sábado, 27 de octubre de 2012

ROGELIO RAMOS SIGNES




LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN MUERTAS


Habla Marilyn Monroe:
“Esta noche no le tendré miedo a los osos.
“Esta noche cantaré como cantan las muchachas
en una cabaña rodeada por la nieve.
“Esta noche volveré a llamarme Norma,
rociaré con barniz los viejos aviones que ya no irán a la guerra,
guardaré mi ropa íntima en la nevera,
reclamaré afecto con extraños modales
como el Monstruo de la Laguna Negra.
“Esta noche (4 de agosto de 1962)
volveré a posar para el señor Morán,
secaré el sudor de mis piernas
con el aire del metro levantándome la pollera
o con la respiración de Tony despeinándome.
Ensayaré un canto banal
para el presidente de los dientes amarillos,
remendaré paracaídas,
besaré a mister Gable como si fuese mi padre.
“Esta noche diré tonteras a la prensa,
renunciaré a entender por qué muere el viajante
en esa obra de Arthur que no vi en el teatro,
lloraré de alegría y reiré para ahuyentar la tristeza
como esas heroínas rusas que nunca interpreté
(yo, justo yo, american pin-up, hello, hello, por favor conteste).
“Esta noche escribiré con pintalabios en el espejo
que los comunistas también quieren a sus hijos,
que nadie deja cosa alguna tras de sí a su paso por Hollywood
y que los hombres con anteojos son muy monos.
“Esta noche tendré la última charla con mis ovarios,
me soñaré desnuda en una iglesia,
lata vacía tirada en un baldío,
baby-sitter de plástico, granjera, secretaria, corista.
“Esta noche me sentiré un frágil conejito de chocolate
a punto de ser mordido.
“Mañana seré eterna”.


ROGELIO RAMOS SIGNES (Del libro “La casa de té”, Ediciones
en Danza, Buenos Aires, 2009)