir.
No importa, me recuesto y cuando vuelvo a abrir los ojos
uno está encima mío. Le pego un empujón y me levanto.
Trato de salir, pero nunca alcanzo la puerta,
se aleja cada vez más y siento que me voy a quedar atrapado.
Afuera hay sol. No sé cómo, pero llego a mi casa.
Me falta esa parte de la secuencia,
son escenas que se perdieron para siempre. 
Me miro en el espejo del ascensor;
un guascazo me atraviesa del pantalón a la remera.
No lo flashié, ¿será mío?


***


Alguien me pide que pare, que no cierre el ascensor.
Espero. Es un vecino, lo vi un par de veces.
Cierra la puerta y me pregunta a qué piso voy,
“Séptimo”, le digo y aprieta el 7 y después el 10.
El ascensor se mueve en cámara lenta.
Levanto la vista y lo veo por el espejo;
me mira y yo miro su mirada.
Llegamos al 7 y abro la puerta,
me dice: “¿Vamos a mi casa mejor?”.
Seguimos subiendo, llegamos al 10, 
salimos y abre su departamento.
Es igual al mío, pero más chico. 
“Sentate”, me dice y me siento en el piso, 
él se sienta atrás mío en un sillón y
me acaricia la cabeza despacio,
como dibujándome un remolino en el pelo.
Prende un porro y me lo pasa;
estoy confortablemente entumecido.
Mis movimientos son una continuación de los suyos:
Me saca la campera, yo le saco el buzo,
nos sacamos los pantalones 
y vamos a su cuarto.
Nos chupamos las pijas y
me lo termino cogiendo contra la pared.
Después no me acuerdo más nada,
sólo algunas imágenes aisladas.
Al otro día me despierta el sol en la cara,
estoy en mi cuarto, es lunes
y hay que empezar otra vez.


Serie de poemas leída durante la presentación de Waska #2 
el 17/08/2011 en casa Brandon.
  

ADRIÁN CUASSOLO





   
                                             rimmel

                                                    1

                                    
el puto berrea sor puto por la escotilla la escafandra la escapada
                                                                                    la escasa caca
   porel soldadito el soldador el solero(solentiname) el souvenir
   por  la mazorca la marginalia el fogón egeo elidolo idolece adolece
   por los arpones aghones anonoes por él-la
                                                         por lá-lá-laringe escroteadora,
        anal jéssica mente pluto, yeguarizo al mango:
   pajonal del erizo(oyivle enema) –susu sisi salavagione-
                                                                          lorita lorqiana:
          la tradicia trotacalles(llenacatres),
   por la estola, corrompidOOdre, un culorroto, la chata donde
        el esputo condona lascivias, chingueada china;
                                                      soi
   paragüero parafuera/qe/los qe manutarran/biblian exempl:
                                       hierónimus noshiere                     el:
        agua
            cero de molleritas o creos para gardeliarnos
                 unna mito rosauro, tragavle, revlon;
                                                                               onantt



                                          2


    elputo paterrnidad de una madre consoladora sexplica paralodejen dormir
enel varón acolchado: i si al vevé lo empujan a adoptar cremonas
una pose yongüein
      lo sienta a la mesa del paraíso terrebaal; su cenicienta: qe taqea para
empotrarla: ce ase parafina, gastada monseñora, el pompón barroco
                          de purpurina atronando enun selecto
                                                                          clab
                                                                        dela nuit pornoca/
                                                                                       pornocojer(
en su serenato funeral) le poseen culpas calpestres: a años- añorará-anos,
penes     polvos   horacios laxos titos pitos la tigra puta     pajas/
                  los   chatos   pezones;
                                                                     aullidogos de su tren-end



Obra: La victoria del Amor, Caravaggio, 1602.