domingo, 20 de mayo de 2012

VALERIA CERVERO





y tal vez la travesía vuelva a decir
y a pesar de todo
demuestre
que puedo esperar
              (aun otra
               la mirada en el mundo)
casa en una casa
luz en la luz

la dicha de
habitar la poesía                                                       

   ......................................


juego perverso
ahora
de olvidos por una sonrisa

en el deslímite que esperan
casi creemos
                    c a s i

las opciones:
también cre
                amos

    ....................................


días en que sólo soy un silencio.
                                   este.

                                                       de cadencias 


Publicó el libro de poemas cadencias (2011). Su libro 
madrecitas puede leerse en 
En su blog mordiscos publica textos propios y de otros
poetas Argentinos contemporáneos: 

PATRICIA DAMIANO







CHACAL DE NOCHE


Sabes qué significa salir al balcón bajo un cielo que me abandona. Nos abandona a todos: hemos perdido. Un azul tan perverso, tan víscera solidez pesadumbre cárcel, tan desequilibrado pesa sobre mi torre. Cuelgan del insomnio la innúmera farsa y la embestida que sabía cruel. No es la noche la que me abriga, es el lápiz que me escribe, las calles polvorientas que la soledad dicta en Chiapas, en Sevilla, en Constantinopla. Es un alfil que ignora su destino y salva la partida, oscuro. Dame la clave, sé la clave. La clave pronuncio y me devuelve los nombres, los que he olvidado y el tablero de mármol que mi pie ha marcado para siempre.

Llueve mi árbol. No tiene fruto.

Desisto.

Me renuevo.

Muero, espada de bronce.
Renazco, Puebla de los Ángeles. San Cristóbal en la infancia. Color de nuez.

Un cuarto con una ventana pequeña donde el águila insiste; las huellas de la sangre en la pared del no-olvido. Hay una herida roja en cada ladrillo, y yo soy ese muro.

Sabes qué significa una lágrima en mi yema. Un ardid, una trampa. El solsticio de verano cuando ya no amamos el verano. Muere, estaré viéndote. Es mi modo de pactar.




EL REINO

                                          A Isaías Garde, mucho después


En verdad ella no ha gritado, cree que nunca. Cree que nunca llora y que los pájaros se adueñaron de su garganta pero él busca un olor a sal anticipada, huye las yemas, los dientes, huye por el cuello, trata de soltarse de ese cinturón de noche cárcel piernas que no huyen. Cómo saber si golpearla es el único placer cuando se piensa repulsivo. Tal vez dibujar la espalda de esa mujer cruel con alas de niebla, a cuchillo, con el mismo cuchillo. Su mano tensa detiene una rodilla en el abrazo justo. No tiembla, debe sofocar el grito que lo ensordece de tan esperado pero el sol se le va de la boca. Ya huele a mar su pelo silencioso. Ya los dedos. Teme que no esté gritando, que diga quererle; eso sería inadmisible. Por la ventana pequeña entra la última tarde en pedazos pero el hombre espera su reino, el reino de mármol donde una túnica blanca cuando las ojivas se diluían en la noche. Sus manos le parecen ajenas, acarician a la mujer adagio, la buscan lluvia, no responden.

Sabe que nada le complace. Todo no es y es en el vacío. Sabe que no hay retorno, que no puede destrenzar las horas y quedarse en el pentagrama de los sueños con aquella otra mujer furiosa y furtiva que tantas veces había amado.

Otro pájaro anuncia su canto vehemente y entonces ella gira y le tiende los ojos, más oscuros que cuando los inventaba, más abismo, más caldero, más nombre estallando silencio, los primeros acordes de un arco listo. Los cuerpos están allí. Ella no gritará que lo quiere. El hombre lo sabe y tiene miedo. Toma la daga, piensa en la pared de su cuarto. Piensa en la palabra que ella está susurrando por vez primera, la que siempre escribían.

Ha cerrado los ojos para concederle el deseo.

Un búho se acerca a la ventana. La luna ha entrado altiva y pisa roja los cuerpos quietos.


D.H.AUDEN





También nosotros vivimos buenos tiempos


También nosotros vivimos buenos tiempos
cuando el cuerpo sintonizaba con el alma,
y bailamos con nuestros amores sinceros
a la luz de la luna llena,
y nos sentamos con los sabios y los justos
y fuimos ganando ingenio y alegría
en torno a algún plato selecto
gracias a Escoffier.
Y sentimos esa gloria impertinente
que las lágrimas suelen alejar,
y quisimos que los corazones briosos
cantasen con el estilo grandioso de los antiguos.
Pero fuimos importunados y fisgados
por la multitud promiscua,
los editores nos convirtieron
en fraudes para aturdir a la multitud,
todas las palabras como Amor y Paz,
todos los discursos cuerdos y positivos
fueron ensuciados, profanados y degradados,
los convirtieron en un chirrido horroroso.
Ninguna oratoria sobrevivió
a aquel pandemonio
salvo la amarga, la soterrada,
la irónica y la monótona:
¿y dónde encontraremos cobijo
para la alegría o el simple bienestar
cuando apenas queda nada en pie
más que los suburbios de la discordia?



La ley se parece al amor


La Ley, dicen los jardineros, se parece al sol,
la Ley es lo único
que todos los jardineros obedecen,
mañana, ayer y hoy.
La Ley es la sabiduría del anciano,
la débil regañina del abuelo impotente;
los nietos le enseñan su lengua atiplada,
la Ley son los sentidos de los jóvenes.
La Ley, dice el cura con mirada sacerdotal,
explicándola a una gente poco piadosa,
la Ley son las palabras de mi misal,
la Ley son mi púlpito y mi campanario.
La Ley, dice el juez mientras mira hacia abajo,
hablando con claridad y con severidad,
la Ley es lo que antes os he dicho,
supongo que ya sabéis qué es la Ley,
pero dejadme que lo explique una vez más:
la Ley es la Ley.
Sin embargo, los eruditos que cumplen la Ley
escriben que ésta no es mala ni buena,
la Ley sólo son crímenes
castigados por los lugares y las épocas,
la Ley es como la ropa de la gente
en cualquier lugar y época,
la Ley es Buenos días y Buenas noches.
Otros dicen que la Ley es nuestro Destino;
otros dicen que la Ley es nuestro Estado;
otros dicen y dicen
que ya no hay Ley,
que se ha terminado.
Y siempre la multitud enfadada,
muy enfadada y ruidosa,
la Ley somos Nosotros,
y siempre el tonto y baboso Yo.
Amigo, si nosotros sabemos que ya no
sabemos más de la Ley que los demás,
si yo no sé más que tú
lo que debemos hacer y lo que no,
salvo lo que todos aceptan
de buena o de mala gana,
o sea, que la Ley existe
y que todos lo saben,
y si por ello es absurdo
identificar la Ley con otra palabra,
a diferencia de tantos hombres
no puedo repetir que la Ley existe,
e igual que ellos tampoco debemos reprimir
el deseo universal de conocerla
o abandonar nuestra posición
por la simple despreocupación.
Aunque al menos puedo reducir
tu vanidad y la mía
a decir con timidez
que existe una vaga similitud,
en todo caso diremos con orgullo:
se parece al amor.
Al amor que nunca sabemos, dónde ni cómo,
al amor que no podemos dominar ni liberar,
al amor que a veces nos hace llorar,
al amor que casi nunca cumplimos.

SEVERO SARDUY


severo sarduy's date with india


de COBRA


              A Tótem

Tu sexo es el más grande y en él están escritos
como en las hojas de un árbol sagrado del Tíbet,
la totalidad de los preceptos bíblicos.
sin que nadie los haya cifrados,
partiendo en espiral del orificio,
alrededor del glande se inscriben los signos de toda
posible ciencia.
Tus nalgas son dos perfectas mitades de esferas;
sobre ellas venimos a trazar círculos concéntricos,
púrpura y oro,
y sobre tus manos a derramar ungüentos.
Míranos.
Hemos cubierto el lecho de orquídeas rayadas,
la cámara de tapices persas, frascos de drogas,
frutas y astrolabios.
Para que vengas a habitarlos con tu risa.


                              ***

Tótem: nos masturbamos: Tigre y Tundra;
Escorpión y yo. Cada uno terminaba solo. Nadie
toca la leche de otro. No nos miramos.



                             ***


               A Tigre

En otoño salías de los bosques del altiplano
occidental
y diezmabas la llanura
-las constelaciones del cuadrante se elevaban
en el cielo oscuro-.
Eras blanco.
Tenías las piernas macizas, los muslos excelentes,
que parecían trompas de elefantes; iguales y
carnosas
las rodillas.
Reunías todos los indicios:
tus cejas, espesas, se juntaban, y entre ellas,
sajado, un círculo.
Presentabas la protuberancia craneana.
Tenías el cuello marcado por tres pliegues, como
un caracol:
cuando te vi supe que eras un dios.



                          ***

(Un adolescente marroquí –cuerpo de betún,
liso y brillante, pupilas color de uva- baila al son
del cuarteto numismático. Un holandés le baña la
cabeza, denso tapiz de astracán, con cerveza negra
que le corre por las espaldas, entre las nalgas.) (De
una máquina de chiclets sale Don Luis de Gón
gora:
             “¡la espuma por la espalda:
             sobre el ébano escarcha!”)




                   Otros Poemas


                        ***

Aunque ungiste el umbral y ensalivaste
no pudo penetrar, lamida y suave,
ni siquiera calar tan vasta nave,
por su volumen como por su lastre.

Burlada mi cautela y en contraste
-linimentos, pudores ni cuidados-
con exiguos anales olvidados
de golpe y sin aviso te adentraste.

Nunca más tolerancia ni acogida
hallará en mí tan solapada inerte
que a placeres antípodas convida

y en rigores simétricos se invierte:
muerte que forma parte de la vida.
Vida que forma parte de la muerte.


                    ***

Entrando en ti, cabeza con cabeza,
pelo con pelo, boca contra boca:
el aire que respiras -la fijeza
del recuerdo-, respiro y en la poca

luz de la tarde -rayo que no cesa
entre los huesos abrasados- toca
los bordes de tu cuerpo; luz que apresa
la forma. Ya su cénit la convoca

a otro vacío donde su blancura
borra, marca de arena, tu figura.
El día devorando de sonidos

quema, de trecho en trecho, su espesura
y vuelca de ceniza la textura
en la noche voraz de los sentidos.


                    ***

No acudas a linimento,
alcanfor, miel o saliva,
que atenúen el momento
de más ardor. No se esquiva
con ardid, ni se deriva
esa quema: se convierte
en su contrario. Divierte
el placer así obtenido
por el sendero invertido:
más vida cuanto más muerte


                    ***

              Poema 3

Incrustarte cascabeles en las mejillas
con cal escribirte en la frente
con rayas espirales pintarte el sexo
las nalgas con discos fluorescentes

líneas de puntos blancas
agrimensor de tu cuerpo negro

firmarte la cabeza
cubrirte los pies de yeso
flores de oro en las manos
ojos egipcios en el pecho

ideogramas blancos
un mapa negro tu cuerpo


                                ***


                          L'enfant a l'oie


La menta y las alhajas funerarias, el gallo blanco y
los últimos children pets. Combate cernido:
la música del río respirante, arrastrando hierros;
de las grúas mohosas el estrépito y el verde de la
herrumbre
van creciendo entre cacharros y laterío.

Ya donde el sueño de los hermafroditas y el coro.
El niño le retuerce el cuello. El agua sube.

Cada uno en su río.

                               

RAÚL GÓMEZ JATTIN






LA SOLEDAD


No sé dónde arderás ahora corazón mío
Necesito entregarte siempre como esclavo Pobre de ti
Es urgente que enfermes otra vez y otra vez
Qué voy a hacer contigo ahí desocupado
como estúpida biología Vamos deshazte
de tu pesadumbre y emprende vuelo
¿Qué te sugiere el momento? ¿Te gusta esa mirada
envejecida pero atenta de tu buena sobrina?
Ve y háblale de cuando lloró sin motivo
O cuando de la risa se orinó en los calzones
O mejor recorre un campo y siembra un árbol suntuario
O llévate cordel y una navaja
y construye un barrilete y eleva con él tu soledad hasta las nubes
No No queremos los dos amigo mío hacer nada de eso
Queremos acostarnos otra vez sobre su vientre
Pero esos tiempos han pasado Su cuerpo y su deseo
deambulan entre cines y bares de la urbe
enfebrecidos detrás de otros cuerpos y otros deseos
Y eso está bien Es su vida sin nosotros
Tiene derecho también a un placer libre
Allí está sola la luna y no se muere Solo está el viento
Tú me tienes a mí
Y a Nuestra Señora La Soledad de Gómez Jattin




YO TENGO PARA TI MI BUEN AMIGO

Yo tengo para ti mi buen amigo
un corazón de mango del Sinú
oloroso
genuino
amable y tierno
(Mi resto es una llaga
una tierra de nadie
una pedrada
un abrir y cerrar de ojos
en noche ajena
unas manos que asesinan fantasmas)
Y un consejo
no te encuentres conmigo



Un probable Constantino Cavafis a los 19

Esta noche asistirá a tres ceremonias
/peligrosas
El amor entre hombres
Fumar marihuana
Y escribir poemas

Mañana se levantará pasado el mediodía
Tendrá rotos los labios
Rojos lo ojos
Y otro papel enemigo

Le dolerán los labios
Y le arderán los ojos como colillas encendidas
Y ese poema tampoco expresará su llanto



De lo que soy

En este cuerpo
en el cual la vida ya anochece
vivo yo
Vientre blando y cabeza calva
Pocos dientes
Y yo adentro
como un condenado
Estoy adentro y estoy enamorado
y estoy viejo
Descifro mi dolor con la poesía
y el resultado es especialmente doloroso
voces que anuncian: ahí vienen tus angustias
voces quebradas: pasaron ya tus días

La poesía es la única compañera
acostúmbrate a sus cuchillos
que es la única



Me defiendo

Antes de devorarle su entraña pensativa
Antes de ofenderlo de gesto y palabra
Antes de derribarlo
Valorad al loco
Su indiscutible propensión a la poesía
Su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo

Él nos representa ante el mundo
con su sensibilidad dolorosa como un parto




Memoria

Más allá de la muerte y sus desolaciones
que perviven intactas como la vida misma
hay un sol habitado de palomas y árboles
que guarda tu futuro en mitad de mi infancia
Joaquín Pablo mi viejo niño y amable
la edad nos confundió y nos separó dolidos
en mañanas de Mayo esperando la lluvia
y en las horas del brillo y las escaramuzas
de los gallos de riña entre los matorrales
Hay un silencio grave parecido al olvido
que me nubla mis ojos y quiebra mi garganta
en tus voces que guardo como una tibio sábana
para el frío de los años y la soledad cansada
Eras el último hombre honrado que sobrevivía alegre
Eras aquel sentido sembrador de amorosas pasiones
En mitad de la vida se me escapó tu cuerpo
Como un frutal cargado soleado y cuidadoso
que me heredó sus mangos en lo más débil del alma



Conjuro

Los habitantes de mi aldea
dicen que soy un hombre
despreciable y peligroso
Y no andan muy equivocados
Despreciable y Peligroso
Eso ha hecho de mí la poesía y el amor
Señores habitantes
Tranquilos
que sólo a mí
suelo hacer daño


EDUARDO ESPINA

















Monólogo De Da Vinci Ante Lo Más
Conocido Que Pintó


El beneficio de efigie no lo era
(ni detrás de las madréporas el
estruendo en su otero otra vez)
y tú, estados de ti por la tundra,
a traer sargazos con quien goza
(casi como del cielo saliéndote)
en esa la vez cuando un botón
si tocan la verdad y por boreal                   
hasta el último abeto que la ve. 
En el tiempo detenido delante
la carnada daba al alma como
ejemplo, el silencio salva a la
sabiduría y deja de preguntar.
Mientras llueve en el jardín de
los rivales, la albahaca bañada
por la soledad de los símbolos
aguarda alegres ratos de estos,
el dividendo que vino primero.
A merced de la senda el deseo
más entre las mustias retamas
y yo ya uno en las horas tuyas
llamando a la luz un hallazgo.
(Los que estuvieron hablan de
la promesa de serlo y según la
ganancia, el higo fiel y al final:
la res que agradecida regresara)
Manera sería de filtrar las dotes,
de dar portento a los esparcidos.
Y en blando cetro con la madre
a emprender: sea trébol extraño
rastreando la respiración de los
muertos que aún no empezaron.
Todo eso que el sueño conocía:
la cuadratura de una taza de té,
el árbol de la índole, la orla de
largo pegamen, cuando sólo la
soledad cambiaba de posición.
En mitad del centro su ántropo
la hacía apariencia en persona:
algo la cuida, una historia, una
inercia incierta de saber que sí.
Lo que quedaba para un habla
era aquella llaga fría de follaje
llenando la noción de la lluvia,
el nacimiento de los samurais.
Pero la osa de satén al saberse
abotonada, en víspera todavía.
Toca por ver si Bizancio vino
a dar vuelta como el venteveo.
Ella para el resto del estambre
obra con la causa en desorden.
Aja el origen lo propio de las
cosas calmas, la belleza en la
cara contraria no se atraviesa.
(Y yo, para traerte cerca de ti.)
Eran de la aridez las limosnas,
la certeza de saquear un costo.
Preciosa filantropía: el cuerpo
da sombra y el suyo, Da Vinci.
En el siglo de los albaricoques,
un alud de óleos y lejanos ojos
que daban vuelta y dejaban ver.
Con ellos, el llanto a otro loto,
la carga, un caracol, cosas allí.
La espuma puesta en el puma,
ámbito que ninguno deshabita,
lapsos de seda como si dijeran
y en el lado de quien anhela lo
elemental, mejor definición de
Narciso: la nada en ti entenada.
A otra entonces con la sed y el
palo amplio aplicado al perdón.
Cumple el plan con lo espiable;
nadie por el hado entre adornos
entrega al braguero lo que sabrá,
agua dejada entre tantos agüeros.
A esa hora, el merecimiento y la
mitad, las zonas al azar soñando.
Toda ansia a saciar, y ya escrita
la cripta que por enero te venera.
Queda la edad, el entendimiento:
el sol en el brillo es lo más veloz,
la Luz se detiene entre nosotros.


EE(Montevideo, Uruguay) publicó los libros de poemas: Valores
Personales, 1982, La caza nupcial, 1993; 1997, 2a. edición,
El oro y la liviandad del brillo, 1994, Coto de casa, 1995, Lee un
poco más despacio, 1999, Mínimo de mundo visible, 2003, y El
cutis patrio, 2006.

ROBERTO ECHAVARREN





Ombligo


No un punto o un área de la tierra el ombligo del
....mundo
sino la tierra ombligo del universo,
habitáculo, cámara de oír
....resuena
de un lado al otro el rebotante,
si mónada por rebote
un punto más chico abandona para volver a rebotar
....percute
en el alto fenecer de su gemido, bramido
escozor de garganta al colocarse el pescuezo, constructo suspendido momentáneo
cual se recuerda un diseño para mejor
rebotar en el desquite
nada había ya de lo que hubo,
había una bahía
el cortar los retruécanos la garganta ese mantel,
....cuando lo
pica la ventisca, la nevasca, el aguanieve
el garrotillo, los balines de hielo,
nieve menuda, copos de gran tamaño,
dando puntos y a contrapunto
en el nodal elemento de torsión al punto
sorprendióse de que cada suceder de letras
formara palabras, y eso torcían, el roble
y la aflicción del fuego
en el confín de piedra, el punto de cada
....componente
en el lugar de cada uno, como si los lugares
tomaran consistencia al viajar
a constituirse sobrevuela la especie por el fuelle,
caminamos por el suelo de conchas rotas,
se incorpora el ruido del agua,
la piedra, el anillo retumba en cada frase
pero los saltos nos llevan a olvidar el sonido
para más adelante comprender y quedar
abierto el otro borde
y da que parpadear, ya en la pequeña estancia que
....se cuadre
bajo el cerquillo de esa ene
a poca distancia, todavía está aterrado.




El cuchillo


El que mueve fuerzas negativas acaba recibiendo lo
....que genera
vive en un mundo que trae disminución
un perjuicio directo o indirecto
limita sus capacidades
¿para qué?
al destruir destruye calidad en sus niveles
....de relación
y
atrae un fondo negro deglutido
por cada pelo
que candombea
el pelo-cuchillo
aunque se tenga harto no es menos un cuchillo
con un solo envión degüella
más que azagaya o puñal ardiente
más que arder soslaya por ardid una dobladura
El que caza, el que destruye, un mono con navaja
ejercita un poder de degüello por la dobladura
hacia el más beneficiado de la clase
por el camelo del amor
circula la dádiva de muerte
la contraesperanza, siempre allí,
aunque nosotros nos olvidábamos en la confianza
con gentil grupa de caballo
Descansaba en nuestros hombros la tarea
de decapitar a la Gorgona
¿pero quién lo es?
La falta de escrúpulos se teatraliza en películas y
novelas acerca de criminales:
deglute a la víctima bajo cualesquiera formas
de causarle daño, de quebrantar la salud y el
....vigor,
de un golpe cauteloso bien dirigido
esa hoja se hundió limpia
dentro de la espalda
entró y salió rápida
por un embrujo
de sangre salpicada en una tabla
ambos a dos
el brazo ejecutor y la orden emitida
desde la tabla
No te amas lo suficiente
te arriesgas para investigar
pero el campo está minado
y cualquier intento de sustituir la guerra
....por el afecto
te vuelve precario,
te catapulta a un hueco con él, sin él
sin saber de sus milagros, de sus aventuras
¿Me traga o no me traga?
Me larga, me da un susto
Un equivocado ofrecimiento de “verdadero” afecto,
un pez fuera del agua, rojo
une por la pasión lo que es adverso por el interés
riesgo por su zalamería y descuido de lo demás
Una semilla de muerte
tuvo su tiempo bajo la tierra
él vino a traer muerte, está muerto

Los huevecillos de la muerte empollaron