sábado, 1 de septiembre de 2012

RODOLFO GODINO




A una gata que se fue


Casi olvido tu nombre, irascible
reencarnación vigilante de mis secas
cohabitaciones con papeles ambiguos:

no busqué desanimar tu afecto,
sólo di más tiempo a las palabras
acaso porque envejecía sin experiencia:

te quise con fieles envolturas,
no merecí
que aquella tarde derramaras
tus celos sobre la mesa
de las inducciones celestes
(tal vez
crítica o sexual discurso
sobre discriminaciones y desapegos):

tu percepción bestial te diría
que todo lo femenino debió ser amparado,
cubierto, servido por mí.



Dictado por la mañana

Todo el proceso, incluido el resplandor
siguiendo a la mano adiestrada
-la mente se excluye y trata de apartar
a la razón, de limpiar el camino-,
duró hoy quince minutos.
Ahora cubriré lo aparecido
y esperaré sin instrucciones
el trabar de los huesos,
que hilos carnales los envuelvan.
A veces nace sin ojos, sin pies:
quizás escuché mal o era
demasiado pronto,
demasiado temprano.


RG(San Francisco, Córdoba, 1936). Su obra incluye El visitante
(1961), Una posibilidad, un reino (1964), La mirada presente 
(1972), Centón (1997), Elegías breves (1999), Ver a través (2001), 
Estado de reverencia (2002), Tríptico (2003), etc.