sábado, 27 de octubre de 2012

MARÍA DEL CARMEN MARENGO




Un padre
que te suelta
la mano
un segundo antes
de que mueras.

Si sólo supieras
que no quería dejarte.


*


Y caminamos solos
por el día y por la noche.
Desde aquel día
caminamos solos.

Y todavía hay quienes ven
las huellas
del que nos llevaría
de la mano.


*

Y nos convertimos
en niños
que van cantando
con una escudilla.
Nos convertiríamos
en estatuas,
de esas que se deshacen
con solo tocarlas.


*


De pronto
nos dimos cuenta
de que íbamos a ser huérfanos.

El cielo
se nos vendría encima
como castigo.


*


Si te abandonan
como a un niño,
como a una niña,
en el viento,
frente al mar.
¿Adónde crees
que irías a buscar
las palabras
que te faltan?



*


Que iban a estar ahí,
inmutables.

Un mundo para nosotros,
alrededor de nosotros,
cuidándonos,
viéndonos.


*


Todo el abandono
podría compararse
con esta pequeña tarde.



*

Levanto el barrilete
y las nubes negras
me avisan
“Está cerca”.

Pobrecito
el barrilete solo
y la niña sola.


*


Una red
que te envuelve y te acaricia,
te cuida
y te abraza.
Una red de dulces hilos,
como a pez de juguete,
para dejarte
en el mar.


*


Volvieron a ser niños
cuando abandonaron
el Paraíso




                     de El camino de los ángeles


MCM(Balnearia, 1968). Ha publicado en poesía El fuego invisible,
El camino de los ángeles y El libro de los jardines y los abismos.
En ensayo, Geografías de la poesía. Representación del espacio y
formación del campo de la poesía argentina en la década del cincuenta.
Y la nouvelle El legado. Recibió el premio Luis de Tejeda en ensayo en
2005. Es docente de la UNC.